Imagen: Diario La Nación

*Por Noelia Díaz Esquivel

Tensión, emoción, miedo, plenitud, alegría, alivio, dolor, satisfacción son sólo algunos de los sentimientos de una mujer cuando tiene en brazos a su bebé y lx amamanta.

Muchas mujeres no siempre logran conquistar el complejo mundo de la lactancia materna, pero es su derecho intentarlo todas las veces que considere necesario. Además es derecho de los niños y niñas.

La organización Mundial de la Salud recomienda amamantar exclusivamente hasta los seis meses de edad si es posible, y continuar haciéndolo después de introducir alimentos sólidos por lo menos durante el primer año de vida. Evidencias científicas sostienen que la leche materna es el alimento más equilibrado y contiene todos los nutrientes necesarios para el correcto desarrollo del recién nacido. Pero, además, también tiene beneficios para su sistema inmunológico y su salud a largo plazo, por ejemplo, previene de la obesidad y favorece un mayor coeficiente intelectual. Para las mujeres dar de mamar también conlleva beneficios porque disminuyen los riesgos de cáncer de mama y ovario.

En Paraguay existe una elevada tasa de mortalidad neonatal (en los primeros 28 días de vida), con cuatro muertes por día, lo que no ha disminuido en los últimos 20 años. Según un informe de las Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia de cada 100 muertes, 43% son bebés –de entre cero y 28 días. Una de las causas son las infecciones y la leche materna puede prevenirlas.

Fundamentos sobre la importancia la lactancia materna sobran, es por ello que en 2015 El Poder Ejecutivo promulgó la Ley Nº 5.508/2015 “De promoción, protección de la maternidad y apoyo a la lactancia materna”.

Sin embargo, en octubre del año 2016, la Teniente de Fragata Carmen Quinteros, se atrevió a reclamar el cumplimiento de esta legislación al interior de la milicia paraguaya. La militar había accionado contra la Armada cuando le negaron ser exonerada de las largas guardias de 24 horas y su traslado a otra dependencia militar. Ella aun amamantaba a su hijo y el traslado del bebé hasta la unidad donde prestaba servicio, se complicaba debido a la distancia que debían sortear para llegar junto a ella. El pedido le fue negado por sus superiores y la teniente Quinteros recurrió a un juzgado de la justicia ordinaria para reclamar su derecho. Ante esta presentación, fue sumariada por usar en el documento judicial “términos no acordes a la ética y al decoro militar y sobrepasando la cadena de mando al presentar un reclamo fuera de la línea jerárquica correspondiente”, según argumentó la Armada Paraguaya.

La Justicia Militar la condenó a 45 días de arresto por indisciplina. Tras conocerse el caso, diversos sectores de la sociedad se manifestaron en solidaridad con la mujer y el caso se debatió en el Congreso Nacional. Con un hábeas corpus promovido por la Defensoría del Pueblo se logró impedir que se cumpla el arresto, pero los directivos de las Fuerzas

Armadas no desistieron y el pasado 26 de marzo lograron que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ratifique, a través del acuerdo y sentencia 185, la sanción dictada por la Suprema Corte de la Justicia Militar en julio de 2017, buscando que la teniente cumpla finalmente con la orden de arresto.

El 8 de mayo de 2019 la teniente Carmen Quinteros fue notificada sobre la ratificación de la sentencia en su contra, resuelta por la Corte Suprema de Justicia el pasado 26 de marzo. La militar deberá cumplir 45 días de arresto como castigo.

La decisión fue duramente cuestionada por gran parte de la sociedad paraguaya. En medio de la repudiada resolución de la justicia y el inminente arresto de la miliar se convocó a una rueda de prensa en la sede la Suprema Corte de Justicia Militar en donde el General Osvaldo Almirón anunció que el Presidente de la República, Mario Abdo Benítez hará uso de sus facultades y le concederá el indulto presidencial a la Tte. Carmen Quinteros. Según la legislación la mujer deberá cumplir el 50% de su condena de 45 días de arresto y su castigo quedará en 22 días y medio. Explicaron que aún se no se sabe la fecha a partir de la cual cumplirá la sanción ya que la resolución debe pasar previamente por varios trámites y eso podría requerir unos 10 días más.

También expresaron que teniendo en cuenta que actualmente la FFAA cuenta con más 1198 mujeres dentro de sus unidades se trabajó e impulsó un proyecto de Ley de protección de mujeres militares en embarazo o lactancia que actualmente se encuentra en estudio en el Congreso Nacional.

“Entendemos nosotros como miembros de la Suprema Corte Militar que nuestras leyes no están actualizadas, ya que datan de 1980 y se promulgó al año siguiente, eso significa que está con la Constitución Nacional anterior, por lo que no está actualizada y esto ocasiona muchos problemas como el que tenemos”, reconoció el General Almirón.

Sobre el asunto la Ministra de la Niñez y la Adolescencia, María Teresa Martínez, señaló que se trata de una violación a los DDHH del niño y la mujer. Explicó que nada pueden hacer para revertir la sentencia pero que están trabajando en la no repetición de este tipo de casos. Este es un momento en que la lucha social de las mujeres está logrando importantes avances en materia de leyes y sistemas institucionales que garantizan una mayor protección a sus derechos, sin embargo, la justicia paraguaya acaba de dar muestras de un grave retroceso, al avalar el injusto castigo a una mujer miembro de las Fuerzas Armadas, por defender el derecho a amamantar a su bebé durante los servicios de guardia. Además los derechos del niño están por encima de todas las demás consideraciones. La Ley de Lactancia Materna protege a la mujer madre “en todos los ámbitos”, incluyendo el castrense.

La directora de Derechos Humanos de la Fiscalía, Alejandra Peralta, ha ido más allá, al advertir que la medida puede generar una responsabilidad internacional para el Estado

paraguayo y exponerlo a sanciones de organismos como la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Una vez más, está claro que el sistema judicial demuestra ir a contramano de las demandas sociales, en una evidente complicidad corporativa con una cúpula militar autoritaria y retrógrada.

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