*Por Montse Berro

Denunciar un hecho de acoso sexual siempre es difícil, las víctimas por lo general prefieren callar, así fue durante años dentro del grupo Albavisión, hasta que un día dijeron basta y denunciaron  al entonces gerente de prensa, Carlos Granada el pasado mes de mayo.

Con las promesas de abrir sumario, castigar a los depredadores y aplicar un protocolo en contra del acoso sexual y laboral, los directivos del canal mostraron cierta apertura para acabar con este flagelo.

Pero, los meses pasaron, se sumaron denuncias hacia otros jefes y los directivos del canal se llamaron a silencio, desatando un infierno para las trabajadoras que alzaron la voz.

Manifestación contra el acoso, frente a Canal 9. Gentileza.

Llamativamente 3 periodistas fueron despedidas sin mayores explicaciones y otras fueron removidas de sus puestos ¿cuál era el factor común entre ellas? Apoyaron a las denunciantes.

«Al comienzo ellos se mostraron abiertos a conversar y tomar todas las denuncias. Incluso pusieron a disposición que se puedan entregar «con toda confianza» las denuncias para agregar al sumario administrativo que se abrió para varios Gerentes del canal por acoso sexual y laboral, además de mobbing. Pero para la quincena de junio todo el aire del canal cambió. Se notaba que estaban hartos de que las chicas sigan alerta, exigiendo nuestros derechos», manifestó una de las comunicadorass desvinculadas, que prefiere resguardar su identidad.

Calladitas

Manifestación contra el acoso sexual, frente a Canal 9. Gentileza.

La tensión dentro del canal aumentó  y culpaban a las denunciantes de que los números del canal vayan en baja y de que varias marcas retiraran su apoyo: «Querían que nos tranquilicemos», señaló

Poco a poco esa «apertura» del principio se fue desvaneciendo e inclinando la balanza hacia los denunciados.

«Del caso de Granada no sabemos más nada, tampoco sancionaron a los demás Gerentes denunciados, del protocolo tampoco sabíamos nada, la comunicación se cortó. El enojo era demasiado notorio, hasta que se hizo pública una búsqueda extensa de trabajo que tenía una lista larga de puestos. Ahí todas supimos e intuimos que se iban a tomar represalias», relató la periodista.

A corridas las sacaron

Y esas temidas represalias llegaron el pasado viernes con el despido de las chicas.

«Simplemente nos dijeron que el Directorio tomó la decisión de terminar el contrato, con el despido injustificado. Nos apuraban para juntar nuestras cosas para que salgamos del canal. Fue un actitud super humillante y deshumanizante. Como si hubiéramos hecho algo terrible en contra del canal por habernos unido para alzar la voz y reclamar nuestros derechos humanos básicos, ni de nuestros compañeros pudimos despedirnos», señaló indignada.

La trabajadora hoy desvinculada describió la manera nefasta en la que actúan dentro del canal, metiendo miedo para que nadie más apoye a las denunciantes.

«El modus operandi consiste en cambios de horarios, te sacan del aire, cambios de puestos de trabajo, no te autorizan tomar todas las vacaciones, te hacen trabajar aunque tengas reposo médico, no te firman las horas extras, o te terminan el acuerdo de prestación de servicios con C9N. Solo con SNT y Paravisión hay contrato fijo. El más clásico es el silencio o el freezer con la indiferencia que hoy en día se conoce como violencia psicológica», contó.

Se acabó el silencio

Manifestación contra el acoso, frente a Canal 9. Gentileza.

Aunque cansadas y muy afectadas por todo lo que está ocurriendo, las comunicadoras advirtieron que no permitirán más atropellos e irán a todas las instancias necesarias hasta obtener justicia.

«No nos vamos a callar, vamos a seguir luchando por nuestra dignidad, nuestros derechos y el de todas nuestras compañeras y compañeros que apoyaron la causa. Hasta que el grupo Albavisión se haga cargo de todo el daño que ocasionó a muchas personas a lo largo de los años. Tememos que continúen los despidos y los castigos».

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