Por Javiera Meneses

Tenia 21 años cuando decidí dejar de mutilar cualquier parte de mi cuerpo a través de la depilación, ni siquiera sé porque empecé a depilarme en primer lugar, creo que en eso influyó la adolescencia, las amigas, las primeras fiestas, el paso de la niñez a la juventud, la influencia de la cultura en la cual somos criadas, que todas lo hacen finalmente, entonces, ¿Por qué yo no?

Cuando empiezas a crecer, a convertirte en mujer sufres el peso mas brutal de la sociedad sobre ti, comienzas a entender que tienes que convertirte en alguien aceptable, deseable socialmente sobre todo si eres mujer, no ser muy gorda, ser simpática, adaptada, ir a las fiestas etc . Es mas, mi regalo de navidad de los 16 años fue una depiladora que aún circula por mi casa, supongo que duró tanto porque finalmente nunca la usé. Mis recuerdos de cuando me depilé son de mucho dolor, mi piel irritada, recuerdo que me producía desagrado, me ponía mañosa y mal genio incluso, todo aquel rito que hacen las mujeres ante ese proceso de autogenerarse dolor voluntariamente me hacía sufrir, pasó de ser algo entretenido a ser incómodo y empecé a evitarlo sin darme cuenta, a extender el tiempo que pasaba entre una depilación y otra. Entonces comencé a preguntarme realmente por qué lo hacía… mi voluntarismo y rebeldía juvenil y mi incipiente feminismo en bruto hacía aparecer persistentemente esa pregunta,  ¿porque las mujeres no generamos dolor para responder a cánones de bellezas impuestos por otros, en una sociedad que nos adapta para ser del gusto de los hombres, donde son ellos mismos los que imponen los modelos de belleza? Nos moldean a través de los medios de comunicación, de la socialización, de la cultura, etc…. Espacios donde además prima la cultura machista, es decir un círculo vicioso que ya sabemos, ha sido bastante conveniente para la heterónoma que nos impone el patriarcado, debes ser mujer, pero según como yo te mandato a que lo seas.

Comencé a sostener estas discusiones con mis amigas, a ellas no les hacía mayor sentido lo que yo reclamaba y, hasta hoy, les causaba mucha gracia que yo me lo cuestionara tanto, era algo anecdótico e incluso divertido “ay la javi tan chistosa, tan rebelde etc”

Entonces me di cuenta de que para mi el depilarme no tenía sentido, no lo encontraba por ningún lado, ,no me interesa como modelo estético, no siento que mi cuerpo se vea más feo con pelos, no me importa complacer los cánones de belleza de esta sociedad patriarcal, no me inseguriza sobre mi belleza y si a algún hombre que tuviese interés en acercarse esto lo detenía, pues entonces mejor que así fuera pues el no valía la pena, no estaba entendiendo mi esencia rupturista y algo salvaje. Sin embargo, debo hacer una acotación que considero justa e importante para esta reflexión y que debo confesar con honestidad, mi pareja de ese momento me impulsó fuertemente a hacerlo, un “buen cabro” como quien dice, siempre me reafirmo que me quería sin importar si lo hacia o no y mas aún estaba completamente de acuerdo con que era una expresión del machismo que había que romper y compartía conmigo el no entender porque las mujeres lo hacían, sin su apoyo lo hubiera hecho igual, no tengo ninguna duda pero de seguro hubiera sido más difícil, pues las mujeres pasamos gran parte de nuestra vida sobre todo juvenil , buscando la deseabilidad social, la aceptación de los otros respecto a nuestro cuerpo y cuando empezaron mis cuestionamientos tenía solo 16 años. Así mismo, todas las parejas que he tenido en adelante me han apoyado y han incluso fortalecido mi decisión, no digo con esto que pidiera permiso o buscara aceptación, sin duda es una definición mía sobre mi cuerpo, pero es innegable que no tener que dar explicaciones ni sentirme menos amada, deseada o apoyada ayuda, ya bastante he tenido que explicar o debatir por el tema.

