Una cómplice expectación

Decostruír la masculidad en la semana de Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres

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Por Juan Manuel Ciucci*

De las nuevas terminologías que uno aprehende, en esto de intentar formarse en un pensamiento antipatriarcal, el concepto de “sororidad” es quizás el que más me interesa.

Expresa de modo tan claro la necesidad de unidad ante la común amenaza, que se vuelve inspirador de otras posibles, en otras instancias. Como género opresor, me intriga hacia las pequeñas violencias que ejecuto, creyendo no hacerlas. Pero además, imputa mi pasividad ante la violencia de género y los femicidios.

Existen ciertas complicidades varoniles, mínimas, difusas, que nos enmarcan en actuaciones sociales donde nos encontramos de pronto defendiendo los privilegios de que gozamos. Así dicho parezco excusar mi accionar en demasía, casi cómo si obrara sin saber.

Lejos estamos (estoy) de eso. Más bien en esta actualidad nuestro acompañamiento a la búsqueda de un fin a la violencia contra las mujeres se torna una expectación cómplice. Entre quienes suponemos que deben ellas liberarnos de nuestro machismo patriarcal luego de liberarse ellas (¿será saberlas tan grosas lo que nos lleva a pedirles tanto/todo?), y quienes lo suponemos un avance crucial, pero poco hacemos al respecto.

La intimidad del círculo masculino es reacia a abordar con seriedad este tema, salvo notables excepciones. Aún perduran resabios de justificación, de defensa de posturas machistas transfiguradas en tradición. De valía como varón que se ve menguada, pareciera, ante actitudes que ayuden a romper y deslegitimar los privilegios que ostentamos.

Ante la gravedad de la situación, debemos encontrar espacios/modos que nos permitan un accionar más enérgico y determinante cómo varones contra la violencia de género. Tanto en el plano de acciones públicas como en la intimidad del afecto y la amistad, donde más podemos incidir en el obrar del otro.

Esto nos permite pensar así la unidad para enfrentar a este sistema patriarcal, que tanto horror nos ofrece, aún siendo sus dilectos beneficiarios. Desprivilegiarse, asumir el feminismo como herramienta de emancipación, despatriarcalizarse. Algunas de las tareas propias que nos quedan por realizar. Algunos de los planteos que nos (me) hago, intentando pensar/accionar hoy aquí, como hombre, ante la muerte y el dolor que me incriminan.

*De oficio periodista, Jefe de Redacción de Agencia Paco Urondo, integrante del Grupo Revbelando Imágenes
Imagen: http://nuso.org/

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