Una hermana a la vez

*Por Cristina Crosa

El 8 de marzo no solo fue una fiesta de lucha, también fue una conmemoración a las hermanas que no están. Fue un día cargado de reivindicaciones, de amor, de fuerza. Un día histórico.

E histórico se está volviendo nuestro movimiento, que no es de solo un día. Como consejera, como amiga y como hermana, al participar de esta articulación y de esta fecha, muchísimas mujeres se han contactado con el pequeño pero fuerte grupo al que con cariño nombramos Copites.

Copites Paraguay es un grupo de contención y ayuda para víctimas de violencia de género. Surgió como una idea lejana, unos años atrás, a raíz de mi propio encuentro con la violencia machista. Salir de un ciclo de violencia no es fácil, y mucho menos si no se cuenta con el apoyo necesario. Lo que me llevó a querer formar un grupo de mujeres que entiendan al respecto, con una perspectiva feminista y que hayan sido víctimas. Para brindar un apoyo consciente y respetuoso, que todavía no logramos conseguir de parte de nuestro estado y sus instituciones.

El 8 de marzo significó tanto para mí porque fue la primera marcha feminista a la que me adherí. El primer lugar donde pude contar mis experiencias sin sentirme juzgada. Donde me encontré con un montón de nuevas hermanas, que me dieron su apoyo incondicional. Y donde conocí, después, a quienes serían las demás coordinadoras de Copites.

Este 8, me tocó vivir la experiencia desde el otro lado. Esta vez no fui yo la que se acercó a hablar con chicas, fui yo quien recibió relatos y denuncias. Fui yo la contactada por otras mujeres que se sintieron inspiradas por la gran bandera que llevamos todas las feministas. Cuando gritamos “hermana, yo te creo”, una hermana se quebró, y se animó a hablar.

El poder que conlleva el movimiento me conmueve, me da piel de gallina. Dos años atrás no esperaba estar detrás de un micrófono, hablándole a un montón de mujeres y alentándolas a denunciar la violencia que las rodeaba. Hoy se me hiela la piel pensando que capaz perdimos tiempo no haciendo esto antes.

Pero el jueves pasado vivimos algo surreal. Vivimos en carne y hueso y reivindicamos a todas aquellas que ya no están, le dimos la mano a las que se animaron a pedir ayuda, y seguimos dándole coraje a las que faltan para salir de ese círculo.

“Somos universo, somos mucho más que eso” cantaba Mónica Airaldi con un teclado y con toda la fuerza de su voz. Me estremeció, porque es lo que somos. Somos 3.5 billones de personas en este mundo y el 8 se escuchó nuestra voz, se escuchó nuestro reclamo. Se escuchó el grito de las mujeres cansadas de este patriarcado. Se escuchó el apoyo de nuestras hermanas, nuestros pasos en las calles.

¡Hermana, YO TE CREO! Que esta sea siempre nuestra bandera, y que cada 8 siga siendo histórico. Que más mujeres se animen a hablar. Que sepan que las creemos, que las escuchamos. De la mano de Copites, planeamos que esto no quede en los 8 de marzo por venir. Que todos los días que sigan sean como el 8 de marzo. Una fiesta, algo histórico.

O simplemente un día donde podamos darte la mano.

*Profesora, estudiante, consejera, activista feminista.

Fundadora de Organización CopitesPy

Fotografa y escritora amateur.

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