LEER ES RESISTIR: Mujeres latinoamericanas para contrarrestar el autoritarismo

*Por: Laura Tabares   Como señaló Hitler en Mein Kampf, las grandes mentiras suelen resultar más creíbles que las pequeñas porque a muchas personas les resulta difícil imaginar que alguien pueda distorsionar la verdad a una escala tan descomunal. Actualmente, la realidad ya no está moldeada únicamente por los discursos o los medios masivos, sino también por los algoritmos. En ese sentido, las redes sociales se han convertido en una gran cámara de eco para la desinformación, la polarización y los discursos que apelan al miedo y a la diferencia como amenaza. Este es el escenario en  donde las ideas autoritarias encuentran espacio para expandirse por dos razones: en primer lugar, la simplificación de la realidad en dicotomías rígidas como buenos y malos, blanco y negro, héroes y traidores a la patria. Y en segundo lugar, a esto se suman narrativas la reaparición de narrativas que históricamente han servido para justificar la desigualdad, la persecución y la represión pero en una versión más light para todos los públicos. Es así que hablamos de temas como  la batalla cultural contra lo woke, promesas populistas de echar motosierra a lo que valga y promesas de milagros endulzados con reflectores, showmans con vibras de therian enclosetado y mucha (pero mucha) inteligencia artificial para darle sabor a la cosa.    Por ende, este cambio de brújula política era de esperarse. Y se le puede echar la culpa a múltiples causas, pero yo quiero arrojar luz a una sola: la crisis de lectura. De acuerdo al último informe de lectura presentado por  la Cámara del Libro, se muestra que el  72% de los adultos en Colombia declara tener hábito de lectura y el promedio nacional es de 3,75 libros al año; sin embargo, la mayoría consume entre 1 y 5 libros anuales, lo que indica limitaciones en la frecuencia. A ello se suma que diversas investigaciones han señalado que la enseñanza de la lectura y la escritura suele orientarse hacia la comprensión literal y la memorización de contenidos en lugar de promover habilidades de interpretación, argumentación y evaluación crítica de los textos. Y es así que el ciudadano se convierte en una oveja más del rebaño que aplaude que la asfixie la bota del opresor; todo en nombre de la patria.   En este contexto de incertidumbre, noticias falsas y narrativas simplonas, es necesario volver a las raíces: a los espacios comunitarios, a los afectos y a las formas colectivas de cuidado, pero también a la pedagogía. En ese sentido, la educación crítica no solo implica fomentar la lectura, sino transformar la manera en que se lee. Dotar a las personas de herramientas para agudizar el debate, cuestionar el estatus quo y sobre todo, conocer su historia. Incluso el mismísimo Mario Mendoza lo menciona en su libro: leer es resistir. Por eso, en tiempos de discursos autoritarios, les traigo este kit de 6 libros escritos por mujeres para leernos y pensarnos Latinoamérica desde nuestras gafas moradas.   Cometierra (Argentina)  — Dolores Reyes Empezaba a ver que los que buscan a una persona tienen algo, una marca cerca de los ojos, de la boca, la mezcla de dolor, de bronca, de fuerza, de espera, hecha cuerpo. Algo roto, en donde vive el que no vuelve.   Esta frase acuña la esencia de esta novela de Dolores Reyes. La historia sigue a una joven huérfana conocida como Cometierra, una muchacha capaz de ver el destino de personas desaparecidas al ingerir tierra de los lugares donde fueron vistas por última vez. A través de los cuerpos ausentes, las desapariciones y los feminicidios, Reyes construye una narración donde la búsqueda de la verdad se enfrenta constantemente a la indiferencia, el silencio y la impunidad. Mientras la protagonista ayuda a otras familias a encontrar respuestas, también reconstruye su propia historia y descubre la violencia que marcó la muerte de su madre. La novela se caracteriza por un lenguaje crudo y escenas explícitas de violencia, lo que ha generado controversias. En Argentina, sectores conservadores cercanos al gobierno de Milei cuestionaron su presencia en bibliotecas escolares por considerar que contenía contenidos inapropiados para menores y que promovía la “degradación e inmoralidad”.   Léalo en caso de: que quieran meterle el cuento negacionista de que “los falsos positivos” no existen.   2. Hot Sur (Colombia) — Laura Restrepo   Seamos honestos: colombiano que se respete leyó Delirio en el bachillerato. Pero si aquella novela explora cómo el narcotráfico y las fracturas sociales se filtraron en la vida cotidiana de toda una generación, Hot Sur se adentra en otro de los grandes espejismos contemporáneos: el sueño americano.   La historia sigue a María Paz, una migrante latina que, como tantas otras personas, llega a Estados Unidos persiguiendo la promesa de una vida mejor. Sin embargo, ese sueño pronto se convierte en pesadilla cuando es acusada del asesinato de su esposo, un policía blanco, y condenada a prisión. La novela da un giro vertiginoso cuando María Paz descubre que el verdadero horror no se encuentra tras las rejas, sino esperándola fuera de ellas. A partir de esta premisa, Laura Restrepo construye una crítica feroz a la idea de prosperidad y al white picket fence dream que durante décadas se nos ha vendido: la promesa de que al otro lado de la frontera existen más oportunidades, mayor bienestar y una vida mejor. A través de una trama que entrelaza migración, racismo y violencia de género, Hot Sur desmonta el mito de que basta con cambiar de país para escapar de las injusticias, los prejuicios y las violencias que marcan una vida.   Léalo en caso de: que quieran convencerle de que los migrantes son responsables de todas las crisis sociales y de que papi Estados Unidos viene a salvarnos de nosotros mismos.   3. El canto de las moscas (Colombia)— María Mercedes Carranza   La poesía colombiana nos ha legado voces extraordinarias que han sabido transformar en versos sentimientos complejos como la rabia, el duelo, la impotencia y la esperanza. En 1997, la poeta colombianaSeguir leyendo “LEER ES RESISTIR: Mujeres latinoamericanas para contrarrestar el autoritarismo”

