Por Anita Román Morra, Presidenta del Colegio de Matronas y Matrones de Chile

El día en que el Tribunal Constitucional (TC) falló positivamente en dar luz verde a la ley de despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales, muchas y muchos lloramos. Fue un llanto de alegría, pero también un desahogo sincero ante una larga tramitación, sobre todo al presenciar un debate que a ratos se tornó agrio y hasta extemporáneo, con argumentos propios de una época medieval.

Pero esa felicidad no es porque en Chile se practiquen abortos, como pretenden algunos atribuir a quienes apoyamos la iniciativa. Nadie en su sano juicio puede pensar que para una mujer es una sensación agradable llegar a ese extremo. Para muchas, interrumpir el embarazo podría evitar perpetuar el trauma de una violación; para otras es salvarse a sí mismas ante un riesgo vital, a costa de sacrificar la posibilidad de ser madres, o impedir un embarazo inviable.

La alegría viene porque se recupera un derecho conculcado en dictadura y que repone la posibilidad de la mujer de decidir frente a tres situaciones que son todas muy dolorosas. No es ni más ni menos que la recuperación de la dignidad que se nos arrebató entre cuatro paredes en un periodo oscuro de la historia de Chile, por lo que esta era no una lucha por ganar más espacios, sino que era una batalla reivindicativa por lo que se nos había despojado.

No obstante, este proceso no estuvo exento de situaciones ásperas al interior de nuestro Colegio de Matronas y Matrones de Chile. Somos una organización gremial, y como tal no somos un regimiento, sino que una entidad en la que conviven diversas posturas y opiniones, y frente a situaciones altamente complejas como ésta, claramente lo mejor era debatirlo con la instancia correspondiente, que es su Consejo Nacional.

De esta manera, en sendas reuniones, se fijó finalmente la postura de apoyar el proyecto presentado por el Gobierno, y que fue el que finalmente vio la luz con la promulgación de la nueva norma. No por nada, fuimos protagonistas del acto multitudinario realizado en el Palacio de La Moneda y que encabezó la Presidenta Michelle Bachelet.

Con esto, el país se pone a la altura de la gran mayoría de los países del mundo, quienes nos miraban con recelo por mantener un sistema totalmente desterrado en la mayoría de las latitudes. Avanzábamos en desarrollo social y económico, pero por discusiones más bien de carácter moral, nos quedábamos atrás en esta materia.

Así, matronas y matrones de Chile asumiremos un nuevo rol en la salud sexual y reproductiva, y seremos también soporte profesional y emocional para quienes desean interrumpir su embarazo como también para aquellas que desean de todos modos mantener su embarazo. Y con esto reiteramos lo que se ha dicho hasta el cansancio y que varios se niegan a entender: nadie está obligada a abortar, sólo se recuperó el derecho a optar.

Sin embargo, a pesar de este triunfo, hay otras áreas en las cuales aún las mujeres tenemos espacios que nos son vedados. El tema salarial es uno de ellos, donde a igual trabajo no hay igual remuneración entre ambos sexos. Otro tiene que ver con la salud. La edad fértil nos castiga impositivamente, demonizando la maternidad. Hay mujeres que hoy postergan ser madres porque el mercado laboral las condena a ser solas, por temor a perder el empleo o a ser poco competitivas frente a sus pares.

Esas peleas hay que seguir dándolas, en lo cotidiano, en el ámbito del trabajo, en los estudios, con la familia y las amistades. Son lógicas y conductas discriminadoras que se han perpetuado, incluso entre el propio mundo femenino, pese a los enormes avances que se han experimentado. Está en cada una de nosotros y nosotras desterrar esos hábitos y no cejar en la necesidad de continuar avanzando, para que vengan otros llantos de alegría como los que experimentamos a las afueras del tribunal.

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Anita Román(de rojo) junto a la Ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Claudia Pascual Grau, y mujeres diversas, en el acto de promulgación de la ley de aborto en 3 causales.

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