
Por Amapola Varas Briones
En octubre de 2025 se realizó el Primer Congreso de Educación Sexual Integral (ESI) de Chile, organizado por la Fundación Chile Necesita ESI en la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Durante tres días de congreso, participaron más de 450 personas en espacios de reflexión y diálogo sobre la urgencia de avanzar hacia una política de Educación Sexual Integral para el país.
Lo que comenzó como un hito académico y de articulación social, rápidamente se transformó en una nueva apuesta política y cultural: impulsar el 13 de mayo como el Día Nacional de la Educación Sexual Integral.
La iniciativa surge en un contexto marcado por la discusión legislativa sobre el proyecto que busca incorporar contenidos obligatorios de prevención y autocuidado en los programas de educación sexual, impulsado por la diputada Emilia Schneider junto a otras parlamentarias y parlamentarios. Pero también nace desde una convicción más profunda: que Chile aún mantiene una deuda estructural con la educación sexual.
La convocatoria ha reunido a distintas organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Chile Necesita ESI, Fundación Bienestar Mayor, Red Docente Feminista, Amnistía Internacional, Corporación MILES y APROFA.
Una deuda educativa pendiente

Para Martín de la Sotta, Director Ejecutivo de Chile Necesita ESI, el impulso de esta conmemoración responde a un diagnóstico compartido entre múltiples organizaciones:
“Ha sido difícil tanto para el movimiento social como para las políticas públicas abordar la sexualidad desde el ámbito educativo. Hemos tenido avances en salud, pero es el sistema educativo el que sigue en deuda”.
La propuesta de Educación Sexual Integral (ESI) busca superar una mirada reducida o exclusivamente biomédica de la sexualidad. Habla de prevención del abuso sexual infantil, pero también de autonomía, afectividad, ciudadanía, vínculos, prevención de violencias, salud sexual y reproductiva, diversidad y bienestar a lo largo de toda la vida.
“La ESI agrupa demandas muy diversas entre sí y justamente por eso ha costado construir una narrativa común”, explica Martín. “Necesitamos un espacio que permita encontrarnos, reflexionar y también incidir políticamente”.
¿Por qué un nuevo día?
Una de las preguntas que ha surgido es por qué impulsar una nueva efeméride, considerando que el 21 de junio ya se conmemora el Día de la Educación No Sexista.
Desde Chile Necesita ESI sostienen que, aunque ambas luchas están profundamente conectadas, no son equivalentes.
“La educación no sexista es parte del corazón de una propuesta de ESI. (…) Pero la Educación Sexual Integral aborda de manera más amplia los procesos de enseñanza y aprendizaje sobre sexualidad, afectividad y desarrollo humano”.
La discusión incluye desde el conocimiento del propio cuerpo hasta el acompañamiento emocional, el consentimiento, la ciudadanía digital, la prevención de abuso sexual infantil y diversos tipos de violencias, como también el impacto de las redes sociales en las relaciones afectivas y sexuales.
“Muchas veces, por concentrarnos en las desigualdades de género, olvidamos que también necesitamos fortalecer aprendizajes concretos sobre sexualidad y afectividad dentro de las escuelas”, agrega.
Recuperar la memoria: el regreso de las JOCAS
Parte importante de esta campaña ha sido volver sobre una experiencia que permanece viva en la memoria educativa chilena: las JOCAS (Jornadas de Conversación sobre Afectividad y Sexualidad), implementadas durante los años noventa.
Durante abril, la organización realizó una gira por distintos territorios del país para reeditar simbólicamente estas jornadas y abrir nuevamente conversaciones sobre sexualidad en comunidades educativas.
“Nos dimos cuenta de que las JOCAS siguen siendo uno de los pocos recuerdos colectivos de educación sexual en Chile”, comenta. “Muchas personas recuerdan que ahí pudieron hacer preguntas que nunca antes habían podido formular”.
Las jornadas originales se desarrollaron en 1996 y 1997, suspendiendo actividades escolares para generar espacios de conversación donde el protagonismo estaba puesto en las inquietudes de adolescentes y jóvenes.
Sin embargo, la reedición no busca idealizar el pasado.
“También queremos revisarlas críticamente”, explica. “¿Es suficiente hablar de sexualidad tres días al año? ¿O deberíamos pensar en una transversalización real dentro del currículum y de las comunidades educativas?”.
Para la organización, revisitar las JOCAS no es un ejercicio de nostalgia, sino una forma de recordar que Chile ya fue capaz de abrir estas discusiones públicamente.
“Si hace treinta años el país pudo conversar sobre cómo educar en sexualidad, también puede volver a hacerlo”.
Entre el Día del Estudiante y el Día de las Familias
La elección del 13 de mayo tampoco es casual.
La fecha se ubica entre dos efemérides significativas: el Día del Estudiante, el 11 de mayo, y el Día Internacional de las Familias, el 15 de mayo.
“Por mucho tiempo nos dijeron que la sexualidad iba a ser un punto de conflicto entre las familias y las escuelas”, plantea Martín. “Nosotros creemos exactamente lo contrario”.
En un contexto donde los discursos conservadores han utilizado la sexualidad como un eje de polarización política y cultural, la campaña busca reinstalar la conversación desde el encuentro y no desde el miedo.
“Si hay un tema donde las familias y las escuelas necesitan trabajar juntas, es precisamente la educación sexual”, concluye.
La apuesta del 13 de mayo es, finalmente, abrir nuevamente una conversación que Chile mantiene pendiente: cómo construir una educación sexual integral, democrática y capaz de acompañar las vidas reales de niños, niñas, adolescentes y comunidades educativas enteras.
El llamado es a reunirse el día 13 de mayo a las 18:00 hrs en el Paseo Bulnes en Santiago para La clase de educación Sexual Integral más grande Chile.