Carta a mis hijas

*Por Noelia Díaz Esquivel   Impotencia Frustración Tristeza Miedo… ¡Y un profundo asco! Todos esos sentimientos se hacían bola en mi estómago y en mi corazón mientras escuchaba a la periodista Mabel Renhfeldt leer solo algunos de los más de 600 mensajes que, según la denuncia pública, un profesor de 53 años le enviaba a su alumna de 11 años.   Ni siquiera me atrevo a transcribir lo que este tipo le escribía, pero esos mensajes existieron y salieron del teléfono de esa bestia.    ¿Y qué hizo la justicia paraguaya? Lo absolvió y argumentó que todos esos mensajes eran “inofensivos”. El Tribunal de Sentencia de Villarrica, presidido por el juez Julio Alfonso e integrado por Víctor Ortigoza y Juan Ruiz Díaz, lo dejó en libertad.   Procesar semejante impunidad es más que un desafío y ni mi corazón de madre, ni mis pensamientos de una persona militante, pueden quedarse conformes. Yo, que siempre les enseñé a hablar, a decir no, a confiar en que si alguien les hace daño habría adultos responsables que las cuidarían. ¿Cómo puedo sentarme con ustedes y explicarles que no siempre es así? ¿cómo las protejo si el sistema que debería ampararlas elige proteger al verdugo?.   Porque no solo falló un hombre que ocupaba un lugar de poder frente a una niña. Falló el Estado hipócrita que habla de “Ministerio de la familia” mientras abandona a su suerte a las infancias. Falló la justicia que todavía se mide por “la cara del cliente”. Falló una sociedad que sigue siendo indulgente con los agresores y demasiado cruel con las víctimas.   Esta es una noticia que me encantaría ocultar, encerrar en una burbuja de amor, pasar por alto esta injusticia tan dolorosa, pero esta carta nace de un profundo dolor porque muchas veces en la vida necesitamos eso para pasar a una siguiente fase: la rabia. No la de venganza como en las películas, sino una rabia que nos obligue a actuar. A nosotras, a nuestras familias y a las de sus amigas. Luchar es la única forma de llegar a ese mundo que les prometí.   Mamá no es la única “loca” que sueña con un mundo justo y libre de violencias. No estamos solas, somos muchas las que seguimos luchando día a día por un país donde ninguna niña sea silenciada, abusada, violentada ni revictimizada. Donde el abuso no se tape, donde el miedo no gane, donde el derecho a una infancia feliz sea lo que verdaderamente valga. Las abrazo fuerte, hijas.   Aunque allá afuera todo sea tan duro, acá estoy yo, están las amigas, las tías, las abuelas para protegerlas, para creerles, para defenderlas. Y para recordarles que sí, sus voces importan. ¡Siempre!   Con todo mi amor,   Mamá.

