Estimada niña de la mochila rosada:

Antes de continuar quisiera que te encontrarás bien junto a tus padres y a tus hermanos y hermanas migrantes.

Quiero contarte que anoche soñé con mi hija, la veía pequeña y yo intentando protegerla. Quizás porque quedó en mi retenida la imagen de una fotografía y la fragilidad de una niña migrante y porque portaba una mochila rosada como hace   muchos años también usaba mi hija.

Presentí que tus ojos miraban el caos cometido por algunos chilenos y chilenas en contra cientos de mujeres niños y     niñas, de jóvenes y hombres que de acuerdo a su experiencia o quizás motivados por especulaciones del neoliberalismo, se generaron falsas expectativas y llegaron a Chile o también porque en el derecho de migrar de una realidad de la cual no están de acuerdo, dejan sus países de origen.

Puede haber muchos factores de por qué se decide dejar una realidad y salir en busca de nuevos rumbos…

Antes quiero igual a través de ti, pedir disculpas a las personas afectadas y decirte que en Chile habemos muchas y     muchos que estamos afectados por lo que hemos visto.

En particular, pedir disculpas a esa niña por la imagen de la fotografía y quiero decirle que aunque tarde… ¡No temas más!

Sé que tus ojitos y tu memoria no olvidarán lo que has visto, sé que vivirás con temor y exijo rápida reparación para   todas ellas y ellos.

Sé que estarás con pena, tal vez hasta quemaron un juguete que era tu preferido, no lo sé.

Sé que te parecerá extraño que vuelva a pedirte disculpas por que yo no estuve ahí. Sin embargo, quiero que sepas, que no todas las personas en este mundo son como las que viste ayer.

Yo quiero que tu puedas vivir con tranquilidad, que tengas un buen vivir dónde quieran tus padres y que nadie te agreda o te violente.

Las mujeres de Latinoamérica hemos estado luchando para que nunca más una niña sea abusada, acosada socialmente o de todas las otras formas y quiero profundamente que logres superar las barreras que te imponen hoy, sin tener tu ninguna responsabilidad.

Tu fotografía me ocasionó el peor de los dolores, hace tiempo que no me estremecía así, tal vez por eso anoche soñé con mi hija cuando era pequeña.

Y hoy me levanté pensando en todas las pequeñas niñas que eduqué a lo largo de mi vida, si alguna vez se habrán sentido tan violentadas de la manera que lo hicieron contigo.

Sé que algunas sufrieron mucho y también fueron desalojadas en los campamentos de la Dictadura Cívico Militar chilena.

También se de otras niñas a quienes les asesinaron a sus padres y madres. Imagina todo lo que han sufrido tampoco quiero que compares nada, no es una excusa.

Estimada niña quiero que vuelvas a sonreír muy pronto y que encuentren tus padres un lugar donde vivir y te puedas educar junto a los niños y niñas chilenas, ellos son cariñosos.

Te quiero ver muy pronto en una gran ronda de la niñez libre y protegida. No pueden seguir sufriendo de esa manera.

Ningún niño, niña o niñe merecen tal desprecio.

Hubo en Chile una gran maestra llamada Gabriela Mistral, ella le enseñó a los chilenos y chilenas a cuidar los pies desnudos de la niñez, parece que no todos aprendieron.

«Piececitos de niño,

Dos joyitas sufrientes,

¡Cómo pasan sin veros

Las gentes!”

 

Exijo Justicia por ti y por todos los migrantes

Atentamente;

Tamara Homel Navarro

Profesora Poetisa y Escritora

Chilena

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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