*Por María Eugenia Reales
Parece un tanto arcaico en este siglo que todavía en la Ciudad de Córdoba, la Carta Orgánica establezca un cupo del 70 y el 30 por ciento para ocupar candidaturas por los géneros según sea candidato o candidata, a pesar que los organismos internacionales se expresaron a favor de la igualdad entre hombres y mujeres en cuestiones de representación política.

En el marco del día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de este año, un grupo de seis concejalas de diferentes bloques políticos presentamos cuatro proyectos para que la Ciudad tenga igualdad de participación en la representación política, es decir el cincuenta por ciento en las listas partidarias. Es que desde hace 18 años, las diferentes gestiones municipales le deben a las mujeres la paridad en el ámbito legislativo de la segunda ciudad más importante de la República Argentina.

Hoy, que llevamos adelante un debate por la paridad de género, todavía se escuchan voces críticas sobre la limitación al porcentaje del 50, cuando existe posibilidad de alcanzar el 70 por ciento establecido por la normativa.

El sistema patriarcal que ha otorgado poder a los hombres para hacer y deshacer en todos los ámbitos sociales sobre todo en la política, invisibilizando a las mujeres en la representación ciudadana a lo largo de la historia, cuyos roles establecidos culturalmente, ligados a la vida privada, han restado el tiempo para su participación en los asuntos de lo público. Esta dominación se ve reflejada en las listas que se conforman a merced de quienes tienen el poder para la distribución de los cargos electivos en los diferentes espacios políticos. Difícil sería entonces ocupar el 70 por ciento de las bancas aún cuando la ley así lo establece.

Esta limitación en las oportunidades de las mujeres para ser protagonistas en el hacer de la política implica la naturalización de una cultura fundada sobre proposiciones sostenidas como ciertas por el machismo, estableciendo así un modelo androcéntrico sólo bueno para ellos. Mientras tanto, ellas, siendo el 50 por ciento las ciudadanas votantes sólo acceden a la posibilidad de ser elegidas por menos de la tercera parte del total de los cargos.

Estas proposiciones creadas por el machismo, que sostienen la superioridad natural de los hombres a quienes les otorga beneficios y privilegios, sólo pueden ser cuestionadas por las mujeres, dado que en esa construcción desigual son quienes quedan excluidas y sufren las consecuencias negativas de esta injusticia social.

En este transitar de la búsqueda por lograr la paridad, hemos escuchado hablar que las mujeres deben ser capaces para ocupar esos lugares, una premisa refutable si empezamos por cuestionar cuántos representantes masculinos han sido sometidos a prueba de conocimientos para ser elegidos por el pueblo.

En un momento histórico donde las mujeres y los movimientos feministas tomaron las calles para hacer visible las deudas de la democracia, donde las mujeres salieron a pedir que sus propios asesinatos sean visibilizados y denominados como femicidios y/o feminicidios, donde se empieza a reconocer que existe una desigualdad salarial entre géneros o que las tareas de cuidado son trabajos no remunerados, donde el debate sobre la despenalización del aborto y el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos está presente sólo porque las mujeres salimos a las calles, todavía algunas posiciones retrogradas se resisten a ceder los lugares que nos corresponden por derecho.

Se escucha decir, que ahora los varones tendrán menos lugares en las bancas: sí! Se escucha decir, que existen posibilidades de que las mujeres van a tener manejo de presupuestos propios y toma de decisiones en las carteras más importantes del gobierno: sí! Se escucha decir, que los cambios que se realicen hoy y a medida que avancemos, le otorgará la posibilidad a las mujeres a ocupar los espacios de poder: sí! Para algunos, esto puede significar que “vamos por todo”. Nos lo estamos preguntando. Estamos a mitad de camino, la paridad es un medio, no un fin. Pero lo que sí está claro es que el tiempo de la paridad es ahora!

Entonces, si hoy pedimos igualdad de representación en las listas electorales para hacer valer nuestros derechos, si para erradicar la violencia hacia las mujeres vamos a deconstruir el modelo patriarcal y machista, si la voz de las mujeres aporta a la modificación de las agendas gubernamentales, si la participación de las mujeres viene a oxigenar la democracia y empieza a fundarse en la feminización de la política, si para alcanzar el ideal de vivir en un mundo más equitativo, con igualdad de oportunidades y libre de violencias para los niños y las niñas; si la pregunta para lograr todo eso es: Van por todo?… la respuesta es: Sí, vamos por todo.

María Eugenia Reales es Concejala de la Ciudad de Córdoba, Bloque Vamos.


Este artículo es parte de nuestro Dossier Marzo 2918 Mes de las Mujeres. Lee más aquí 👇

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