No hubiera sido posible sin tu amor

*Por: Juliana Quintana   «No iba a pasar esto sin tu amor», dice el mensaje que me dejó Coralie Arbo en el libro que publicaron con Micaela Cattáneo ¿Todo es culpa de Tacuara? Había barullo en la sala pero sentí que la dulzura del mundo me envolvió por unos minutos. Unos segundos atrás estaba muerta. Venía de unos días de navegar entre el trabajo intenso en el calor y el tráfico asunceno. Mis días, como los de tantas otras compañeras, se dividían entre el cuidado, las responsabilidades laborales y el activismo. Fueron las palabras de Cora las que me devolvieron al presente.    En su lanzamiento, Cora mencionó un día en que estábamos reunidas con nuestras amigas, una de las tantas veces en que nos encontramos para querernos y entender lo que nos pasa. Lo recordé con claridad. Estábamos en mi casa con Ale González y Clari de Iturbe. Cora estaba en plena producción de su «memelibro», y cada vez que se encontraban con sobrevivientes de la última dictadura en el laboratorio Memoria y Futuro, venía y nos contaba, emocionada, lo que aprendía y escuchaba.      En esa oportunidad, nos contó que Guillermina Kanonnikoff recordó que asesinaron en su casa a Juan Carlos da Costa, dirigente político de la Organización Primero de Marzo (OPM) que buscaba derrocar al dictador Alfredo Stroessner en los años 70. Así fue que nos enteramos que Alejandra González da Costa, escritora y cuentista, que lleva siendo nuestra amiga más de una década y media, era su sobrina. Ella lo había descubierto hacía relativamente poco en un museo de Brasil, cuando estaba de vacaciones con su novio. Inmediatamente, todas nos pusimos a googlear el nombre de su tío mientras ella nos iba contando lo que había averiguado hasta el momento. Nos decía que le costaba acceder a información porque algunos miembros de su familia no querían hablar de él.    Hay una historia en la gramática de las familias y amigues que aún permanece desatendida. El silencio. El stronismo marcó nuestra cultura, al punto de dejar a casi toda una generación sin la capacidad de hablar. A esto se refería Mica en la presentación de su libro, esta generación son nuestros padres, madres y abuelos quienes nos criaron con heridas, limitaciones y dificultades de entrar en contacto con su propia memoria. Pero la función del silencio tiene otro peso cuando en lugar de una herida es un pacto de complicidad con el régimen. De hecho, en respuesta a este silencio es que en Latinoamérica nacieron agrupaciones familiares de genocidas que militan por la memoria, la verdad y la justicia.    Aunque no hayamos formado parte de la generación que vivió durante la dictadura stronista, según el historiador francés Pierre Nora, heredamos sus secuelas. Nora definió los Lieux de Mémoire (lugares de la memoria) como cualquier entidad, tangible o intangible, que, por acción humana o el paso del tiempo, se transforma en un símbolo del patrimonio conmemorativo de una comunidad. Estos espacios pueden ser materiales, como monumentos, museos o eventos, o inmateriales, como el lenguaje y las tradiciones. Su función es anclar el pasado en el presente, evitando que las generaciones futuras caigan en el olvido histórico.   ¿Todo es culpa de Tacuara? Es una apuesta irreverente que desafía los límites de la memoria nacional y tiende un puente con audiencias nativas digitales. El texto y los memes dialogan con la historia y el fútbol, y condensan la indignación de un pueblo que castigó selectivamente a Tacuara por errar un penal en el mundial del 2010 pero se rehúsa a aplicar la misma lógica a los responsables de la dictadura de Stroessner. En muchos casos, hasta la reivindican.   Esa noche, fuimos a celebrar el épico lanzamiento del libro de Cora y Mica -el primero de muchos- y tuve uno de esos momentos que se conocen como epifanía. En esa mesa estaban: Taka, que migró a Montevideo tras la asunción de Milei en Argentina y hoy se está abriendo camino en ingeniería de datos; Gabriel, psicólogo y poeta, que se encarga de sostener la salud emocional del grupo y Clari, economista rockera que, con su moto, es capaz de llegar hasta el fin del mundo por nosotres. Estaban también Ana, Ale y Belén, que tienen esa capacidad de poner su ternura en un mensaje y conversar como si no hubiera tiempo ni espacio.    Recorrí con mi mirada a cada une de mis amigues y entré en un “estado de oxímoron”. Fue algo así como una mezcla de felicidad y pánico. Llegué a mi casa y me puse a escribir este texto en modo frenético porque tengo un alarmismo que me persigue en los últimos años. Esto creo que no lo confesé nunca por escrito pero uno de mis miedos más grandes es perder la memoria. Tengo miedo de que mi pensamiento se vuelva obsoleto antes de tiempo, de no reconocer un día el rostro de mi mamá, de no recordar el nombre de mi papá, de olvidar las anécdotas de mis amigas y todo lo que vivimos, de olvidarme de la dirección de mi casa. Tengo miedo de que desvanezca la voz de mi abuelo Pavli.    Puede parecer que estoy hablando de temas distintos pero, en el fondo, es el mismo. Estamos asistiendo a una batalla semiótica, por la memoria y los consensos históricos, en un sistema desigual dominado por algoritmos que amplifican ciertas voces y silencian otras, donde narrativas hegemónicas intentan moldear el sentido común. En este escenario, las luchas feministas en el mundo se enfrentan a algo mucho más grande que una reacción a nuestros derechos conquistados. Se enfrentan a una doctrina de la antifelicidad y la desmemoria. El tecnopatriarcado (palabra que me acabo de inventar pero que me viene joya) fue concentrando el poder económico y simbólico en las plataformas digitales y hoy se impone con una fuerza arrolladora.    Cuando me puse a escribir esto faltaban dos días para marchar por el 8M y tenía un montón de trabajoSeguir leyendo “No hubiera sido posible sin tu amor”

