*Por Emancipa Py

A finales de los años 60 no se ponía la camiseta de feminista, sin embargo era consciente de las desigualdades entre hombres y mujeres. De hecho se describe como una “rebelde incansable”. En aquella época recibían pedidos desesperados de válvulas para niños con hidrocefalia. Eran las madres, con sus hijos en brazos, quienes iban hasta Radio Ñanduti, para suplicar ayuda. En aquella época estos dispositivos costaban 100 dólares, suma imposible de costear por estas mujeres pobres y en muchas casos, cabeza de hogar. Le hizo notar a su marido, que siempre eran mujeres quienes andaban batallando y que aquella situación no era justa. Alguien debía ser el padre de aquel niñx y debía acompañar a la madre que imploraba acceso a salud.

Así Doña Gloria Rubín, organizaba rifas y otras actividades para ayudar a esas madres. Luego ya en los años 70 a través de su programa de radio “Palabra de Mujer” decidió no hacer más campañas humanitarias ya que considera que es el Estado el responsable de generar políticas públicas que atiendan y respondan a las necesidades de la ciudadanía. “No podemos estar siempre las ONG´s supliendo hasta las cuestiones de salud.” La ayuda humanitaria a mujeres no era suficiente, pensó.

Muchas de estas madres también relataban las violencias de las que eran víctimas por parte de sus parejas. Disminuir las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres implica también una batalla política y en 1988 fundó, junto con otras mujeres de diferentes organizaciones, el colectivo denominado “Coordinación de Mujeres del Paraguay, (C.M.P.)  responsable del movimiento “Por nuestra igualdad ante la ley” que presentó,  impulsó y socializó la ley civil contra la violencia de género que se convirtió en la  Ley 1/92.

Pero las violencias hacia las mujeres era una realidad que las leyes no podían erradicar. Entonces con un grupo de amigas pensaron en organizarse para brindar apoyo a las mujeres víctimas de violencia intrafamiliar. Valientemente y a todo pulmón fundaron la Fundación Kuña Aty, desde donde brindaron atención, psicológica, jurídica, todo lo concerniente a salud sexual y reproductiva y hasta capacitaciones para mujeres. Esta organización trabajó incansablemente durante 22 años hasta que decidió cerrar sus puertas. En un comunicado explicó que la «dolorosa determinación se ha tomado a raíz de la dificultad de seguir manteniendo nuestros servicios por falta de fondos. Nuestro Consejo de Administración, conjuntamente con el plantel técnico y administrativo, ha servido con todos sus conocimientos, en la mejor forma posible a nuestras usuarias y a sus hijas e hijos».

La publicación periodística, del diario ABC color, del 3 de junio de 2015, agregaba que, durante su duración, la fundación formó «incontables profesionales en género, violencia, derechos sexuales y reproductivos, que se han diseminado por la actividad pública y privada de todo el país».

Entre sus proyectos, la fundación destacaba campañas para dar a conocer a las mujeres, policías, fiscales, juezas y jueces y personal de salud lo que significa la violencia, su implicancia y secuelas en la vida de toda una familia. «Nuestra misión se ha centrado siempre en la recuperación, el empoderamiento, y la autoestima de las mujeres a través de los servicios brindados y también el acceso a la justicia denegado a mujeres de escasos recursos», agregaba el comunicado.

Su compromiso con las mujeres hizo que sea nombrada Ministra de la Mujer durante el gobierno de Fernando Lugo. Tras el acto de asunción del cargo le consultaron si la institución seguiría discriminando las mujeres lesbianas, a lo que respondió: “Ustedes me conocen a mí, saben lo que yo pienso de eso, todas las mujeres tienen las puertas abiertas para trabajar juntas aquí en la secretaría, señaló”

En el período en que fue ministra logró instalar por primera vez las famosas comisarías especializadas en recibir denuncias de violencia intrafamiliar. 

Doña Gloria es testaruda y confiesa que cuando se le mete algo en la cabeza lo pelea hasta lograrlo. Fue así que la idea de que las mujeres paraguayas se merecían una heroína, una prócer en coincidencia con el Bicentenario de Independencia de la República del Paraguay. Empezó a elucubrar y Doña Juana de Lara fue su candidata desde el vamos. Luego compartió la idea entre las mujeres parlamentarias, ya que le aconsejaron que la declaración de prócer de la independencia debía ser ley. Su siembra tuvo cosecha, en el 2010 se promulgó la Ley n° 4.082 por la Honorable Cámara de Senadores se declaró Prócer de la Independencia paraguaya de 1811 a Doña Juana María de Lara por su participación y contribución activa con la Gesta Libertaria.

Hoy se autodefine que es FEMINISTA, con todas las letras y en mayúscula, pero que está un poco cansada a pesar de ser consciente que todavía hay mucho camino por recorrer en la lucha por la igualdad de género. Celebra a las más jóvenes que se han puesto la camiseta del feminismo, hayan tomado la posta y formen parte de esta cuarta ola. Considera que el principal desafío de las mujeres es lograr llegar con el mensaje potente de “transformar la sociedad y que todos los espacios sean libres de violencia, donde se toleran las diferencias pero se respeten y garanticen los derechos para todos, todas, todes”

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