*Por Tatiana Hernandez C.

Hablar sobre el trabajo de las mujeres no es fácil, pues la construcción social y económica hegemónica que hay sobre éste, nos vincula a la participación de las mujeres en el mercado laboral y por otro lado vincula esta participación con pobreza.

Ambas ideas no son inadecuadas, pero son insuficientes para explicar la problemática del trabajo de las mujeres, y no permiten cuestionar la estructura de relaciones de dominación que sustenta las desigualdades en el trabajo de las mujeres, es decir al patriarcado y su relación con el capitalismo.

Existe el consenso que uno de los pilares fundamentales para reducir la desigualdad es lograr la autonomía de las mujeres, en particular su autonomía económica (CEPAL, 2017).  Es decir, generar las condiciones para que las mujeres puedan tomar decisiones sobre los recursos económicos que tienen y/o producen.

Debemos centrarnos entonces en mirar cuáles son las barreras, que producto de la construcción social y cultural a propósito del ordenamiento tradicional de género, no permiten a las mujeres trabajar remuneradamente o si trabajan, lo hacen en condiciones de desigualdad e incluso violencia, que sólo profundiza la precariedad de sus vidas.

Más de un millón de mujeres en Chile no trabaja por razones familiares, es decir, por estar cuidando a las y los hijos, a un familiar enfermo/a, a un abuelo/a, a una persona dependiente.  Conciliar el trabajo no remunerado con el trabajo remunerado es un tema no menor para las mujeres, particularmente para las mujeres pobres, toda vez que la representación social de que la mujer es la principal o única responsable del cuidado doméstico y de otros sigue siendo muy potente.

Las mujeres chilenas destinan en promedio 3 horas diarias más que los hombres al conjunto de todas las actividades de trabajo no remunerado. En un día tipo, las mujeres destinan 5,89 horas al trabajo no remunerado y los hombres destinan 2,74 horas (INE-ENUT, 2015).  Un trabajo que si fuera visibilizado en nuestras cuentas públicas, permitiría valorar la gigante contribución económica que las mujeres realizamos al país.

Contar con políticas públicas que reconozcan el trabajo no remunerado de las mujeres, es fundamental.  Así como también contar con políticas que les permitan liberarse de la carga de este trabajo reproductivo.  Debemos avanzar como país a una institucionalidad que garantice el derecho al cuidado, por ende a un Estado que se haga responsable del cuidado de las y los niños, de las personas ancianas, de las personas enfermas, etc.  Es urgente avanzar también en políticas públicas que promuevan la corresponsabilidad entre hombres y mujeres frente al trabajo reproductivo.

Lo anterior no es otra cosa que hacerse cargo de la división sexual del trabajo y de transformar la cultura y cambiar el ordenamiento jurídico que la sustenta y la reproduce.   Hacerse cargo de que las mujeres no pueden seguir trabajando, reproduciendo social y económicamente a nuestra sociedad, en nombre del amor como nos dice Silvia Federici.

Esto último es muy oportuno de visibilizar en el marco del día de la madre.  Irónicamente mayo es el mes de la trabajadora y del trabajador, y es el mes en que celebramos la maternidad.  Construcción social y cultural, imposición que viven particularmente las mujeres pobres, aquellas a las que el sistema ni les pregunta -porque no tienen opción- si quieren o no ejercer la maternidad, y les exige ser buenas madres, es decir trabajar gratuitamente en nombre del amor.

La mirada feminista sobre el trabajo de las mujeres es fundamental, porque mientras el trabajo doméstico, como dice Federici, siga siendo un sistema de explotación que usa el amor, que usa las relaciones entre hombres y mujeres (de dominación), dificilmente las mujeres podrán encontrar en el trabajo un espacio de realización, una actividad importante en sus procesos identitarios.

*Tatiana es feminista y parte del directorio del Observatorio de Género y Equidad de Chile. @Tatihernandez


Este artículo es parte del Dossier de Mayo Mujeres y Trabajo. Para leer más artículos revisa:

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