*Por Noelia Díaz Esquivel

Cuando accedió a la entrevista, era sábado de madrugada, ella estaba hospedada en algún lugar de Managua, en Nicaragua, como siempre corriendo y detrás alguna primicia, que seguro muy pronto sabremos. Hacía pocos días de la publicación de su último libro. No descansa, pero secuestra tiempo para escribir porque según relata: “Escribo porque somos eso, animales que amamos escribir y creemos en la escritura y creemos que lo que más nos gusta es cuando la escritura se convierte en ese momento en que el mar se calma y logras sacar las palabras”

Según una publicación de la Revista Anfibia Luciana Peker escribió por primera vez en la revista “La Puñeta”, del Centro de Estudiantes del Manuel Belgrano, a los 13 años. Escribió con su segundo nombre y su segundo apellido: Mariela Villanueva. No sabía muy bien qué era la puñeta –ahora tampoco- pero sí entendió que la vicerrectora retó solo a las chicas. Contra esas prohibiciones sigue escribiendo.

“Yo quisiera que haya trabajo digno, que se apruebe el aborto legal y que haya realmente un impacto para que el abuso sea menos legitimado. Quisiera que el trabajo de periodista y de escritora sea un trabajo posible. Quisiera estar mucho más tiempo con mis hijxs y  que ese trabajo sea posible, que no implique que no sea posible la propia vida. Quisiera también que las mujeres que queremos cambiar el mundo no seamos vengadas por varones que odian nuestro deseo, quisiera que el feminismo del goce, que se lo deseo a todas, también sea un cuarto y un espacio propio que hasta ahora no es posible y quiero profundamente un feminismo latinoamericano y sueño que para el 2019 y para los años que vienen poder escribir cómo este feminismo se convierte en la nueva: Venas abiertas de América Latina.”

Ésta es Luciana Peker, la mujer llena de deseos, la madre, la periodista, la escritora, la amiga, la militante, la amante, la hermana, la feminista llena de humanidad. Y en medio de la vorágine de su vida y de todo lo que ella es, nos cuenta sobre “La revolución de las hijas”, su último y recientemente libro lanzado.

  • La Revolución de las hijas es un libro que nace después de hablar en el Congreso de la Nación para defender el proyecto de aborto legal, seguro y gratuito, que en el 2018 se volvió a presentar en la Argentina y que tuvo media sanción en diputadxs y que después fue frenado en el senado. En ese debate pudimos hablar muchas personas de la sociedad civil y cuando preparé el discurso que le iba a decir a los diputados y las diputadas les dije que había una revolución de las hijas y que era inevitable. A partir de ahí la frase la empezaron a tomar los y las diputadas y se convirtió como en una frase de época. Me pareció importante revalorizar el trabajo de las periodistas feministas que a veces parece invisible, que tiene tantos costos y que a la vez también pinta una época. Por otro lado contar el fenómeno en las millones de jóvenes, niñas y adolescentes en las calles. Contar qué significa para ellas el feminismo más allá de la pelea por el aborto legal, porque la pelea por el aborto legal es la pelea por el acceso a decidir sobre el cuerpo, no morirse por tener sexo, a que las consecuencias de la violación no sea más otra violación. Pero también es una pelea por la libertad. Las jóvenes han tomado el símbolo del pañuelo verde, el pañuelo de la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito y eso demuestra que hay algo de libertad, de autonomía, de derechos y de deseos que van más allá de la pelea por un derecho puntual y que tiene que ver con plantar bandera del deseo.

Para Luciana las hijas nos están revolucionando a las feministas y a toda la sociedad porque la lucha por decidir sobre sus cuerpos y sus vidas en realidad es la exigencia de acceder a la ciudadanía plena. Relata que el libro es un homenaje a las pibas.

  • Realmente es un fenómeno inusual en el mundo porque se replica en otras partes del mundo que jóvenes menores de 18 años hayan tomado las calles como las han tomado, pero también se colgaron el pañuelo verde en la mochila, lo fueron a discutir en el colegio. Ves en charlas feministas a niñas de 12 años y están peleando antes de salir de la primaria, del nivel básico de estudios de la Argentina, por sus derechos, por el aborto legal. Yo creo que lo que pidieron va mas allá de abortar si se quedan embarazadas y no desean continuar con ese embarazo y no convertirse en madres, yo creo que pelearon por lograr el acceso a una ciudadanía plena. Sin el aborto legal, las mujeres no terminan de ser ciudadanas y las niñas y adolescentes no crecen con la misma libertad. Es un homenaje a ellas también desde una concepción política protagónica de la historia de las mujeres y del rol de las hijas en Argentina y no solo de un segmento etáreo, ósea, no solo de las jóvenes o de las pibas sino también como estas hijas han cambiado el lugar de las madres con mayor sororidad, reivindicando un trabajo que siempre está invisibilizado y forma parte del cuidado, ósea de la idea conservadora de las mujeres, para generar paternidades más cómplices, más activas, más libertarias, que eso también es algo nuevo, y por otro lado interpelando a la paternidad también, entonces es un momento donde el rol de hijas se convierte en un rol político y totalmente innovador en las relaciones familiares.

