WhatsApp Image 2018-06-06 at 22.14.26*Por Tamara Homel Navarro

En estos días el Presidente de Chile, Sebastián Piñera ha señalado: “… este movimiento feminista le corresponde y es la causa de todas las mujeres y todos los hombres de buena voluntad…”

Habrá que decirle que pocos hombres en la historia han apoyado la emancipación de la mujer chilena y entonces en su “todos”, exagera. Debiera decir algunos hombres, porque, los algunos hombres que apoyan al movimiento feminista lo hacen desde sectores de izquierda y progresistas, no desde la “buena voluntad”.

Entonces,este movimiento feminista no tiene que ver con los principios y las lógicas que sostiene el presidente, cuyo sector político ha sido opositor a estas ideas e históricamente las ha ridiculizado y contradicho. La derecha por más de un siglo ha sometido a la mujer a vivir bajo condiciones precarias por el conservadurismo patriarcal.

¿Tolerancia cero?

Cuando Piñera habla de maltrato, ¿reconocerá también maltrato institucional de Estado o el maltrato laboral hacia las mujeres trabajadoras públicas y de empresas privadas o el maltrato en la precarización del trabajo de las mujeres? ¿Entenderán los jefes de repartición pública no maltratar, no acosar, no abusar laboral y sexualmente a las trabajadoras? ¿Querrán las amigas o amigos empresarios de Piñera abolir el maltrato salarial y las condiciones de maltrato hacia la mujer trabajadora en sus empresas? La lista es larga.

Piñera menciona tener plena conciencia de que “…este movimiento no comenzó con estas manifestaciones y que es un proceso de mucho tiempo…” y agrega: “…saber que ha requerido del liderazgo de muchas mujeres…”

¿A qué movimientos no ha querido mencionar en sus intervenciones y mucho menos reconocer? ¿A qué lideresas da invisibilidad? ¿ Por qué no hace un justo reconocimiento a las organizaciones de mujeres y a sus representantes?

Claramente no lo hará, porque no son de su sector político, la derecha.

Su sector político siempre ha estado en contra de la emancipación de la mujer trabajadora, porque está en contra de sus intereses de clase dominante. La derecha históricamente no ha dado una mínima y sincera atención a las demandas de las mujeres.

Las reformas y las leyes hacia las mujeres que han prosperado en la historia chilena, no fueron ganadas con propuestas ni argumentación de gobiernos de derecha, sino con la fuerza y el heroísmo de muchas mujeres chilenas que dieron su tiempo, incluso sus vidas por abrir espacios de participación a la mujer en la vida política y social del país.

El Presidente nunca reconocerá el empuje y decisión del Movimiento de Emancipación de la Mujer Chilena, que pese a gobiernos de derecha se impuso con las demandas de las mujeres.

Son miles de mujeres asesinadas por matanzas, huelgas, marchas, paros, miles de mujeres hambrientas en las oficinas salitreras, del campesinado, del pueblo mapuche y de las feanas al sur de Chile. Cientos de mujeres relegadas, presas políticas y torturadas, Ejecutadas Políticas y Detenidas Desaparecidas por democratizar este país con una débil democracia, que hoy lo tiene de Presidente.

Si es por hablar de violencia, hablemos de Arturo Alessandri y las matanzas en las oficinas salitreras donde las mujeres fueron víctimas o de González Videla y los cientos de encarcelamientos y relegaciones de mujeres en la implementación de la Ley de Defensa de la Democracia o Ibáñez del Campo con sus crímenes de género en su persecución homofóbica. ¿Qué tal si hablamos de todos los gobiernos de derecha en los cuales le han negado oportunidades a las mujeres?

Piñera da ejemplos históricos de mujeres muy lejos de sus creencias y hechos. Habla de la figura que mantienen en alto a Javiera Carrera y Paula Jaraquemada. Pero ellas, como otras patriotas, lucharon por la libertad y en contra del colonialismo, sistema que él defiende, cuando reniega de los principios independentistas de América Latina y establece nexos yanaconas, ayudando a sostener la injerencia de EEUU en la región.

Cita a la primera universitaria chilena Eloísa Diaz, quien de un sector progresista contaba con recursos para la educación, pero sabrá lo que tuvo que soportar para estudiar. Desde 1877 han estudiado las mujeres con recursos económicos y la derecha nunca abogó por el derecho Universal a la Educación, ya que para ellos la vida de las mujeres estaba circunscrita a la crianza de los hijos y recibir adoctrinamiento eclesiástico.

Piñera habla con mucha propiedad de las mujeres, al parecer sin conocerlas, una conducta muy habitual del machismo.

Nombra a Gabriela Mistral, quien enarboló las ideas de libertad en América Latina cuando la derecha ya tramaba acciones contra nuestro continente. Gabriela cuestionó las condiciones de vida de pobreza de los trabajadores, de las madres y sus niños bajo los gobiernos de derecha. Amiga de Sandino y enemiga del imperialismo. Por años éste sector político se negó a darle el Premio Nacional de Literatura, solamente accedieron cuando ya había obtenido el Premio Nobel. Gabriela tuvo que publicar sus obras fuera del país, porque mantenía su crítica permanente contra la derecha, apenas lograba ser publicada en la empresa de los Edwards y decenios más tarde lo hacían cuestionando su identidad sexual.

La derecha reaccionaria siempre y es de génesis se ha negado a la participación social del pueblo y ha sido contraria a todas las demandas de la mujer.

La participación social y política de la mujer en Chile es el logro de la lucha de mujeres y algunos hombres de sectores de izquierda y progresistas por poner de relieve las condiciones inhumanas e injustas en todo sentido de los gobiernos de derecha, y luchar por transformaciones sociales necesarias para la vida en nuestro país.

No necesitamos que Piñera ni su gobierno se apropien de lo que no les pertenece.  Una vez más, Piñera muestra la hilacha para meter mano ávida en la riqueza, ésta vez en la riqueza intelectual, social, política y cultural del Movimiento de Mujeres de Chile.

Las propuestas que han presentado en la Agenda y cuenta pública tienen la impronta, la continuidad del Movimiento de Mujeres con una intentona privatizadora y ha dejado afuera muchas de las demandas actuales del Movimiento Feminista, las que sabemos,  hará todo lo posible por trastocarlas y torcerlas a su desparpajado raciocinio para dejar tranquilo a su sector político, empresarial y clerical.

Abrazo con fuerza y alegría las movilizaciones de todas las mujeres y hago mía la consigna que por estos días he escuchado: “El machismo podrá estar en todas partes. Pero el feminismo nunca será de derecha”.

*Tamara es profesora feminista y comunista, integrante de la Comisión Nacional de Mujeres del Partido Comunista de Chile.

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