Mujer politicas Chile

*Por Natalia Cuevas Guerrero.

El ejercicio de la política, el poder y las decisiones son parte del devenir pasado, presente y futuro de cualquier sociedad. Cada una de ellas han configurado sus líneas económicas, sociales, políticas y culturales considerando diversos aspectos históricos, geográficos, entre otros. Podemos decir que las sociedades tienen sus aspectos propios y particulares a partir de todas estas características: modelos propios de producción, religiones propias, aspectos familísticos; pero hay algo que hace común- entre otros aspectos-  a los distintos modelos de sociedades, y es que son los hombres los que construyen el devenir, las decisiones y la distribución del poder.

Podemos decir además, que en los distintos modelos de sociedad que han existido el patriarcado ha sido una característica inherente: esclavismo, feudalismo, capitalismo. Y es el capitalismo, uno de los modelos más peligrosos desde la perspectiva discursiva, ya que ha sido este modelo en los últimos 200 años, y sobretodo en el último centenar que ha hecho creer que las mujeres sí tomamos decisiones, sí aportamos a construcción de poder, y la pregunta legítima que surge de esto es ¿qué tipo de decisiones toman las mujeres? ¿bajo qué esfera de la sociedad?

No podemos negar que en los últimos cien años efectivamente las mujeres han comenzado a ocupar distintos espacios políticos, económicos y sociales; pero diremos que esto se ha dado única y principalmente por el empuje del movimento de mujeres y feminista, que en el caso de Chile, ha luchado por el reconocimiento político de las mujeres, para poder votar y ser escogidas, para entrar a la universidad y para estar efectivamente en los espacios de tomas de decisión de nuestro país. Siempre me he preguntado por qué las mujeres son excluídas de estos espacios, y cuál es el fundamento objetivo para que se produjece esto. Desde distintas corrientes políticas y teóricas se ha tratado de responder a esta pregunta.

Desde el marxismo por ejemplo, se identifica el origen de la propiedad privada como un punto de inflexión en la historia que provocaría esta subordinación entre hombres y mujeres (Engels, 1970). Esto habría provocado la acuñación de la idea del pater familia, que vela por la tierra, la mujer y los hijos e hijas. La palabra velar contiene una idea de futuro, y las decisiones se adoptan para la construcción de dicho futuro. Diremos por tanto que la decisión es un profundo concepto político, que se refleja en el ámbito de la familia, la comunidad y la sociedad.

Bajo este marco, la historia de nuestro país no ha estado exhenta de una realidad en que las mujeres han sido relegadas a la familia y al ámbito de lo privado, y digamos que se les ha otorgado la “capacidad de decidir” solo en este plano. Pero quiero demostrar además, desde la experiencia histórica, que las mujeres no solo se han preocupado a partir del “destino” de las labores y decisiones de la familia y lo privado, sino que han sido protagonistas claves en la construcción social y política de base de nuestro país.

La problemática que encontramos es la ausencia de reconocimiento de esta labor social y política. La institucionalidad chilena en los últimos años ha identificado esta realidad y poco a poco se han generado más políticas públicas que contribuye a formar dirigentas y lideresas sociales y políticas para relevar su rol en los espacios de tomas de decisión.

Por otra parte las ciencias sociales han buscado explorar y caracterizar el rol de las mujeres dirigentas políticas de base, en donde las primeras aproximaciones son claras: del total y del conjunto de dirigentes sociales las mujeres constituyen una mayoría. Este es un desafío para la política, para las ciencias sociales y de la sociedad en su conjunto que deben hacerse cargo de una realidad que está cubierta por un manto profundamente machista; ya que ocurren los siguientes fenómenos: a) destinación patriarcal a las labores privadas, b) ausencia de reconocimiento de la labor política y social de las mujeres en los espacios de base, c) insistencia del modelo social en relegar el rol político y social de las mujeres a los aspectos de familia y maternidad (Kirkwood, 2010), esto quiere decir que las mujeres aparezcan en lo público en tanto madres y d) aquellas mujeres que ingresan al orden de lo político-público en los principales espacios de poder constituyen un porcentaje bajísimo del total de autoridades políticas, y también se les asocia a las decisiones en torno a maternidad y familia.

Tenemos un gran desafío a futuro en nuestro país. El gobierno de la Presidenta Bachelet estableció, en el cambio al sistema electoral binominal que regía en nuestro país para las elecciones parlamentarias, cuotas de género aplicadas a las candidaturas con el fin de incorporar a más mujeres al poder legislativo. Esto permitió subir de un 16% a un 23% de representación de mujeres en el parlamento, en donde si bien persisten bajísimas tasas de representación femenina, las cuotas se transforman en una herramienta histórica para poco a poco avanzar hacia transformaciones culturales que nos permitan construir una forma de hacer política de manera directa, más representativa y que realmente permita una nueva forma de relacionarnos entre seres humanos.

En los otros cargos de representación popular (Concejalas, Alcaldesas) nos encontramos con los mismos y peores porcentajes de presencia de mujeres (16% y 9% respectivamente); por lo tanto estamos frente a una emergencia en la cual la sociedad chilena debe abrir paso a las mujeres que representan esa gran mayoría de acción política en la base, que se refleja en las juntas de vecinos, en los clubes de adultos mayores, en los comités de vivienda y de allegados, centros culturales, religiosos e inclusive en clubes deportivos.

La decisión, como idea política, la reivindicación de la posilidad de decidir por parte de las mujeres, debe transformarse en una bandera de lucha, en la que además seamos capaces de abrir este campo de decisión hacia otras esferas que aún, en el siglo XXI, se alojan a espacios profundamente masculinizados: la ciencia y tecnología, el uso de energías y la minería, en el caso de nuestro país. El desarrollo de áreas productivas estratégicas, en los poderes del Estado, en los partidos y movimientos políticos, en el desarrollo de la ingeniería y construcción, entre otros.

El desafío ahora es avanzar hacia las necesarias transformaciones culturales, que puedan cimentar un futuro emancipador para las mujeres, en el cual no solo hablemos “los temas de mujeres” en la plaza pública, sino que seamos constructoras de futuro, como siempre lo hemos sido, sin reconocimiento, pero lo hemos sido… empujando procesos históricos de los países tan relevantes como las revoluciones, diversos movimientos sociales, resistencias a Dictaduras, construcción de gobiernos, fortalecimiento de la democracia.

Definitivamente SÍ hemos sido parte, ahora queda que avanzamos hacia un real reconocimiento del rol político de las mujeres, para terminar con la odiosa idea patriarcal que nos ha acompañado por siglos, y es que el Zoon politikón es el masculino y único agente de cambio social y político.

*Natalia es comunista, feminista y socióloga chilena.


Este artículo es parte de nuestro Dossier Marzo 2918 Mes de las Mujeres. Lee más aquí 👇

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