Imagen: Blanca Galeano

Por Noelia Díaz Esquivel

Para ella cada mujer es un feminismo y el principal desafío es lograr el diálogo entre todas, una alianza estratégica y táctica siempre con la conciencia, el fin último es construir una sociedad sin jerarquías entre los géneros, clases sociales, las razas, etc.

Gabriela Schvartzman Muñoz me recibió con tereré de yerba mate agroecológica, producida por mujeres campesinas organizadas. Recuerda entre risas que cuando se asumió feminista lo hizo radicalmente ecologista y de izquierda. Hoy tiene 43 años, es mamá de Nicolás. Cuenta que estudió Ciencias Políticas y que actualmente se dedica a investigar y capacitar a otras mujeres y varones dentro del ámbito social. El tema  «género» le interesa particularmente y en los últimos años se dedicó a especializarse. Inició su militancia política en el Partido Humanista e incluso fue candidata, varias veces, a concejal y diputada. También formó parte de Kuña Pyrenda, el primer partido feminista, socialista y ecologista de la historia del Paraguay. Hoy ya no forma parte de ninguna agrupación política partidaria, dice que su trinchera es la Red Agroecológica.

Entre tereré y tereré recuperamos la historia de su feminismo y rememora que en el  2007 aún no se recocía feminista. Sin embargo, asistía al forito del Centro de Documentación y Estudios, en medio de ello, junto con otras mujeres empezaron a pensar en un feminismo que debía ser discutido dentro de la izquierda e interpelar a los compañeros varones de partidos, organizaciones y sindicatos sobre las desigualdades de género, las violencias contra las mujeres. De estos debates maduró las FRIDAS un colectivo de “Feministas Radicales de Izquierda de Asunción”.

  • “Cuando me nombré feminista ya lo hice radicalmente. Con las FRIDAS llevamos adelante acciones directas. Llegamos a intervenir algunos carteles de publicidad machista. Ya en ese entonces, en el 2007, salíamos a pegar afiches sobre la despenalización del aborto, cuestiones bastante polémicas, imagínate. Hoy parece más fácil hablar de todo esto pero en ese momento realmente las que nos empezábamos a llamar feministas éramos muy pocas”.

 Los feminismos paraguayos

Gaby considera que ningún feminismo tendría que ubicarse jerárquicamente sobre otro, sino buscar que todos los feminismos dialoguen y puedan aliarse, confrontarse también cuando los intereses no son los mismos. Pero siempre bien conscientes que el fin último es construir una sociedad sin jerarquías.

Narra que en el Paraguay tenemos feminismo desde el siglo XX, pero existe una lucha histórica de mujeres contra el sistema patriarcal, colonial, capitalista y extractivista. Remontándonos a mujeres indígenas de la colonia, se sabe que fueron quienes sostuvieron el idioma guaraní, ellas se convirtieron en la agencia humana para conservar su idioma.

Recuerda que las mujeres de la post guerra del 70’ reconstruyeron la economía del país, sostuvieron los pocos lazos comunitarios que quedaron y cuando se rifaron las tierras públicas, a finales del 1800, fueron quienes protestaron. La historia registra protestas de mujeres contra la venta de tierras públicas. Hay historias de las placeras, de las sindicalistas. Pero ninguna se denominó feminista sino hasta principios del siglo XX.

  • Las organizaciones feministas se fueron desarrollando a lo largo del siglo XX, ahí recién podemos hablar de feminismo y ese, ciertamente, fue un feminismo más de cuna liberal, un feminismo más occidental porque ese era el pensamiento de la época. El pensamiento moderno, que se empieza a instalar a finales del 1800. Es un pensamiento liberal, eurocéntrico, occidental, entonces ese feminismo era lo que podía ser en ese momento. Por otro lado las mujeres de clase más subalterna, de sectores populares como las campesinas, las afrodescendientes, las indígenas jamás tuvieron acceso a ese pensamiento feminista, ellas quedaron al margen de ese feminismo. Muchísimo después recién, te diría hace unos pocos años, que empieza a existir debates, por decirte 10/15 años atrás, inician los debates en Paraguay sobre la existencia o no de un feminismo campesino, sobre todo con las compañeras de CONAMURI. Hace poquito nomas que empezaron a debatir también las compas indígenas, un debate incipiente, y ahorita recién, se están planteando las mujeres bañadenses si es posible hablar de un feminismo bañadense”

Las características de nuestro feminismo

Una de las principales características del feminismo en Paraguay  es la práctica de la sororidad. Desde el análisis de Gabriela, las mujeres, sobre todo de áreas rurales, son muy sororas. Tienen la costumbre de feriar juntas. Cuando hay una gran crisis económica en el campo ellas se organizan, se asocian y salen a vender los productos de sus chacras. Esa búsqueda da una salida colectiva a las grandes crisis también se da en los bañados. Las mujeres se articulan para una economía de subsistencia como las recicladoras, gancheras quienes ante las necesidades, por ejemplo, de salud organizan rifas, polladas y colectas. Claro que en un marco de contradicciones, pero es una práctica que se da en zonas rurales y zonas urbanas empobrecidas. Sin embargo, las mujeres muy urbanas, de clase media, siguen siendo mucho más individualistas. Sufren sus  maternidades solas, sufren las violencias entre cuatro paredes.

