Por Daniela Poblete Ibáñez

El feminismo nos ha convocado a cuestionar y replantearnos distintos aspectos de nuestras vidas y a atrevernos a dar un giro total a cada uno de ellos. Del feminismo nunca hemos esperado un manual, porque de lo que se trata es de redescubrirnos o reinventarnos y en el tema de amor, el proceso no es fácil y probablemente no tiene fin.

Hace exactamente un año escribía un artículo para Revista Emancipa sobre el amor. En ese momento, cruzada por deseos y reflexiones que buscaban responder las cientos de preguntas que me brotaban, pensaba en ese amor que nos gusta y en lo mucho que amamos amar.

¿Cuál es el amor que nos gusta? Tremendamente interpelades por vivir esos vínculos «amorosos» que tanto disfrutamos, buscamos respuestas en absolutos o etiquetas que aparecen en nuestras vidas. Sabemos, por ejemplo, que no queremos volver al amor romántico, aunque caemos en este una y otra vez, porque nos despersonaliza y obliga a vivir situaciones impuestas en nombre de «lo natural» convirtiéndonos en salvadoras de parejas, hijes, familia, etc. 

También, a través del filtro del feminismo, somos testigues y vivimos múltiples experiencias: amor libre, relaciones paralelas o poliamor, vivencias sexuales nuevas, pero que siempre han estado allí como la masturbación, encuentros con personas de nuestro mismo sexo, tríos, ente otras. Pero sea cualquiera de estas, pareciera ser que en algunas ocasiones nos sentimos obligades a militar en una u otra opción.

Lo que aprendemos con el feminismo

Es necesario recordar lo que aprendemos con el feminismo, porque si hay algo que nos ha calado bien dentro de cada une de nosotres, es salir de esos lugares de supuesta comodidad que nos ha dado el hetero-patriarcado, esos lugares conocidos en el que cumplimos roles pre-asignados y no deseados. Es por esto que concentrarse en el deseo nos permite ir de un lugar a otro sin ataduras ni culpas. 

Entonces ¿tenemos la necesidad de responder cuando nos preguntan si creemos en el amor libre, o en el poliamor o si tendríamos un trío? La respuesta es no. Porque todo depende de lo que surja y de lo busquemos o de lo que estemos dispuestes a romper. No se trata de creer en una cosa u otra, se trata de saber que tenemos opciones y que está en nuestras manos la decisión. Eso es lo maravilloso de romper con el amor romántico, porque saber que tenemos la autonomía de manejar los hilos de nuestras vidas nos presenta a diario al primer amor que debemos tener, es decir, nosotras. 

¡Ojo! que no nos tilden de egoístas por reconocer lo que se nos ha negado, porque el amor de una mujer que pelea día tras día por emanciparse es uno de los más generosos que se conoce. Toda nuestra percepción cambia y todo aquello que involucra al «amor» se transforma y se goza. ¡Si! goce es lo que nos da un amor sin etiquetas, sin apellidos, sin estructuras asimétricas.

No tenemos la necesidad de dar explicaciones, siempre llevamos por delante el respeto y el cuidado por el otre, porque los procesos son dispares, pero aceptamos esa invitación a vivir lo bello de una caricia, un beso, un cojo, un beso y una caricia otra vez, sin la competencia a la que te somete el amor romántico de ver quién da más o quien posee más.

DIS-FRU-TAR es lo que nos queda. Es difícil, militamos todos los días el disfrute y le vamos ganando terreno al miedo de ser plenas y autónomas. No solas, autónomas 

¿Queremos estar con un otre? Por supuesto que sí. Y de eso se trata la libertad del amor: de buscar lo que nos de placer de encontrarlo o de no buscar nada, de no negarnos a que nos guste o que queramos tocar a un otre. 

¿Nos pueden tachar de individualistas por buscar nuestro placer? Claro que sí, pero vivir el amor desde este lugar es una posición política que se construye y que necesita de una transformación colectiva, social, económica y cultural, pues ha sido en nombre del amor que se nos ha sometido, explotado y castrado. Numerosas son las veces en que hemos tenido que renunciar a nuestra individualidad por cuidar o proteger un vínculo amoroso cualquiera sea. El amor es utilizado como herramienta opresora y definitivamente, ese amor, NO NOS GUSTA.

Queremos explotar de disfrute y estamos en eso. Queremos que sea colectivo, queremos que por amor y con amor nos emancipemos y liberemos. ¡¡Que siga la fiesta del amor feminista a la que todes están invitades!!

 

*Dani es editora de Revista Emancipa Argentina.
Foto: Marcha 8m 2018 Barcelona, España Instagram @lola.vendetta

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