*Por Noelia Díaz Esquivel

Pasaron cinco años, mas de sesenta tortuosos meses para que se haga justicia. Natalia Avalos relata que la salvó su familia, admite que en ese momento estaba atada a un círculo de violencia. El rastro de los golpes eran imposibles de ocultar, ante la contundente evidencia su familia decidió formular una denuncia por violencia. Además su salud mental estaba muy deteriorada, incluso recurría a fármacos para aplacar su sufrimiento. Tocó fondo, pero en el proceso se dio cuenta que si se rendía, su dolorosa historia quedaría impune, su agresor Juan Víctor Molas, se saldría con la suya una vez más.

“Los que hicieron la denuncia en primer lugar fueron mis familiares. Como vos sabes el círculo de violencia a veces cuesta. Yo tuve una relación de 6 años, y quiero aclarar, aprovechando el espacio, que en ningún momento fue una relación extramatrimonial, como es lo que quieren hacer entender o distorsionar. Tuvimos una relación de seis años y hemos buscado incluso tener hijos, pero no me quede embarazada. Haciendo averiguaciones para sorpresa nuestra este señor ya contaba con denuncias policiales justamente por agresión a mujeres. Empezó por lo sicológico, luego golpes leves hasta que a mí me tocó estar al filo de la muerte. Yo creo que fue la tortura más grande de mi vida. Ese día yo me encontraba sola y los que hicieron la denuncia fueron mis familiares”, relató Natalia Avalos en el marco de una entrevista realizada en el programa de radio feminista #LaBuenaYunta.

Natalia relata que tras la denuncia en 2017, el calvario, prosiguió. En diciembre de ese mismo año la fiscala Ana Girala, pidió desestimarla. El juez de Garantías le dio trámite de oposición, por lo que Fiscalía General rectificó el pedido y propuso diligencias. Pero la víctima no se rindió y en 2018, toma el caso la fiscala Dora Nohl, quien nuevamente requirió desestimarlo. El  juez Gustavo Bóbeda, lo admitió en diciembre del 2018. El Tribunal de Apelación de Central ratificó el fallo el 26 de marzo del 2019. Sin tener en cuenta las leyes nacionales, mucho menos tratados internacionales, alegaron sin perspectiva de género alguna, que no existió hecho punible porque la denunciante no estaba unida familiarmente al denunciado. Que no existían lazos conyugales, paterno filiales o parentales. Según sus interpretaciones existía un impedimento legal para considerarlo como unión de hecho, porque el denunciado estaba casado.

Con todo en contra, la mujer siguió, golpeó puertas, denunció en redes sociales y en los medios de comunicación, participó de manifestaciones, estaba decidida a encontrar justicia. Pensaba en su hija y en dejarle como legado sus aprendizajes y su lucha en contra la violencia hacia a las mujeres. La exposición fue tremendamente dura.

Ante tantos reveces, Natalia contacta con las abogadas Romina Rolón, Margarita Heralesky y Lucía Sandoval, quienes en su representación plantearon la casación del fallo.

Las nuevas representantes legales, problematizan el fallo, hablaron de las uniones no estables, de hecho y hasta sin cohabitación, argumentaron que por la Ley 5378/14 se elimina el requisito de convivencia y subrayaron que se debe hacer una interpretación del ámbito familiar no ciñéndose solo al grado de parentesco o consanguinidad.

Ante la presentación de la casación del fallo se conforma la Sala Penal que fue integrada por los ministros Carolina Llanes, Manuel Ramírez Candia y Luis María Benítez Riera. Llanes fue preopinante y sobre la admisibilidad, citó normas y dijo que el caso puede estudiarse porque la víctima estaba habilitada para accionar.

Según la publicación del periodista y abogado, Raúl Ramírez Bogado, la ministra Llanes dice que el Tribunal de Apelación concluyó que la expresión “sobre otro con quien convive o no” debe ser interpretada en el ámbito familiar relativo al parentesco, según el Código Civil. Por eso dice que faltan elementos para el delito. Refiere que el fallo tiene insuficiencia en la fundamentación porque interpreta erróneamente las normas sobre los elementos del tipo penal de violencia familiar. Indica que se interpretó erróneamente el delito en su versión modificada por la Ley 5378/14. Cita la Constitución, donde habla de la protección a la familia. Luego, las convenciones sobre la eliminación de discriminación hacia la mujer y la Convención de Belém Do Pará, sobre las agresiones a mujeres. Cita la Ley 5378/14. Esta última amplía el hecho punible que se puede dar “en el ámbito de convivencia familiar y no solo la familia“, con lo que se protege también el ámbito de convivencia, referente a que “tengan frecuencia en el trato por un vínculo sentimental estable y de confianza”. Por ello, pueden ser relaciones de pareja presentes o pasadas, que no están en el ámbito familiar. Incluye como familia a los abuelos, padres, hermanos, tíos, primos, matrimonios, concubinatos, pero que estos no son taxativos e incorpora a otros no unidos por lazos familiares. Sobre el ámbito de convivencia, que dice debe ser comprendido como las personas que mantengan relaciones afectivas, estables, con frecuencia de trato, por lo que también están las relaciones extramatrimoniales. Aclara que no se trata de las relaciones esporádicas o de simple amistad. También señala otros elementos tales como aprovechar el ámbito familiar o convivencia para la violencia. Alega que sí se dan los elementos del tipo penal, y que la mujer con quien se mantiene la relación extramatrimonial sí está en el ámbito de protección, por lo que vota por anular las resoluciones, y disponer el reenvío. Sus colegas se adhirieron.

Nota relacionada: https://www.ultimahora.com/relaciones-extramatrimoniales-n2988948.html?fbclid=IwAR2zx-xMfnlKzTEKtGheKKSZZAm3nJ0GraschjYSdq_wXZaAVsQNqc_3dfo

Y así, el fallo a favor de Natalia Avalos se dicta casi 3 años después de la casación. Esta mujer no solo logró justicia para ella, sino para todas las mujeres del Paraguay. Su caso deja un categórico precedente: la violencia intrafamiliar es un hecho punible que también se puede dar fuera del ámbito de convivencia familiar.

 

*La entrevista completa on demand en www.sinantena.fm

 

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