  • Si mirás 10 o 15 años atrás, digamos que el feminismo no era un referente al cual vos podías acudir para solucionar un problema inmediato. El feminismo era un referente, como el norte al que queremos llegar para la igualdad, pensando en mayores espacios de participación política para las mujeres, pero eso de que mi compañero me está violentando me lo guardaba sola porque no podía hablarlo dentro del partido o sindicato u organización. Hoy si las mujeres se animan a denunciar el acoso, las violencias, con todas las consecuencias negativas que eso puede acarrear. Antes se sufría todo sola, el feminismo era como una propuesta política de proyecto pero no se plasmaba en la vida cotidiana de las mujeres urbanas de clase media”.

La resistencia hacia la propuesta del feminismo

Con Gaby también reflexionamos sobre los grupos de hombres y mujeres, sobre todo hombres que cuestionan duramente y hasta violentamente al feminismo y a las feministas. Para ella no son muchos/muchas, sino una pequeña élite la que construye un discurso contrario al feminismo y después, con mucho dinero, se masifica de tal manera que hasta nos podemos encontrar con una mujer en medio de una situación económica no favorable y violentada que no está de acuerdo con el feminismo. En el fondo hay todo un aparato comunicacional masivo que sistemáticamente instala un discurso de odio. Además la estructura de las iglesias desde donde, todos los domingos de misa o culto, se proclama la obligación de conservar la sociedad tal y como está, generando un debate fuera de lo racional, un rechazo, un temor.

Gabriela asegura que además hay todo un tema económico de fondo. En primer lugar hay una estructura de privilegios a la que no le conviene el feminismo, porque se trata de una propuesta de cambio radical del sistema en donde existan jerarquías entre masculinidades y feminidades, sean cual sean los cuerpos. Esta jerarquía sostiene un privilegio de orden material o simbólico:

  • Hay un problema económico en el fondo. Que realmente se cumplan todos los derechos de la mujer así como está establecido en la constitución nacional, en las miles de leyes, protocolos y políticas públicas que se han diseñado implica muchísimo dinero que el estado tiene que invertir, dinero que no van poder comer los corruptos de siempre o porque te parece que en los estado de países que existe menos corrupción –  como los países nórdicos – la igualdad de género es mucho mayor? Si se roba menos hay más plata y se distribuye más equitativamente. Pero en estados débiles como Paraguay, cooptado por la mafia, por la corrupción, no invertirán en mujeres ya que eso implica sacar de sus bolsillos esa parte de la torta que hoy se roba o mal gasta”.

Los grandes desafíos del feminismo en Paraguay

En este punto, Schvartzman, es vehemente al mencionar que las mujeres debemos dejar de pedirle todo al estado, que debemos dejar de interlocutar sólo con el estado porque de seguir en esta línea estamos fritas. Asegura que el estado podría responder a los reclamos de igualdad en unos 200 años y pone como ejemplo que nuestras antecesoras paraguayas lucharon casi 100 años por derecho a voto.

En este punto propone Construir una agenda práctica, táctica, para lograr cuestiones concretas y otro camino alternativo basado en la autogestión y la auto defensa:

  • “Tenemos que fortalecer un feminismo autogestivo, un feminismo que avance en una justicia feminista, una autodefensa feminista, que avance en pensar cómo generamos nuestras propias redes de protección y contención, un feminismo que sobre todo encuentre una pista en lo económico, ¿o vamos a seguir queriendo ser asalariadas? Porque como lo dice Silvia Federici: nos independizamos y ganamos autonomía económica de los hombres, pero no del capitalismo. Al varón no le pedimos más plata pero el capitalismo nos explota doblemente al someternos a un rol productivo, reproductivo y organizativo. ¿Cómo podemos construir un feminismo que dé respuesta a nuestras necesidades economías, tal vez replicando la práctica cooperativa, asociativa, de las campesinas. Cómo nos damos una mano para construir esas alternativas de economía solidaria, agroecológica desde las mujeres, cómo nos damos una mano con el tema de la maternidad?”.

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