*Por Belencha Rodríguez

Este pasado 8 de marzo, tuve la experiencia de vivir un #8M desde mi nueva ciudad, Encarnación, situada en el interior externo paraguayo -por ser fronteriza- pero de pensamiento en extremo conservador y con una mayoría en población regida por el sistema moralista ultra capitalista donde lo diferente es rechazado y lo diverso no existe, aunque exista a vivas voces, como en todos lados. Es la segunda vez que viví la participación y parte de la organización de una manifestación como ésta fuera de la capital, ya con una perspectiva que apuesta por descentralizar las actividades políticas, culturales, de desarrollo colectivo, entre otras.

No debe ser considerado de menor importancia el hecho de que al menos cien personas hayan formado parte de esta emblemática fecha bajo el lema local de #ParamosConArte, realizándose de forma auto-gestionada y con colaboraciones de organizaciones e independientes una peña artística en la cual se presentaron, en su mayoría, artistas locales mujeres o grupos liderados por éstas, demostrando así que somos muchas, estamos esparcidas por todo el territorio y nos apoderamos de los espacios y las voces que nos corresponden; ya sea declamando poesía, bailando himnos feministas o cantando sobre la fuerza de las mezclas de diosas y panteras.

Igualmente, cabe recalcar que varios grupos que realizan trabajos con mujeres fueron arte y parte del evento, y a los cuales se pudo visualizar por completo durante la marcha, que se realizó posterior al hermoso festival en La Pérgola, corazón de la playa San José de la ciudad encarnacena. Cantando “ni una menos, vivas nos queremos”, “alerta a los machistas, América Latina va a ser toda feminista” entre otras, marchamos sobre la Avenida Costanera haciendo uso político de nuestras voces y nuestros cuerpos.

Acompañando en la distancia las diferentes articulaciones conformadas para trabajar a lo largo de toda tierra guaraní, encontramos una verdad irrefutable: ya no nos calla nadie. “Si nuestras vidas no valen, produzcan sin nosotras” fue el lema general por ser el día de la mujer trabajadora, ello no significó que las valerosas y potentes mujeres exijan universidades libres de acoso, ciudades seguras para transitar, salario mínimo para las trabajadoras domésticas, un paro a los feminicidios, no más violencia contra las diversidades, y demás consignas que entre tantas injusticias vivimos solo por ser mujeres.

Si bien la fecha y los eventos desarrollados en ésta representan un momento álgido del trabajo feminista latinoamericano, debemos entender que éste viene teniendo un proceso puntual y no terminará con una marcha o con una manifestación. Las mujeres nos estamos organizando, nos encontramos empoderadas y nos movemos en manadas y hermanadas, ya sea en Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, y demás. Como dice el cántico “patriarcado y capital, alianza criminal” vamos a seguir de-construyéndonos y construyendo un nuevo camino, un camino gentil, con corazón y fuerzas de mujer, para que sea potente y capaz de enfrentar las miles de maneras en las que buscan disminuirnos… pero nos temen porque ya lo saben, somos GIGANTES y encendimos la hoguera de las indias, de las brujas, de las raíces guerreras que en las calles nos encontramos para abrazarnos y combatir para triunfar en libertad feminista.

Abajo el patriarcado que va a caer, que va a caer!

Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!


 

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NOSOTRAS PARAMOS 8 marzo 2018

 

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