Ante el indudable rol protagónico de las hijas en la revolución por acceso pleno a todos los derechos, la escritora también nos invita a reconocer la valía de nuestras ancestras.

  • Yo creo que indudablemente el rol de las jóvenes, más allá de que por supuesto, no sea un rol naif y que tengan razón en todo y no es que eso desprecie lo que han hecho las adultas y las mayores. Indudablemente la juventud tiene un sinónimo que es algo que no se puede obviar, que es que son el futuro entonces creo que estamos ante una época donde hay avances que no se frenan como el caso del aborto legal en la Argentina. Pero eso también trae reacciones machistas que son más bien virulentas. Estamos ante una reacción conservadora, pero indudablemente la potencia del feminismo de las jóvenes hace que no vayan a parar frente a su deseo, por eso creo que la revolución de las hijas es una revolución ganada.

Y ella escribe de noche, los domingos a costa de sus vacaciones y sus ratos de ocio, pero lo hace con pasión, en tiempos de mucha adversidad en lo laboral. Cree en la importancia de las palabras como un legado para ese feminismo latinoamericano que tanto desea se convierta en una realidad.

  • Es muy difícil hacerse de tiempo para escribir, estamos ante un periodismo muy precarizado en Latinoamérica, muy mal pago , sin derechos laborales, donde se reproducen mil millones de trabajos para poder sobrevivir y poder mantener a nuestros hijxs. Soy una madre que mantiene a sus hijxs , soy jefa de hogar, soy madre, no se si sola pero sí en singular y es muy difícil escribir. Además es tiempo de mucha adversidad, amenaza, crueldades. También es tiempo donde el feminismo tiene una demanda que es insaciable de charlas, de actividades, de pedidos, pero escribir es lo que una periodista es. Básicamente escribo de noche, escribo los domingos, pero escribo de trasnoche, robando tiempo a ese espacio casi poblado de soledad, robando tiempo a las vacaciones con una familia que son mis dos hijos y que me han ayudado a poder escribir, con adversidad pero con mucha pasión.  Escribo porque somos eso animales que amamos escribir y creemos en la escritura y creemos que lo que más gusta es cuando la escritura se convierte en ese momento en que el mar se calma y logras sacar las palabras.

Ser mujer, colocar al placer, al goce como un derecho también de las mujeres. Pararse bien erguida frente a la necesidad de aprobar el aborto legal, seguro y gratuito. Hacer palabras las violencias y desigualdades que sufren las mujeres y asumir posturas políticas tienen su precio, requiere resistencia y mucha valentía. Lu Peker ha sabido sortear las violencias que implica su compromiso por transformar la sociedad donde su hija tenga los mismos derechos que su hijo. Y así describe el feminismo que ella testimonia.

  • Yo intento hacer feminismo popular y a veces eso tiene muchos costos también para un feminismo que se ha vuelto cruel y carnívoro como las peores prácticas de las izquierdas latinoamericanas con quienes están más cerca, pero a mí me interesa llegar a todos y todas y todes, ser muy inclusiva y el libro lo pueden leer las mujeres más chicas, las adolescentes que quieran formarse que quieren ver de qué se trata, la madres para entender a sus hijas, que se pueda comprender la política latinoamericana y qué es el feminismo hoy. Que se pueda llegar a leer los testimonios con distintas frases de quienes son protagonistas, lesbianas, trans, chicas madres, padres, sadres – que son las madres trans a la que también su hija acompaña en ese cambio y en el rol de ser madre a ser trans- y es algo muy interesante. Creo que los varones también lo pueden leer porque necesitan leernos, nosotras necesitamos ser leídas para un feminismo de la transformación.

La revolución de las hijas no para y las conquistas las tenemos que pelear y celebrar juntas las pibas, las madres, las abuelas hasta que se caiga. Este es un mensaje para todas, todos, todes:

  • Mi mensaje para las jóvenes es que no paren, que lean, que escuchen, que puedan reconocer el valor de las pioneras, de las ancestras, de las mujeres más grandes que la interpelación sea un diálogo y que no reproduzca la crueldad del machismo, pero que no se callen nunca, que tomen el fuego que las une, que peleen por sus deseos que jamás se dejen inhibir y que se abracen entre ellas para poder ser más fuertes.

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