Taylor Swift y la sociedad del agotamiento

 *Por: Mayra Rivarola   «Nada es imposible», «El cielo es el límite», «Dentro de ti hay un poder sin límites que puedes desatar si cambias tu actitud» son mensajes que aparecen frecuentemente en nuestras sociedades modernas y chocan con la realidad de precariedad, inestabilidad, incesante competencia y profunda soledad de nuestras sociedades neoliberales.    El resultado de esto es evidente. Dominan la insatisfacción, la culpa, la depresión, la ansiedad y, por último, lo que hoy se conoce como el síndrome de burnout, que no es otra cosa más que un agotamiento extremo como resultado a la exposición de estrés crónico, según lo define la Organización Mundial de la Salud.    Nada lo explica mejor que uno de los hits swiftianos más recientes – I can do it with a broken heart (Lo puedo hacer hasta con un corazón roto). Horas después de su lanzamiento como parte del disco The Tortured Poets Department, una de las frases más replicadas en TikTok fue «I cry a lot but I am so productive, it’s an art» (Lloro mucho pero soy tan productiva, es un arte), demuestran el valor que como sociedad asignamos a la productividad, independientemente de nuestro estado emocional y o hasta de salud.    En un duro contraste con el brillo del Eras Tour de Taylor Swift, la depresión, la ansiedad, el síndrome del agotamiento, el trastorno por déficit de atención dominan nuestro tiempo. El filósofo surcoreano Byung-Chul Han lo describe como la «sociedad del agotamiento »pero, ¿qué tiene que ver Taylor Swift con todo esto?   La teoría de Byung-Chul Han se basa en la transición de la sociedad disciplinaria de Michel Foucault a la sociedad del logro, la positividad, la hiperactividad y el narcisismo. El control que antes se ejercía principalmente a través de las instituciones educativas, hoy ha hecho nido en nuestras cabezas. Somos nuestro propio patrullero. Y este es un elemento fundamental en el sostenimiento y reproducción voraz del capitalismo del siglo XXI.    Cueste lo que cueste, tenemos la autoexigencia de buscar incansablemente el éxito. «Hoy cada uno/a es un/a trabajador/a que se autoexplota en su propia empresa. Las personas ahora son amo y esclavo al mismo tiempo, »dice Byung-Chul Han en una de sus frases más resaltadas del libro Burnout Society.      Esta autoexigencia nos lleva a mantenernos constantemente ocupados e insatisfechos en un contexto de inestabilidad, precariedad, competencia y soledad.    Lights, camera, bitch – smile, even when you wanna die (Luces, cámara, ¡sonríe perra! Hasta cuando quieras morir).   No en vano dicen que una de las claves de la arrasante popularidad de Taylor Swift se encuentra en su capacidad de escribir canciones con las cuales podemos identificarnos fácilmente.    O en este caso, con las cuales reforzamos la ideología capitalista que iguala el valor personal al valor profesional, especialmente cuando este llega a pesar del burnout. Como lo dice la reina de los corazones rotos: You know you’re good when you can even do it with a broken heart (Sabes que eres buena cuando puedes hacerlo hasta con el corazón roto).   Edición: Equipo Editorial Emancipa Paraguay

¡Que vengan las mujeres y que sea para quedarse!

Ante una crisis, ¡que venga una mujer! Es una crítica no solo a los partidos y organizaciones políticas, sobre los obstáculos que deben sortear las mujeres para llegar (si llegan) a cargos de poder. En base a ejemplos concretos se busca evidenciar cómo los hombres, cuando se encuentran ante una crisis, ceden generosamente sus espacios y le encargan a las mujeres reconstruir lo que haga falta. Cuando regresa la calma, todo vuelve a la “normalidad” patriarcal. Por otro lado, según la investigación de Clemen Bareiro, la autora de este libro, esta realidad no solo se da en el ámbito público, sino que nace, se desarrolla y perpetúa en lo privado a través de lo que conocemos como: reproducción sexual del trabajo. “La idea del libro surge a partir de mi tesis de grado. Haber decidido este tema me tomo años, pero luego me gustó el resultado y pensé en la necesidad de compartirlo con mis compañeras, con otras mujeres pero en un lenguaje no tan académico, sino más coloquial, sencillo y corto. Fue así que me puse manos a la obra”, explica Clemen. En el libro, Clemen, tomó como objeto de estudio lo que ocurrió tanto con la senadora colorada (ANR) Lilian Samaniego, como con Amanda Nuñez, digirenta política del partido liberal (PLRA). Ambas, llegaron a ser presidentas de sus partidos y convertirse en las primeras en acceder a esos cargos en más de 100 años desde sus fundaciones. Estás mujeres tomaron las riendas de sus organizaciones cuando las papas quemaban, ordenaron política y económicamente, sin embargo, ninguna fue tomada en cuenta para otros cargos una vez solucionados los conflictos. “Las cuotas de participación se agotan, actualmente ya no son suficientes y se convirtió en un techo que impide a las mujeres seguir avanzando para lograr la paridad. En Paraguay necesitamos una ley de paridad para que las mujeres tengan más oportunidades de llegar al poder“, es una recomendaciones que Bareiro hace en su libro. Este lunes 24 de abril, se llevará a cabo el lanzamiento del libro “Ante una crisis, ¡que venga una mujer!” y la fecha no es casualidad, Clemencia, relata que la eligió a propósito de las elecciones generales. “Es necesario visibilizar este tema y además rendir un homenaje a todas las estuvieron antes, pero también seguir animando y acompañando a las que hoy están peleando por ganar espacios de decisión. También quiero señalar que este no es el libro de Clemen, es de todas, porque las mujeres producimos siempre en colectivo“. El encuentro será en el salón auditorio de la biblioteca del Congreso Nacional a las 18:30Hs. Sobre la autora Clemencia Barreiro Gaona, es licenciada en sociología por la Universidad Católica de Asunción. Diplomada en “Feminismos Comunitarios, Campesinos y Populares en Abya Yala” por la Universidad Nacional de Jujuy. Fundadora de la Revista Emancipa en Paraguay. Cocreadora del Espacio Juliana y editora del libro “Covid 19: desde la pandemia en Paraguay, publicado en septiembre de 2020, por el periódico E’a.

