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Nunca me sentí tan libre como ahora, pienso mientras termino de analizar que quiero decir en este resumen de mi vida que viene a continuación. 
Eso quiero transmitir: que el feminismo me hizo libre, y aunque no deje jamás de cuestionar lo que se me pregunta, hacerlo desde el desprejuicio no tiene precio.
Por Carolina Declerk*
Que suerte que sos tan flaquita (?)
¿Porqué sos tan flaca?
¿No tendrás algo?
¿Vas a la nutricionista para engordar?
Que bien que sos flaca
¿Cuanto comes?
¿Comes poco no?
¿Tu mamá también es así?
¿Tenés fuerza?
¿Sos flexible?
¿Te rompiste huesos?
Estas no son preguntas al azar, ni siquiera inventadas. Son preguntas reales porque un cuerpo siempre suscita preguntas: son lugares en blanco donde se imprimen interrogantes e impresiones que son ajenos pero a la vez son sobre nosotros. Lo esperado de un mecanismo social que todo le parece mal: nunca se va a encajar en el molde.
La vida de la flaca (algunes suponen) sería una panacea en cuanto a experiencias sociales se trate, pero no. Las buenas flacas son para las revistas, y en la vida diaria se prefiere interpelar a esos cuerpos que caen mal porque les falta carne. Demasiado flaca está mal, demasiado gorda también, y nada está bien.
Las críticas pasivas por ser delgada no son muy distintas a la que se formulan hacia otras corporalidades que no encajan en la media. Como mínimo (y un estilo muy lombrosiano) las primeras asociaciones en forma de pregunta son si une no estará enfermo, o si quiere solucionarlo. Porque claro, un cuerpo distinto es un problema. Después están las apreciaciones sobre la fortaleza (un poco a la sombra de Olivia en Popeye además de otros condimentos patriarcales) y otro poco de sal y pimienta.
El comentario mas recurrente es el de la suerte: y suerte siendo flaca sería no necesitar explicarme. O encontrar un xs, porque la ley de talles podría nivelar para todes pero no lo hace.
Suerte de que, entonces?
¿De que no encuentre algo que no me baile?
¿De que me pregunten cuanto peso?
¿De tener que achicar la ropa?
¿De que se asombren cuando digo que tengo 85 de busto porque debería tener menos?
No querer escuchar apreciaciones sobre el cuerpo incluye a todas ellas, también las buenas. No necesitamos escuchar lo que piensan otres.
Si la pregunta es sobre mí, la considero tan mía como mi cuerpo y me reservo el derecho a responderla, o directamente, a pedir que no me pregunten.
*Por Carolina Declerk del colectivx Hitazos para el Bondi 
Fotografía: Daniela Poblete Ibañez

Este artículo es parte de nuestro Dossier Marzo 2918 Mes de las Mujeres. Lee más aquí 👇

NOSOTRAS PARAMOS 8 marzo 2018

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