*Por Noelia Díaz Esquivel
Edición: Flavia Borja
Asfalto, tráfico, bocinazos, semáforos, baches, polución ambiental, transeúntes apresurados, torbellino de buses. Más adelante puestos de peajes, camiones, una carretera por tramos en mal estado. El paisaje va cambiando, para mejor, a medida que la ciudad queda atrás. Luego a unos 300 km desde Asunción, con un giro a la derecha se abre un sendero húmedo de tierra roja, donde habitan esporádicamente algunas casas en medio del campo. Los pájaros trinan y el follaje se hace denso a medida que nos adentramos, sin miedo, hasta que el bosque lidera la travesía de unos 10 kilómetros, y al final está la morada de “Las hijas del bosque”: la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú.
Más de 100 jovencitas son las moradoras y protectoras de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, uno de los ecosistemas más ricos en biodiversidad de la región Oriental de Paraguay. Ellas son las estudiantes del Centro Educativo Mbaracayú, creado por la Fundación Moisés Bertoni. La institución educativa funciona desde el 2009 y tiene 9 promociones culminadas, lo que representa más de 300 egresadas.

Un colegio en medio del bosque
El Centro Educativo es exclusivo para adolescentes mujeres, quienes cursan el bachillerato técnico en ciencias ambientales con énfasis en turismo y agroecología.
“El proyecto surge a partir de la necesidad de la zona de una educación de calidad. ¿Por qué con mujeres? porque son las chicas las que tienen menos oportunidades de acceder a educación, porque al ser una zona alejada, generalmente son ellas las que quedan al cuidado de la casa, de los niños y a los varones se les manda más lejos para que puedan estudiar. Fue también una oportunidad que se dio a través de un convenio con la Fundación Paraguaya, porque ellos ya tenían un colegio y querían otro de características similares”, relata Sonia Sanabria, la directora del colegio.

Cada año se habilitan 60 cupos para nuevas estudiantes. La difusión sobre la posibilidad de estudiar en este colegio inicia un año antes cuando las chicas, que ya forman parte del alumnado, salen al campo a hacer charlas de capacitación en sus comunidades. Primero sobre la importancia de conservar la reserva y la naturaleza en general, pero también para invitar a sus pares a formar parte de la institución. Las adolescentes provienen de diferentes zonas del país.
La cuota es un aporte de 110.000 guaraníes (unos 15 dólares), un monto mínimo comparado con los costos que genera mantener el internado. No obstante, las familias que no cuentan con ese dinero pueden pagar en especias, por ejemplo: mandioca, maní, poroto y otros productos de la agricultura familiar campesina.
Como los gastos son muchos, también se organizan otras actividades de sostenibilidad. “Está el Mbaracayú Lodge, que es un hotel escuela donde las alumnas tienen la oportunidad de hacer sus prácticas sobre hotelería y turismo. Lo que se recauda queda para el colegio. También buscamos pequeños negocios para sostener, además de proyectos con otras organizaciones para actividades que nos gustaría hacer”, explica Sonia.
Uno de los últimos proyectos fue la realización de un podcast sobre protección medioambiental, al que denominaron “Voces del Mbaracayú”.
Aquí para acceder al podcast: https://www.youtube.com/@hijasdelbosque8362
El principal objetivo del Centro Educativo Mbaracayú es la capacitación y formación de mujeres para que ellas se sientan orgullosas y responsables de conservar este bosque para el país.
Sororidad en las entrañas del bosque
Ada Ojeda Portillo tiene 17 años y cursa el 3 año de la media, ella es oriunda de Presidente Franco, departamento de Alto Paraná. Hoy, además de asistir a las clases del internado, lleva adelante su pasantía en el Mbaracayú Lodge, como monitora de hotel.