La india Juliana y su grito de rebelión

*Por Lida Duarte Hay escasa documentación sobre la existencia de la india Juliana y su liderazgo para desafiar a los españoles que raptaban, torturaban, explotaban y violaban a las mujeres indígenas en la primera etapa de colonización/invasión. Aunque algunos textos históricos ofrecen fragmentos de su vivencia, un grupo de mujeres trabajó en investigar y poner en contexto las opresiones que sufrían las indígenas en un libro que, además nos expresa con ilustraciones su deseo de liberación. Textos de Álvar Núñez Cabeza de Vaca y de su secretario hacen referencia a la India Juliana, todo lo demás conocemos a través de relatos tomados por historiadores. Cecilia Rodrigues tomó la literatura disponible en un trabajo de investigación y revisión histórica, en la que abandona la romantización de la “conquista española” y recupera el contexto en que vivían las mujeres indígenas, principalmente entre 1536 y 1539. Tras ser derrotados en 1536 por los españoles, los caciques guaraníes entregaron a sus hijas como un acuerdo de paz, para establecer así relaciones de parentesco y reciprocidad con los extranjeros. Sin embargo, estos empezaron a violentarlas, explotándolas, torturándolas y abusando de ellas repetidamente, a lo que se sumó casi de inmediato el rapto desde sus comunidades. Ante la ausencia de un sistema de justicia real en este nuevo proceso de formación social, surgieron las primeras ideas de rebelión, entre ellas la de India Juliana. Ella fue entregada al español Ñuño Cabrera, pero no soportó la violencia sistemática y para liberarse tuvo que asesinarlo. Bajo el grito de ¡Jajuka Ñande Ménape! llamó a sus compañeras a hacer lo mismo y desde entonces su figura quedó como un símbolo de resistencia femenina. “Lo que hizo la India Juliana fue arengar a sus compañeras a que puedan liberarse de sus agresores”, comentó Flor Aguirre, responsable de las ilustraciones que dan vida al libro. La obra recupera en su tapa la frase histórica como una invitación a conocer más de Juliana y de las múltiples violaciones de derechos de las que eran víctimas las mujeres indígenas y quienes hasta hoy sufren grandes barreras para alcanzar una vida plena, sin que ello implique el despojo de su cultura y de su cosmovisión. El primer ejemplar se lanzó en el 2022 en una edición limitada y artesanal por la editorial Ayvu y con el apoyo del Fondo Nacional de las Artes, de Argentina, en tanto que el formato fanzine se presentó la semana pasada en Encarnación, donde la organización feminista Kuña Róga hizo de anfitriona. Inesperadamente el grupo empezó a ser atacado en las redes sociales por personas que interpretaron el título como una incitación a cometer homicidios, sin siquiera haber leído el contenido, que se limita a contar los hechos históricos y su contexto socioeconómico y político. En la actualidad contamos con un sistema de justicia encaminado a la garantía de derechos y trata de forma específica a los pueblos indígenas. Las protestas sociales son las únicas herramientas reivindicativas de todas las organizaciones defensoras de derechos humanos en casos de incumplimiento de las normativas. En el perfil de Facebook “El libro de Juliana” se pueden seguir las actividades de socialización del texto, que en abril saldrá por primera vez en formato digital para su acceso desde cualquier parte del mundo.  Ilustración: Flor Aguirre.

