“El tomate, la cebolla, el locote, la papa, la lechuga, la carne, el pollo, todo está carísimo pero los ingresos no aumentan”, es el recurrente reclamo de los y las ciudadanas en Paraguay. Cualquier proceso inflacionario tiene impacto en la población que tiene o no ingresos fijos. Sin embargo, afecta todavía más a las mujeres.
Para entender la situación de las mujeres hay que partir de varias hechos anteriores. Según la economista, Verónica Serafini, 1/3 de los hogares paraguayos están sostenidos por una mujer jefa, además cerca de cerca de 1/3 de esas mujeres no tiene ingresos propios – muchas de ellos no ingresan al mercado laboral por que se encargan del trabajo doméstico no remunerado -, ellas están ubicadas en los niveles de ingresos más bajos y sobre representadas en los niveles de pobreza. Además las trabajadoras asalariadas ganan un 20% menos que los hombres. Las que tienen ingresos mensuales no acceden a aumentos, es por ello, que la inflación afecta de manera directa el poder adquisitivo. Toda esta situación de alta vulnerabilidad impacta en mayor medida a las mujeres.
¿Qué medidas se deben tomar?
Para Verónica Serafini, las medidas deben ser estructurales: “Hoy vivimos la inflación de alimentos a pesar de ser productores de alimentos y la inflación en el precio de los combustibles a pesar de ser uno de los pocos países productores de energía renovable. Esto nos pasa porque nunca hicimos las tareas como debimos. No podemos estar con inflación de los productos básicos de la canasta básica familiar como cebolla, tomate y maíz que son alimentos básicos en nuestra cultura económica. Esto se debe al poco apoyo que ha recibido la agricultura familiar. Quienes producen son pobres y quienes consumen están sintiendo el impacto de la inflación”.
La experta se pregunta ¿quién se queda con diferencia de precio? Porque los campesinos y campesinas reciben 1.000/2.000 guaraníes, por kilo, por sus productos y la gente de la ciudad está pagando 10.000/15.000 guaraníes por kilo.
El problema es la falta de políticas públicas como la generación de mercado, la falta de infraestructura para caminos, el poco apoyo a la agricultura familiar que se traduce en la falta de acercamiento entre consumidor y productor. Serafini sostiene que se debe eliminar la intermediación.
En cuanto el caso de los combustibles, propone, una matriz energética distinta. El gobierno debe trabajar para lograr dejar la dependencia en la producción de combustibles fósiles.
“Ante esta realidad nuestra economía es volátil, sube el precio internacional del combustible y nos afecta, sube el tipo de cambio y nos afecta. No tenemos soberanía ni alimentaria, ni energética, teniendo todos los elementos para no tener dependencia y la economía no sea tan volátil a factores exógenos”, remarca la economista.
Paraguay debe tomar medidas estructurales y esto se viene anunciando desde hace 10 años. Debe combinar medidas que tienen que ver con el impulso a la reforma agraria, el acceso a la tierra, el apoyo a la producción, el acceso a mercados, los estándares de calidad, la lucha contra el contrabando y la mitigación de cambio climático.
*Esta entrevista fue realizada en el programa de radio feminista #LaBuenaYunta. Toda la nota on demand en www.sinantena.fm