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*Por Macky Pereira

Quisiera compartir algunas sensaciones y experiencias vividas a propósito del #8M, el día que cada vez más, paramos el mundo. Sí, es así, porque no sólo en Paraguay nos venimos movilizando con una fuerza genuina, también lo hacen compañeras de otras partecitas del planeta, con sus diversidades, culturas, sus luchas y resistencias propias.

Las barreras territoriales están siendo vencidas en términos geográficos, seguimos avanzando en un grito colectivo, en organización, a pesar de que nuestras sociedades tan machunas y patriarcales, nos recuerdan en cada paso que damos, nuestro lugar de subordinación, de brechas históricas de desigualdad, sólo por ser mujeres, que continúan siendo “negadas, ninguneadas, minimizadas, ridiculizadas, invalidadas”.

Sin embargo, me emociona ver lo mucho que vamos creciendo, desde la multiplicidad de feminismos que nos unen en acciones colectivas. Ese avance también molesta a varios grupos e individualidades, por lo general, con muchos privilegios encima, que sólo conciben mirar la realidad desde verdades absolutas, expandiendo odios e intolerancias con todo lo mínimamente diferente a lo que se espera, se quiere, se impone como sociedad. La importancia suprema del “deber ser” que todo lo puede, que todo lo justifica.

Desde pequeñas no nos enseñan a “decidir ser”. Los “otros” siempre nos dijeron cómo ser (hasta ahora), que rosado, que siempre linda, que flaca, que callada, que frágil, que más débil, que sensible, que sólo muñecas, que madres por imposición, que no votar, que no gobernar, que no trabajar, que no estudiar, que buenas esposas, que, que, que, cuántos qué.

Cuando me reafirmé como feminista, mirar tantos que, a mi alrededor, me ayudaron a tomar conciencia sobre la importancia de pelear por algo ultra básico: SER YO MISMA, sin tantas culpas encima. Sabía que no era el camino más fácil, pero también me di cuenta, lo difícil que sería intentar siquiera volver para atrás. Este #8M me permitió ver, una vez más, en cada rostro de mis compañeras, de mujeres tan diversas, que luchamos por un mundo cargado de mujeres libres y poderosas, bailando sus propias canciones y logrando sus revoluciones.

Porque creemos en ese (otro) mundo posible, paramos todas…

Porque todavía nos envuelven formas de violencia que buscan silenciarnos a toda costa, cuya hostilidad permea en espacios que se consideran supuestamente seguros.

Porque seguimos ganando menos, por igual trabajo y estudiando más.

Porque el trabajo de cuidado es nuestra exclusiva responsabilidad y sigue naturalizado e invisible.

Porque no nos enseñaron a sabernos fuertes.

Porque la justicia, es la (in)justicia permanente.

Porque nos acosan en el trabajo, en el bus, en la Universidad, en cada maldita esquina.

Porque nuestros cuerpos son territorios de disputa sistemática, moldeados en base a mandatos de los ELLOS (sí, en masculino), y ante la mínima resistencia, desvalorizados, mercantilizados, cosificados, domesticados, e incluso, aniquilados.

Porque estamos algo hartas, administrando la rabia de tanta injusticia cotidiana, de sentir y vivir machismo hasta en la sopa, sobre todo, si decidimos luchar por nuestra autonomía, por ser nosotras mismas.

Sobran los motivos…

Durante el #8M, el espacio del Consultorio Jurídico Feminista, una iniciativa bien militante, hizo posible que los motivos mencionados, cobren sentido práctico. Compartí y me reflejé en historias de otras mujeres que se acercaron ese día, y, junto a todo el equipo de trabajo, asumimos el desafío de poner a disposición lo que aprendimos hasta hoy, y ellas nos dejaron en cada relato, lo mucho que nos queda por des-aprender.   Luego marchamos, y teñimos de feminismos las calles de Asunción, con mucha alegría.

El #8M también me recordó, que somos parte de una lucha histórica, porque al igual que otras mujeres en épocas anteriores, seguimos batallando por mejores condiciones de vida, sin tantos cuestionamientos sobre lo que pensamos, creemos y queremos. No inventamos la pólvora violeta, la seguimos diseminando por cada parte que nos toca pisar, con la misma fuerza y convicción.

Y, ante la realidad que nos golpea todos los días, la mejor defensa es sabernos juntas, nunca más solas…

*Feminista/ integrante de Las Ramonas y el Consultorio Jurídico Feminista/Socióloga e investigadora (en potencia)/ /aficionada a la música/catadora de brownies/soñadora incansable de un mundo sin patriarcado.


Este artículo es parte de nuestro Dossier Marzo 2918 Mes de las Mujeres. Lee más aquí 👇

NOSOTRAS PARAMOS 8 marzo 2018

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