INVENTARIO DE PLACERES

Por Suculenta del Río Me estimula la calle. Salir a ese espacio que es enteramente mío y de todxs, encontrarme con extrañxs, con lo extraño, con lo que desconozco y también con lo conocido vuelto a ser descubierto por mis ojos de otro día y enamorarme de una esquina, de un árbol, de una puerta o de algún cuerpo extraño. El olor del café cuando lo estoy haciendo o cuando entro a alguna cafetería, me vitaliza, me enciende, despierta toda mi energía para ir como un tractor por la vida y arrebatarlo todo, todo lo que quiero. ¿Y qué quiero? Todo, todo de nuevo. Encremarme el cuerpo después de una ducha fría. Bailar desnuda conmigo frente al espejo. Probarme todo tipo de ropa y criticarnos con mi hermana, intercambiarnos accesorios y zapatos, rescatar prendas vintage del placard de nuestra madre. Sentir una lengua que juega con mi lengua, y quedarme ahí pegada, que no pase el tiempo. El helado de “París”, de sabor París con almendrado, desde que tengo cuatro años. Siempre quiero los mismos sabores, una y otra vez, en cucurucho. Que me bañen, como lo hacía mi amante francés, con jabón líquido en sus manos, recorriendo todo mi cuerpo, con sus dedos entre mis labios, todos mis labios. Dormir trenzada, después de caer exhausta  de que me recorran el cuerpo, de sentir todas las partes de mí. Despertar siendo un cuerpo en brazos de alguien que me convoca al deseo.

Atragantada de ostias

Por Ma. Laura Mujica Me pregunto si mi mamá alguna vez tuvo un orgasmo Cuando me ponia un pollera corta y al cuerpo, mostrando un poco el culo, ella comentaba: ¨Parecés una puta vestida así¨ Me dolían esas palabras, me dolía la culpa Yo sabía que todxs me miraban, y eso me gustaba, me sigue gustando De a poco me permití desear, desear sin culpa, desear consciente, desear sucio Descubrí mi piel, su contorno, mi desnudez  Descubrí mi aroma, el aroma de mis axilas, el aroma de mis hormonas Descubrí mirarme y gustarme Me gustan mis tetas, me gusta mi culo, mis brazos, mis piernas, mis manos, mis pies y me gusta sentirme deseada Descubrí que me gusta sentirme re puta Me permití ¡Me gusta gozar mamá! ya no siento culpa. *Este material es parte del resultado del taller “Narrar el Goce”, dictado por la periodista argentina Luciana Péker en Asunción, en noviembre de 2022.

Con el Sol a bocanadas

*Por Jazmín Cebé El Sol me despertó de un brinco. No estaba dormida en la cama. Estaba dormida frente a la computadora, con los ojos abiertos con la pantalla enfrente, llena de trabajo fungiendo de frazada que no te suelta.No fueron los primeros rayos del Sol los que me despertaron, fueron los últimos. No puedo dejar que se vaya otro día sin haberlo honrado lo suficiente, al mundo me lo quiero comer a bocanadas. Es urgente. Hoy me es urgente. Agarro mi termo y mi salbutamol. Saco la bici y me siento la más corajuda del mundo. Hoy, milagrosamente, no me río de mí. Es miedo lo que tengo y hoy voy a superarlo. Tengo vergüenza de mi cuerpo gordo y cara roja, que me miren con lástima y burla subiendo la arribada gigante. Pero ¿quiénes son ellos? ¿Quiénes son?¿Por qué me importan?¿Qué saben de mi vida, mis capacidades, mis placeres? Llegué. Rca Argentina y Paso de Patria. Terminé una arribada que ni me lo creo, de una vez. Respiro. Recuerdo a Flori, una amiga que recorrió Sudamérica en bici, cuando le pregunté qué hacía con las arribadas gigantes.“Me voy despacio, solo eso”, me dijo moviendo los hombros como si fuera una respuesta obvia y con un tono que me transmitió tanta tranquilidad que sus palabras quedaron de adorno. Respiro. ¿Realmente respiro? Sí, respiro y huelo las flores de los yuyos que crecen sin permiso en los costados del asfalto asunceno lleno de baches. Es la mitad del camino, me queda la vuelta, y ahí voy. Llego, subo corriendo a la terraza y llego para ver la despedida de ese Sol que despertó. Me regala ahora una majestuosidad que jamás sabré agradecer. Qué hermosura dios mío, qué hermosura. Hoy me comí un bocado por fin.

