#8M el día que conmovimos al mundo

(Con los sentimientos atravesando mi garganta por el femicidio político contra Marielle, escribo este análisis).

Por Solana Lopez*

Aquel 8 de marzo la tierra empezó a temblar y no paran las olas, pero también esto significa que a quienes les movimos el piso de poder, les jode bien jodido.
Todo el acumulado histórico de la lucha feminista se puso en marcha como un torbellino que vino a empujarnos más. Después del último paro internacional del 2017, el movimiento de mujeres al igual que los colectivos LGTBIQ+ fueron creciendo, multiplicándose en cuerpes, debates y territorios nuevos incluidos los subjetivos.

En las capas de poder de la gran matriz opresora, tenemos el plano articulado con el capitalismo y los colonialismos y tenemos también el plano ejecutor, la mano de obra cotidiana que produce opresión en su proximidad y sostiene así el entramado profundo del patriarcado. El temblor del 8M tuvo la suficiente intensidad como para mover todas sus capas.

En la previa, estuvo la tensión de los debates acerca del rol de los varones con pretensión antipatriarcal que harían ese día para contribuir a su despatriarcalización y empoderamiento de las compañeras. También los debates con las centrales de trabajadorxs, los sindicatos y dirigentxs del sector, ya que no tuvieron la misma intensidad y compromiso de involucramiento en los más de 50 países que participaron.

En nuestro país también fueron las asambleas organizativas que se multiplicaron en todo el territorio con presencia masiva de compañeras y de una enorme diversidad política, social y cultural, que hoy se sienten interpeladas o identificadas con el feminismo. Allí en esos debates se gestaron documentos de enorme valor para la época, ya que son la expresión de mayor síntesis y a la vez profundidad del movimiento popular; desde el posicionamiento antiimperialista, anticapitalista y antipatriarcal y la agenda amplia que incluye reivindicaciones como trabajadoras y sujetas de derecho y al mismo tiempo de denuncia al ajuste y represión de la que somos objetos especialmente las mujeres laburantes. La exigencia por la inclusión laboral trava/trans estuvo fuertemente presente porque son las compañeras más afectadas por todas las opresiones que vivimos y por supuesto la libertad a las presas políticas y el reconocimiento especial a Milagro Sala en la resistencia que lleva adelante contra el régimen de los gobiernos de Morales y Macri.

El primer elemento de balance que nos queda es que la envergadura de la lucha nos exige mayor capacidad política para contribuir a cada vez más autonomía organizativa y de poder popular, pero en clave feminista, converger en un proyecto emancipador que nutra a la humanidad de justicia y libertad. Pensarnos y actuar desde el feminismo es incluir una dimensión de mayor unidad, elaboración colectiva y sostén corporal de todos los atravesamientos que nos involucran desde los personales a los compartidos por las millones de compañeras.
Este es el gran desafío que debemos poder estar a la altura, quienes nos reconocemos en el Feminismo Revolucionario, interpretar e incorporar en la práctica el concepto que las culturas y torrentes políticos populares nos enriquecen porque no son desigualdades entre nosotras sino procesos y formas diferentes que deben converger en la construcción colectiva. No son desigualdades las diferencias identitarias porque no deben ser motivos de competencia tal como lo impone el capitalismo y el patriarcado sino motivo de unidad y fortaleza en la lucha.

Del lado del opresor, la maquinaria patriarcal feminicida, odiante, violenta, acosadora sigue sofisticando su capacidad de daño, del lado del opresor el capitalismo mata sin contemplación.
Nuestro temblor está llamando a la tierra a sumarse a más compañeras a unirse en otras luchas de los pueblos a fortalecer los proyectos emancipadores. Nuestra victoria suma victorias y resta injusticias. Nuestra liberación gesta una nueva humanidad.

*Solana López es Psicóloga Social, referente de la Corriente Nacional Lohana Berkins Argentina.
Fotografía: Daniela Poblete Ibañez

 

Este artículo es parte de nuestro Dossier Marzo 2918 Mes de las Mujeres. Lee más aquí 👇

NOSOTRAS PARAMOS 8 marzo 2018

 

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