“La madre debe tener el hijo aunque este salga anormal, aunque no lo haya deseado, aunque sea producto de una violación o, aunque de tenerlo, derive su muerte”

Jaime Guzmán

Este jueves 14 de septiembre se respiró historia en Chile. En la Casa de Gobierno La Moneda se promulgó, con la presencia de miles mujeres, la ley que despenaliza la interrupción voluntaria del embarazo en 3 causales específicas: peligro de vida de la mujer, inviabilidad fetal letal y embarazo producto de una violación.

La frase que se destaca al inicio fue escrita por Jaime Guzmán- ideólogo máximo de la derecha civil dictatorial chilena- como parte de la Comisión Constitucional que impuso durante la Dictadura chilena la Carta Fundacional que rige este país.

Este texto finalmente no quedó en la redacción de la Constitución de Chile, pero en los últimos dos años y medio mucho de esta frase volvió a ser enarbolado por quienes siguen viendo a la mujer como un objeto de deberes y obligaciones y no una sujeta de derechos, en el marco del largo debate legislativo del proyecto de ley de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales.

El Gobierno de Michelle Bachelet envío el 31 de enero de 2015 este proyecto de ley, iniciando con esto uno de los debates ideológicos más duros de los últimos años en Chile.

En dos años y medio de legislación las chilenas fueron testigos de frases como que la “mujer solo presta el cuerpo al hijo que lleva dentro”, que “pueden haber violaciones que no sean violentas” o que “se debería pedir autorización al padre pea ver si hay un aborto, incluso si es en caso de una violación”

Pese a estas opiniones, Chile fue testigo una y otra vez de los resultados de las encuestas de opinión que mantuvieron en 3 años al proyecto de aborto por 3 causales con una aprobación del 70% de la ciudadanía.

Para contextualizar un poco hay que recordar que Chile contó con el derecho al aborto terapéutico desde 1931, cuando bajo el gobierno de Carlos Ibañez del Campo, fue legalizado. Tras el Golpe Militar, los ideólogos de la Dictadura siempre tuvieron en sus objetivos eliminar esta garantía de la salud pública y fue en 1989, a meses de dejar su mandato de sangre y dolor, que eliminaron este derecho del Código Sanitario.

Con esto, Chile era uno de los 5 estados del mundo que aún prohíben el aborto en cualquier caso, posicionando al país como uno de los 5 estados más retrógrados en lo que a derechos de la mujer y salud reproductiva se refiere, pese a que muchos quieran auto convencerse de vivir en un país OCDE con todas las de la ley.

Pero volvamos a la frase de Jaime Guzmán, pues en ella reside lo de fondo en este debate y que tiene que ver con el lugar que se le otorga a la mujer en la sociedad o el que aspiramos que ella tenga.

Cuando se mantiene a las mujeres en una posición de subordinación social, sin la posibilidad de lo más primordial como es definir el destino de su propio cuerpo y, con esto, de su vida, estamos reproduciendo un modelo social basado en la explotación de unos sobre otros, donde hay unos con facultades para decidir por sobre otros, un modelo por ejemplo de capital sobre trabajadores o de hombres sobre mujeres.

Hablar de los derechos de la mujer, es hablar de poder, enfrentar que existe un modelo cultural instalado que considera y aspira a mantener a las mujeres en un espacio de subordinación y de reproducción de la especie, por tanto, reproducción de los patrones culturales que la mantienen subordinada. Un eterno círculo: vicioso para quienes creen en la justicia; virtuoso para quienes creen en la desigualdad como una necesidad del modelo.

Por esto, hablar de la autonomía de las mujeres en sus decisiones, es hablar de avanzar en la emancipación de la mitad de la humanidad. Hacer que un país como Chile, en el que aún predomina la cultura machista de derecha a izquierda, enfrente el debate del aborto por 3 causales abre la puerta al cambio cultural más profundo que se necesita para la real y profunda autonomía y emancipación de la mujer, y, por consiguiente, la plenitud de la humanidad, más allá de su sexo y género.

La teórica feminista Judith Butler nos convoca a analizar el derecho al aborto y a la autonomía de la mujer en otra perspectiva, en la visión de “preguntarnos sobre las condiciones en las cuales la vida se hace vivible”. Así, desde esta perspectiva, es sintomático leer por ejemplo el time line de alguna o algún defensor de la “vida” y anti aborto en twitter por ejemplo, en el que junto con sus defensas del no nato se comparten rechazos al derecho a la buena educación gratuita para todos o al derecho a  huelga para trabajadores y trabajadoras. Cabe preguntarse entonces, ¿quiénes son los que están de la vereda de la vida “vivible” y quiénes creen que la mitad de la humanidad, es decir las mujeres, no tienen derecho solo por hecho de tener el beneficio de la reproducción de la especie?

Si damos espacio a estas interrogantes y sus respuestas, incluso aquellas que ven como insuficiente este proyecto frente a las tremendas necesidades y realidades de inequidad y discriminación de género, podremos sacar el máximo provecho a la puerta que abre el aborto por 3 causales, haciendo que Chile y su sociedad ingresen por fin a la construcción de un país que tenga en el centro la felicidad humana, de todos y todas las humanas.

Deja un comentario