bell hooks y la enseñanza más allá del aula

*Por Mayra Rivarola   El objetivo de la educación debe ser fomentar el pensamiento crítico, la libertad y finalmente, una vida en plenitud – es la idea central de bell hooks con “Enseñar pensamiento crítico”*, uno de varios libros sobre pedagogía que ha escrito la reconocida académica afroamericana y feminista. hooks reflexiona sobre el “deber ser” de la educación en una democracia y lo hace desde el contexto post-apartheid – posterior a la abolición de la segregación afroamericana en la sociedad estadounidense. En este libro, hooks presenta una serie de ensayos con elementos que ella considera fundamentales para lograr una educación que busca fomentar la liberación, el pensamiento crítico, la empatía, la conversación, el crecimiento personal y colectivo y el aprendizaje en comunidad. Ciertamente, el texto contiene algunas sugerencias prácticas para incluir en el aula y está dirigido a docentes. Su riqueza, sin embargo, va más allá de lo que sucede en el aula, al ofrecernos pautas del propio concepto de educación, así como prácticas de aprendizaje que podemos aplicar en nuestra cotidianeidad. Su lectura y discusión no puede ser más necesaria y urgente en nuestro contexto, en vista de las continuas reformas educativas que fomentan la educación al servicio del capitalismo, cuya única función es educar para encontrar un buen trabajo. La educación que solo fomenta la utilidad frente al capital representa todo lo contrario a los ideales democráticos de diversidad, libertad y multiculturalismo que supuestamente promueven los estados, en especial los del norte global. Por otro lado, una educación que fomenta el pensamiento crítico se refiere al “desaprendizaje” de la historia oficial, la que comúnmente aprendemos en la educación formal. La historia oficial, escrita por los vencedores, deja fuera las perspectivas y puntos de vista de los grupos marginalizados y violentados, o dicho de otra forma “colonizados”.  No hay proceso de “decolonización” social que no empiece con la “decolonización” de las mentes y nuevamente, educar el pensamiento crítico es parte íntegra de este proceso. Según hooks, este proceso debe ser continuo. “La mentalidad colonizadora nos bombardea a diario – no solo moldea conciencias y actos, sino que también recompensa materialmente la sumisión y la conformidad” (p. 41). Es decir, un aprendizaje crítico – la búsqueda del quién, qué, cuándo, dónde, cómo y porqué de las cosas – no puede parar en el aula, aunque este definitivamente sea el camino más incómodo para quien lo enseña o practica. Un elemento ciertamente polémico de hooks es su visión sobre la “cultura de la cancelación” (aunque ella no utilice este término) donde destaca la importancia de leer obras de autores que pueden ser racistas, machistas, homófobos o clasistas – matizando que no se deben ignorar los sesgos discriminativos, pero tampoco deben ser descartados del proceso de enseñanza. hooks aclara que su tolerancia hacia autores contemporáneos es menor y yo me pregunto, ¿cuándo marcamos la línea – el hasta aquí – y quien lo decide? Si pudiéramos hacerle esta pregunta a hooks (ya no podemos, lastimosamente falleció el año pasado) yo adivinaría que ella no excluiría a estos autores y sus ideas de un debate. De hecho, según hooks, la conversación es fundamental para entender otros puntos de vista, generar empatía y solidificar el aprendizaje crítico. Dentro de los aspectos de la conversación, hooks destaca la importancia de contar historias personales para generar confianza y fortalecer vínculos entre grupos de aprendizaje. “Las historias nos ayudan a conectar con un mundo que va más allá del yo. Al contar nuestras historias establecemos conexiones con otras historias” (p. 71; 2010). A esto me gustaría agregar, en tiempos de anonimato y tecnología, las historias nos ayudan a ver seres humanos detrás de las pantallas, lo que nos permite construir empatía. Finalmente, hooks argumenta que el pensamiento crítico extiende sus beneficios por fuera de la academia al intensificar nuestra conciencia plena, comprensión y compasión sobre nuestra historia personal, “…las ideas, las teorías, todas las formas de conocimiento, pueden usarse para ayudarnos a vivir con mayor plentitud” (p. 225).   *bell hooks. Enseñar pensamiento crítico (2022) Editorial Rayo Verde. Traducido por Víctor Sabaté fue parte del programa de “Club de Lecturas Feministas” de A Casa das Mulleres Xohana Torres, en Santiago de Compostela, coordinado y facilitado por Mariele de Almeida, a quien agradezco por guiarnos en las reflexiones aquí expuestas.

