Imagen: Amnistía Internacional Py

*Por Noelia Díaz Esquivel

En Paraguay, 2 niñas de 10 y 14 años, víctimas de abuso sexual, son obligas a parir. Según datos oficiales 1 de cada 6 nacimientos fueron resultado de partos de mujeres menores de 19 años. Es decir, en el 2017, hubo 11.895 nacimientos en país, de ello 18.463 correspondieron a adolescentes de 15 a 19 años y 614 a niñas de entre 10 a 14 años. Sumados constituyen un 16,5% del total de nacimientos registrados.

El embarazo precoz y muchas veces a causa de violencia sexual es un problema social que impactó no solo en la vida de las niñas y adolescentes, disminuyendo sus oportunidades y la de sus hijes, sino también en el desarrollo y la economía del país.

El estudio Consecuencias Socioeconómicas del Embarazo Adolescente en Paraguay que se realizó desde el Fondo de Población de la Naciones Unidas evidencia el impacto económico y social del embarazo y la maternidad adolescentes en los años 2017 y 2018. En base a la Encuesta Permanente de Hogares publicada desde la Dirección Nacional de Estadísticas Encuestas y Censos, en 2017, todas las mujeres que tenían entre 20 y 36 años y fueron madres antes de cumplir los 19 años alcanzaron menor nivel educativo, menores ingresos y menos participación laboral que quienes fueron madres entre los 20 y 29 años.

Del grupo de mujeres que fueron madres entre sus 10 y 19 años solo el 50%  de ellas completó la educación primaria, 46% solo tiene educación secundaria y menos del 4% llegó a educación terciaria. Sin embargo quienes fueron madres entre sus 20 y 29 años, más de 26% completó solamente la educación primaria, el 57% completó la secundaria y el 16% llegó a la educación terciaria.
Los ingresos, por año, de las mujeres que tuvieron hijos siendo adolescentes son 20% menores en relación a quienes fueron madres en edad adulta. Las mujeres que fueron madres entre sus 20 y 29 años tuvieron un ingreso laboral promedio de 21.602.427 guaraníes, por año, mientras que quienes fueron madres entre sus 10 y 19 años lograron un ingreso de 17.349.442.
La tasa de desempleo en mujeres que tuvieron hijes siendo adolescentes es de 7,5% mientras que es de 6,4% para quienes fueron madres en una edad adulta. La tasa de inactividad laboral de las mujeres que tuvieron hijes en la adolescencia es 4,3% mayor que la de quienes los tuvieron en edad adulta.

Es así que debido al menor nivel educativo quienes fueron madres tempranas dejan de percibir en total, cada año 545,7 mil millones de guaraníes, equivalente a 97 millones de dólares americanos.

Por otro lado, quienes fueron madres en la niñez y la adolescencia permanecen más en sus casas cuidando y haciendo tareas hogareñas que quienes fueron madres adultas. Las primeras dejan de percibir un total de 126 mil millones de guaraníes, cada año, que equivale a alrededor de 22,5 millones de dólares americanos.

Las mujeres que sobrevivieron a embarazos precoces padecen el desempleo en mayor proporción que quienes fueron madres adultas y esa diferencia se traduce en 31 mil millones de guaraníes menos, unos 5,5 millones de dólares americanos.

Además del impacto en la vida de estas mujeres y sus hijes, el embarazo adolecente también impacta en la economía del país y según este estudio:

Sumando los tres indicadores anteriores, se tiene un impacto económico negativo total de 703 mil millones de guaraníes, unos 125 millones de dólares. Esto es lo que Paraguay deja de percibir anualmente por causa de la maternidad temprana.
El estado deja de recaudar alrededor de 4,8 millones de dólares en concepto de IVA, IRP debido a la disminución de ingresos que implica la maternidad temprana.
Cada año, los servicios de salud públicos destinan más de 37.600 millones de guaraníes, unos 6,7 millones de dólares para atender embarazos y partos adolescentes.

Juventud desaprovechada 

En Paraguay el 27% de los/las habitantes, unas 1.945.300 personas, tiene entre 15 y 29 años. Cada vez que una niña o adolescente tiene hijes, se expande la cantidad de ciudadanos laboralmente inactivos y se desaprovecha el bono demográfico. Nunca hubo – ni volverá a haber – tantos jóvenes. Al desaprovechar esto y su efecto positivo sobre la producción nacional, disminuye el potencial de ingresos fiscales por impuestos y contribuciones a los sistemas de seguridad social en salud y pensiones.

El embarazo adolescente es un desafío para la garantía de derechos de niños, niñas y adolescentes y su prevención es clave para el desarrollo del país, esta realidad urge respuestas.

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