
*Por Noelia Díaz Esquivel
La plaza tiene rejas, se puede ingresar solo por algunos espacios habilitados para ello. A pesar de los barrotes, el espacio, fue copado por mujeres, niñas, señoras, adolescentes, jóvenes y abuelas. Todas ellas y sus colores, sus consignas, sus brillos, su arte y sus cánticos fueron la demostración viva de que aunque hayan rejas, la diversa organización sigue luchando, crece y puede salvarnos.
El 8 de marzo las mujeres trabajadoras de Paraguay se congregaron en la Plaza Uruguaya de Asunción. En el lugar se sintió, se vivió, se respiró lucha y rebeldía en contra de una sociedad culturalmente machista. Sin embargo, también se celebró la resistencia, recordando que todos los derechos, hasta hoy conseguidos, fueron alcanzados a fuerza del coraje de quienes nos antecedieron. El legado sigue intacto, somos sobrevivientes tal y como lo invoca el lema de este año, “SOBREVIVIR HOY COMO MUJERES TRABAJADORAS, ES DE HEROÍNAS”.

En la plaza hubo música, batucada, intervenciones artísticas y baile. Para luego partir en caravana y marchando hasta la plaza de la Democracia, donde se llevó a cabo la lectura del manifiesto y luego un festival que contó con la participación de talentosas mujeres artistas.
A lo largo de la marcha, que se desarrolló sobre la calle Palma, conversamos con varias mujeres a quienes les consultamos por que decidieron marchar este #8MPy. Entre ellas nos encontramos con Gaby. Ella cargaba en brazos a su bebe de 4 meses. Ambas vestidas de lila. La ropita de la pequeña tenia serigrafiada la consigna: “revolucionando el mundo”.
Gaby: “Estoy marchando por los derechos de mi hija, de todas las niñas y las mamás. A mi me tocó vivir una situación particular desde el año pasado que me quedé embarazada, fui mamá y pasé muy mal durante la lactancia. Me di cuenta que en nuestro país faltan políticas públicas para las mamas que están dando de mamar. Hay lugares de trabajo donde no cuentan con salas de lactancia, hay lugares en donde muchísimas mujeres tienen que extraerse la leche en el baño porque no se garantizan los derechos de lactancia. También hay mucha desinformación con respecto a la lactancia. El Ministerio de Salud no brinda información suficiente a las madres y muchas no saben cuál es el proceso por el que se pasa. Es muy difícil después de dar a luz pasar por ese proceso. Me hubiera gustado contar con ese acompañamiento. Muchas mujeres tienen que pagar asesoras de lactancia y muchas no tiene plata, quienes viven en otras ciudades tienen que pasar penurias. Por todo eso estoy marchando”.

Lorena y Susana son de la ciudad de Luque, relatan que es la primera vez que marchan. Son amigas y juntas decidieron sumarse a la movilización porque están hartas del machismo que las violenta constantemente.
Lorena: “Más que nada por la agresión machista de mis compañeros de trabajo, familiar y el acoso en la calle. Estoy harta de no poder estar tranquila en las calles, de no poder manifestarme, de no poder hablar sin sufrir agresión directa e indirecta en mi trabajo. Por eso estoy marchando hoy”.
Susana: “Marcho porque quiero estar segura de que mi amiga llegue a su casa viva, quisiera que no tenga que estar enviándome su ubicación en tiempo real si se fue en un Bolt. Quiero tomar un cole a la noche sin tener miedo de que me maten y poder llegar a casa día a día. NO quiero que mis sobrinas, primas y mis hermanas sigan pasando por eso”.
Raquel dice, “yo marcho por mi hermana que no puede estar acá hoy, paso por una situaciones difíciles hoy le toca trabajar. Hoy estamos por ella”.
Cynthia marchó, “por la igualdad y porque mi hijo pueda crecer sin machismo”.
Este #8MPy las mujeres diversas salieron, una vez más, tomaron las calles, poniendo el cuerpo, cuidándose entre todas, con la fuerza y la esperanza de la organización.
*Las entrevistas fueron realizadas por @noediazesqui y @elverdeaguacate para el programa de radio feminista #LaBuenaYunta, podes escuchar on demand en www.sinantena.fm