Manifiesto de un feminismo para el 99%

*Por Mayra Rivarola   En las últimas décadas, el movimiento feminista ha conquistado a millones de corazones, infiltrándose hasta las más altas castas políticas y corporativas. La crisis generalizada que vivimos hoy en un mundo que aún se enfrenta a una interminable pandemia, que ha acentuado las desigualdades y continúa abriendo abismos insalvables entre clases sociales, nos lleva a cuestionarnos, ¿el feminismo que predomina hoy – en los discursos políticos, medios de comunicación, en boca de multimillonaries poderosos – para quién es? Mientras el feminismo se vuelve intelectual, elitista e institucionalista, la ultraderecha aprovecha la coyuntura para dar una respuesta a las distintas crisis que nos afectan a todos, todas y todes. Ofrecen respuestas fáciles y rápidas al aumento de la violencia de género, el desplome de los niveles de vida, las guerras devastadoras, la abolición de derechos sociales y políticos. Construyen un enemigo común, que sabemos es imaginario, se basa en mentiras y datos falseados, pero responden a problemáticas cotidianas y reales. Un feminismo para un 99% – como lo describen Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya, Nancy Fraser (2019) – es el único freno posible a la ultraderecha. Pero… ¿exactamente qué es? En realidad, es más fácil empezar por lo que no es. El feminismo para el 99 por ciento no es capitalista, colonial, racista, clasista, individualista, depredador del medioambiente. Las autoras lo diferencian del feminismo neoliberal, que se centra en el “empoderamiento”, la paridad política, la paridad corporativa y la igualdad salarial. Sin cuestionar la desigualdad estructural, el feminismo liberal es un producto más del capitalismo y solo beneficia a las mujeres que ya cuentan con privilegios de clase o raza, apoyándose en las tareas de cuidado realizadas por mujeres más desfavorecidas. “No tenemos ningún interés en romper techos de cristal y dejar que la gran mayoría limpie los vidrios rotos. Lejos de celebrar directoras generales que ocupen las oficinas con mejores vistas, queremos deshacernos de ellas y de esas oficinas prestigiosas”  Tesis 2 – Pg. 16 En las 11 tesis que componen el manifiesto las autoras hacen una actualización – muy necesaria – del marxismo, conjugando el complejo vínculo entre el sistema social capitalista, la crisis climática y la degradación ambiental, con los componentes de raza, género, sexualidad, clase, entre otros. En el centro del manifiesto está claramente apuntado el origen de la crisis generalizada que estamos viviendo al capitalismo “globalizador, financiarizado y neoliberal” (p. 21). El sistema capitalista tal y como lo conocemos hoy se construye sobre la separación de la reproducción de beneficios (cosas), de la reproducción de seres humanos, ubicando a la reproducción de personas en situación de subordinación y feminización frente a la reproducción de cosas. Las autoras explican que el capitalismo también se sustenta en la generación de condiciones de explotación en las poblaciones racializadas. En especial, hacen énfasis en la dinámica globalizadora del Norte y Sur, donde el Norte somete al Sur con técnicas postcoloniales a la provisión de materias primas y a la expulsión de un flujo migratorio constante que se terminan convirtiendo en mano de obra barata para realizar las tareas más ingratas de la industrialización. El capitalismo además se alimenta de los recursos naturales, generando lo que hoy amenaza la supervivencia misma de la raza humana, y la violencia de género, como instrumento de control sobre las mujeres y sujetas feminizadas. Publicado en el 2019, es sorprendente como estas autoras se adelantaron a lo que se volvería más evidente con la pandemia, en especial a lo que se refiere con la destrucción ambiental y su impacto en la salud humana, y la crisis de lo que denominan la reproducción social – la crianza de seres humanos. Como conclusión, el feminismo – en sus dimensiones anticapitalista, anticolonial, antirracista – puede y debe dar respuesta a la crisis del capitalismo que sufrimos el 99% de la población. “El feminismo para el 99 % es un feminismo impacientemente anticapitalista, un feminismo nunca satisfecho con equivalencias si no tenemos igualdad, nunca satisfecho con derechos legales si no tenemos justicia, y nunca satisfecho con la democracia si la libertad del individuo no se mide de acuerdo con la libertad de todos”.   Observación: “Manifiesto de un feminismo para el 99%” escrito por Cinzia Arruzza, Tithi Bhattacharya, Nancy Fraser fue parte del programa de “Club de Lecturas Feministas” de A Casa das Mulleres Xohana Torres, en Santiago de Compostela, coordinado y facilitado por Mariele de Almeida.   https://cimcompostela.gal/casaxohanatorres/

Sostener la vida

*Por Noelia Aceituno Han pasado dos años desde la pandemia y ahora nos conformamos con sostener la vida. Antes teníamos proyectos, sueños y una confianza inocente, quizá supersticiosa, en que lo mejor estaba por venir. No vino nada. O sí. Pero peor o, con suerte, diferente. Ahora nos encontramos con lo que somos después de esos dos años. Somos sombras, cansancio y ansiedad. Deambulamos. Somos lo que no fue. Somos lo que quedó tras el encierro. Nos hemos recompuesto y nos hemos levantado sobre unos cimientos que se balancean. Ahí nos sostenemos, casi como una carga, como la piedra que Sísifo levantaba sin alcanzar nunca la cima de la montaña. Negrín dijo aquello de “resistir es vencer”. Resistimos, ¿pero a qué?, ¿de quién es esta lucha?, ¿resistimos a nosotros mismos?, ¿por nosotros mismos?, ¿a pesar de nosotros mismos?, ¿para qué esta resistencia? Y si resistimos y vencemos, ¿cuál será la recompensa por ese aguante? Sostenemos la vida. Vivir, algo inherente al ser humano, al ser vivo, se nos ha convertido en una tarea titánica. Sostenemos la vida. Se nos ha olvidado que vivir no es sobrevivir.       *Noelia Aceituno, periodista española, nos comparte una reflexión luego de dos años del inicio de la pandemia por COVID-19. ¿Te sentís identificada con el texto? Ilustración: www.freepik.es/vector-premium/composicion-mujeres-jovenes-alegres-agitando-sus-manos-flores-hojas-primavera-ninas-multiculturales-rien-juntas-celebran-vacaciones-plano-dibujos-animados_11653806.htm

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