*Por Noelia Díaz Esquivel
Edición: Lida Duarte

 

Arduo fue el trabajo del tercer y cuarto día del Encuentro Trinacional de mujeres chaqueñas, que se desarrolla en Benjamín Aceval, departamento de Presidente Hayes, Paraguay. Ambas jornadas se centraron en la tarea de identificar las constantes amenazas a las que sobreviven diariamente, señalar a los responsables, recordar a los y las alidas, compartir experiencias exitosas de soluciones y construir juntas otras posibles salidas. 

En el último y quinto día se expresarán a través de un pronunciamiento político, como documento conclusivo por la acción climática justa.

La tarde del miércoles estuvo iluminada con tímidos rayos de sol, pero rebosante de muchos colores y de múltiples siluetas femeninas que reían al unísono del trinar de los pajaritos, mientras se adentraban en los senderitos que conducen a la comunidad Santa Rosa, del pueblo Qom.

Camino a la comunidad Santa Rosa, del pueblo Qom. Fotografía: Rodrigo Da Silva.

Un hermoso altar adornado con flores, artesanía y otras simbólicas piezas señaló el final de la travesía e indicó el lugar donde se desarrollaría el encuentro vespertino. Bernarda Pesoa y sus hermanas aguardaban listas y a la llegada de las compañeras se encargaron de la cálida bienvenida.

Flores silvestres, semillas, tapetes, cestos de Karanday formaban parte del altar. Fotografía: Rodrigo Da Silva.

En el área destinada a los encuentros colectivos de la comunidad había algunas mesas sobre las cuales, ordenadamente, estaban expuestas y a la venta las artesanías confeccionadas por sus pobladoras. Cada pieza era única en su composición.

En una de las habitaciones del Centro de Inclusión Digital Nanum, se preparaban las niñas y niños que minutos después se convirtieron en el centro de la ronda de mujeres. Una joven, quien estaba fuera del círculo del ritual, interpretaba a una adolescente que menstruaba por primera vez. Según explicó Bernarda, es costumbre celebrar el inicio del periodo y toda la comunidad participa del evento con sumo respeto. La música empezó a sonar  a través de un parlante y el niño ubicado en el centro de la ronda de pequeños abrazos se encargaba de la percusión del tambor, mientras los demás, entrelazados, bailaban sonrientes dando pequeños pasos y saltos al ritmo de bom, bom, bom.

Niñas y niños bailando una danza tradicional Qom. Fotografía: Rodrigo Da Silva.

Cuando culminó el ritual de bienvenida, el círculo conformado por 160 mujeres brasileñas, paraguayas, bolivianas, argentinas y africanas escuchaban ansiosas las instrucciones de las facilitadoras. Un poco después se desplegaron varios lienzos sobre el tupido pastizal Qom. La misión era pintar los pedazos de tela inspiradas en las frases:

“Pisamos todas un mismo territorio”

“Nuestro territorio es nuestra casa”

“Nosotras proponemos en nuestra casa/territorio”

“Nosotras decimos y queremos que…”

El sol, el viento, las hojas de los árboles, las aves y hasta las mascotas de Santa Rosa, fueron testigos de las creaciones. Todo se conectó, las mujeres del presente, la madre tierra y las ancestras que se manifestaron en las manos de las artistas para que nacieran maravillosas obras de arte.

Presentación de obras. Fotografía: Rodrigo Da Silva.

El día se iba despidiendo, anunciando que llegaba la hora de volver. Nuevamente y en fila las mujeres regresaron al hotel.

4to día: “Nosotras decimos y queremos que…”

Plenaria «Nosotras decimos, y queremos que…». Fotografía: Rodrigo Da Silva.

En el cuarto día del encuentro, los diferentes grupos de artistas compartieron sus obras y sentires que despertó el proceso creativo, pero además tocó la importante tarea de exponer lo que venían trabajando colectivamente respecto a las realidades de sus territorios, las causas y consecuencias de los daños perpetrados contra el medio ambiente e identificando a los y las responsables, a los aliados y aliadas. Así también proponiendo posibles soluciones locales, nacionales y globales.

Varios grupos coincidieron en que la sequía de los últimos años causó enormes pérdidas para sus comunidades y medios de vida. Identificaron como causa: la irracional deforestación que, aliada al fenómeno “La niña”, ocasionaron la severidad de la seca.

Fotografía: Rodrigo Da Silva.

Ellas conocen los ciclos de la naturaleza y en base a esos ancestrales conocimientos aseguran que todos los fenómenos climáticos son cada vez más severos debido al desequilibrio ambiental causado por las manos del hombre. Y mientras unos territorios son sofocados por la falta de lluvias, otros son  asolados por las inundaciones que arrasan sus territorios.

El ingreso de multinacionales petroleras, de celulosa, de cultivo extensivo, así como empresas nacionales e internacionales que producen tabaco, ganado, soja y otros cultivos con un modelo extractivista, avanzan hectárea por hectárea de tierra, alcanzando territorios indígenas.

Lo hacen a pesar de que en algunos países existe legislación que, en el papel, protege los territorios y a los pueblos indígenas, como las leyes de consulta libre, previa e informada que deberían aplicarse para cualquier acción en territorio indígena.

“Entraron a nuestro territorio con engaños y mentiras.
Nos humillaron y despojaron.
Somos mujeres de la vida, semilla de la vida.
Talaron nuestros bosques, secaron nuestros ríos.
Nos dejaron devastados y sin agua.
Es la lucha entre todas.
Es la resistencia del ahora.
Todas juntas caminamos en brazos de la hermandad”.
* Canción inspirada en la obra musical “Piel Chaqueña”,  
interpretada por Milena Martínez de Bolivia.

Los embates del desequilibrio natural ocasionan además la migración forzada que afecta principalmente a los y las jóvenes, en mayor número a hombres, entonces las familias quedan desmembradas y las mujeres terminan asumiendo múltiples tareas dentro del hogar, o siendo mucho más vulnerables a la violencia de género. La crisis también afecta directamente a la salud mental que, ante la falta de acceso a atención oportuna, conduce al inicio del consumo de drogas y alcohol.

¡Juntas y organizadas!. Fotografía: Rodrigo Da Silva.

Al reconocer los múltiples problemas que forman parte de la crisis climática, las mujeres dicen que necesitan capacitación política para participar de los espacios de decisión local y nacional. Piden centros comunitarios con acceso a internet, además de capacitación en tecnología para contar con herramientas que les permitan actuar con rapidez ante situaciones de emergencia. Quieren formación de lideresas especializadas en emergencias con conocimientos de mapeo digital para mejorar la inmediatez en las respuestas ante una eventual crisis. Piden cisternas comunitarias para asegurar agua en todo tiempo. ¡Claman por justicia social!

Cargadas de semillas de esperanzas! Fotografía: Rodrigo Da Silva.

Quieren que sus voces no solo sean escuchadas en sus territorios, sino también en los gobiernos nacionales y llegar así al nivel global, porque necesitan hablar sobre sus problemas, señalar a los responsables y contribuir en la búsqueda de soluciones para recuperar la alegría y la esperanza de vivir.

Señalaron por último que de estos días de encuentro se llevarán semillas de esperanza organizada, entendiendo que la sabiduría va más allá del dolor y que la defensa del medio ambiente no solo es por las que vendrán, sino para mejorar la calidad de vida de las que hoy están.

“Si las mujeres estamos bien, el mundo estará bien”

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