Pucheta no nos representa

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*Elisa Marecos

La designación de Alicia Pucheta como vicepresidenta ha desatado un intenso debate a raíz del rechazo que ha generado en muchas feministas. “No hay pija que les calce” expresaba un comentarista en facebook. Y no, las chicas, aprendimos a decir que no a muchas cosas y por sobre todo a no negociar con el patriarcado. Quiénes nos asumimos como feministas sabemos que fue una decisión que nos reescribió la vida, algo que nos va atravesando el cuerpo todos los días y que de repente nos encuentra armando bardo en una cena familiar, terminando la relación perfecta de años o renunciando al laburo de nuestras vidas, porque nadie más se animó a decir que lo que hacía el jefe se llamaba acoso. Es una lucha y una interpelación cotidiana que nos transforma y que asumimos vivirla al costo que sea. Visualizar al enemigo nunca se nos dio fácil, a veces, lo teníamos durmiendo por años en la misma cama. De Alicia Pucheta sabemos que no ha recorrido este trayecto, sabemos que el coqueteo con el poder de turno le ha dado concesiones, que fue jueza del stronismo, que aprobó la nacionalización de Dario Messer amigo de Cartes investigado por lavado de dinero, sabemos que no ha respondido qué pasó en Curuguaty, que aprobó la candidatura inconstitucional de Cartes al senado, sabemos que llegó al poder a través de un oscuro intercambio de favores.

El feminismo incomoda, rompe el molde y no se hace guiños con el patriarcado entendemos esto y es por eso que entendemos que Pucheta no nos representa es esto los que nuestros detractores de siempre no logran comprender, no es novedad, en lugar de googlear feminismo se pasan buscando nuestros errores y contando cuántos pelos tenemos en las axilas.

Quiénes intentan dejar entrever una supuesta contradicción en que las feministas no celebremos el hecho de que una mujer llegue por primera vez a ocupar un importante espacio de poder en nuestro país, no entienden nada y para clarificar algunas ideas es importante remarcar algunos puntos. Las mujeres no nacemos feministas, nos hacemos feministas y es un trabajo, un proceso doloroso, en constante aprendizaje y desarrollo. La cultura patriarcal está presente en todas partes, se halla introyectada en todas las personas, por lo tanto, el feminismo no es una guerra de mujeres versus hombres, sino un pensamiento que intenta transformar y superar esta dicotomía. El feminismo lucha también contra una cultura de poder construida desde la mirada y la lógica masculina, en este sentido, una mujer que ocupe altos cargos públicos puede seguir reproduciendo la cultura patriarcal y ser parte de ella. Muchas feministas no celebramos la designación de Pucheta como vicepresidenta porque no representa los intereses por los cuáles luchamos, porque entendemos que ha conseguido llegar al poder a través de favores políticos y una actitud servil y cómplice con el opresor. No, no es una conquista, es una muestra más de abuso de poder y sumisión, es el macho ofreciéndote acercarte a casa para intentar abusar de vos por el camino, es la peligrosa amabilidad del patriarcado en la que siempre tenemos las de perder.

*Elisa Marecos es estudiante de la carrera de Ciencias de la Comunicación de la universidad Nacional de Asunción. Es Feminista y es militante política y social.

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