La madre de Ada trabajaba en la Fundación Moisés Bertoni y tenía dos compañeras que eran ex alumnas, fue así cómo la joven se enteró del internado. Cuenta que al inicio le pareció que estaría muy lejos de su familia, pero tras investigar quedó gratamente sorprendida al descubrir aquel colegio en medio del bosque, solo de chicas y además técnico. Dice que quedó encantada, en primer lugar, por lo académico porque el centro ofrece materias técnicas que no se imparten en otros colegios. Más tarde, al formar parte del alumnado, se dio cuenta que convivir con otras mujeres la transformó para mejor.
“Sororidad…entre mujeres nos entendemos, si alguien necesita algo nos ayudamos, compartimos. Cuando una se siente triste es como que hay ese soporte, porque todas estamos lejos de nuestras familias y venimos acá y formamos una nueva familia”, así describe Ada la experiencia de vivir en un internado solo de mujeres.

Llegar a este lugar, le abrió la mente, le permitió soñar. Actualmente Ada se encuentra en el proceso de postulación para ingresar a una universidad en Costa Rica, con la que el Centro Educativo tiene un convenio, y donde ella pretende cursar agronomía.
“Desde chiquita siempre tuve esa conexión con la naturaleza. Toda mi vida estuve rodeada de naturaleza y desde chiquita siento esa conexión y me encantaría realmente poder hacer algo para seguir protegiendo, conservando lo que tenemos”, planea Ada.
Formando líderes ambientales
El Centro Educativo tiene convenios con varias universidades, para que las jóvenes egresadas puedan continuar formándose. Es así que tienen ex alumnas en la Universidad Nacional de Villarrica y Caaguazú, también en la Universidad San Carlos cuya sede está en Curuguaty. Así mismo otras tres chicas están cursando carreras en la Universidad Earth de Puerto Rico.
“Estamos formando líderes, mujeres empoderadas, chicas que se quieren a sí mismas. Para mí estamos formando maravillosas chicas. Realmente yo estoy súper orgullosa de todas. Hay una que tiene una beca de Becal en Rusia. Son divinas realmente. Son líderes ambientales”, dice emocionada Sonia Sanabria.
Maravilla natural
La Reserva Natural del Bosque Mbaracayú cuenta con cientos de especies de aves, de insectos, plantas, cauces hídricos y animales que hacen posible la conservación y la vida de 12 yaguaretés (jaguares). Según los expertos, la vida de un yaguareté significa la salud de todo el ecosistema que lo alberga, teniendo en cuenta que este animal ocupa la cima de la cadena alimentaria. Además, éste bosque es hogar, despensa y farmacia de los Aché, la etnia de cazadores recolectores que lleva más de 10.000 años viviendo en esta zona.
Este bosque está compuesto de 64.405,7 hectáreas y es el último remanente de bosque continuo intacto de ese tamaño que permanece inalterable en la región oriental y que pertenece al amenazado ecosistema del Bosque Atlántico del Alto Paraná

La Reserva cuenta con varios atractivos naturales, culturales y actividades para las y los visitantes, quienes podrán disfrutar de paseos en canoa por el río Jejui-mí, recorrer diversos senderos trazados en el bosque, observar aves, disfrutar de la cordillera del Mbaracayú desde el mirador del bosque y contemplar las espectaculares cascadas de Karapá.
Junto a las aulas y el internado del centro está el hotel Mbaracayú Lodge con capacidad para 38 huéspedes, más un restaurante.

¿Cómo se llega ?
Desde la ciudad de Asunción, capital del Paraguay, hay que seguir la ruta 3 hasta la ciudad de Curuguaty; luego, por la 13 hasta la ciudad de Villa Ygatimí. A partir de ahí, un camino de tierra de unos 10 kilometros lleva a la entrada de la reserva.
Reservas: reservasmbaracayu@gmail.com
Teléfonos: 0985 261080 / 0971 282850
Compartimos este vídeo reciente sobre el Centro Educativo Mbaracayú.
- Este material fue producido en el marco del programa Voces Para la Acción Climática Justa, implementado en Paraguay por WWF y Avina.