Y bueno, lo mas curioso es que cuando dejé definitivamente de hacerlo todas o la mayoría de mis amigas veían en mí una mujer “valiente” , siempre me estaban diciendo lo mucho que les gustaría dejar de hacerlo, lo incómodo que es, y conozco miles de historias femeninas de como la depilación condicionó una posible noche de pasión, un romance o la explosión genuina de un deseo porque la congénere no estaba depilada.  O de cómo lo más importante antes de algún evento de ese tipo, era el estarlo, sino ¿Cómo iba a pasar? ¿Cómo iba a ser deseable mi cuerpo con pelos? A mi parecer la pregunta viene de antes, ¿cuánto quiero yo como mujer mi cuerpo para pensar que no soy deseable, o soy fea o otro puede no desear intimidad conmigo por tener pelos? Entonces ese otro amiga, y perdón que lo diga así, vale callampa.

¿Hasta dónde los parámetros estéticos patriarcales han penetrado en nosotras mujeres para pensar que mi sexualidad, mi erotismo o mi goce está dado por algo tan banal, que no dice nada de mí o del como vivo mi deseo sexual?. La situación a mi parecer se vuelve más compleja si hablamos de las historias de mujeres que solo se dejan de depilar o se “relajan” con el asunto cuando tienen pareja estable, y entonces, solo entonces cuando saben que alguien “ya las ama” se atreven a relajarse, a mostrarse frente al otro, al amado como son, como es su cuerpo, con pelos y todo… conozco muchas mujeres que el hecho de la pareja estable “las libera” frente a la depilación, es la expresión de algo que siempre quisieron hacer y no se atrevieron hasta  que saben que ese otro las ama y acepta de todas formas (en el mejor de los casos). Ni hablemos de volver a la soltería, he escuchado a mis amigas miles de veces, “pucha me voy a tener que depilar”, es un comentario gracioso, pero digámoslo, una lata para las mujeres, porque me puede saltar la liebre en cualquier momento, y tengo que estar “preparada”. Hemos sido criadas en el atruismo, para entregarnos a la felicidad de los otros, de todos, pero ¿cuando nos amamos a nosotras mismas? Incondicionalmente, sin el temor a que si no soy aquello que se espera, entonces no existo, la negación de nuestra femenidad diversa en las manos de la aceptación de los otros nos ha hecho un daño invaluable, a todas y cada una de nosotras, y esa autonegación, tiene un nombre, dominación del sistema patriarcal.

He recibido durante todos estos años de no depilación miles de comentarios que no he pedido, de amigues, conocides , militantes , de gente super progre e incluso de quienes se declaran feministas, que es sucio, que se ve feo, que debe ser hediondo, que no soy femenina, que parezco no se que, y miles de tallas obviamente de las que me río porque realmente no me hacen dudar ni un ápice de mi decisión. Y he escuchado miles de veces el comentario masculino “no me agarraría a una mina con pelos” o “qué asco” asco de que me pregunto yo, si estás llenos de pelos y nadie te juzga a ti por eso.

He visto (con placer debo decirlo) la cara de sorpresa miles de veces cuando me ha tocado estar en momentos solemnes por trabajo u otros motivos y alguien nota de repente mis piernas o axilas velludas. Y siempre la misma pregunta, ¿porque no te depilas? A lo que repito la misma respuesta ¿porque debería hacerlo?, ¿para gustarle a quien, a ti? ¿para complacer a quienes? ¿para qué me aceptes? ¿para que deje de molestarte?, a mí no me molesta, me gusta incluso, concibo la depilación como una forma de control esclavizante que no estoy dispuesta a aceptar y punto, pero las personas parecen no aceptarlo, eso es lo que mas me impresiona, te tratan de jipi, de loca, demasiado relajada, desajustada, etc. Siempre hay una categoría social o una patología psiquiátrica que asignar para las decisiones que tomamos las mujeres que no se ajustan a la norma patriarcal.

En fin, una pequeña reflexión de cuarentena que no pretende imponer, bajo ningún punto de vista dogmas, ni formas de vivir el feminismo, quiero ser enfática en aquello, he tenido esta conversación muchas veces con amigas y compañeras que se sienten cómodas con su decisión sobre la depilación y si hay algo en lo que creo como principio es que la sororidad, la fraternidad entre mujeres y la mayor expresión de feminismo es respetar y apoyar sin cuestionamientos la autonomía política, física, sexual y todas las que existan de las otras mujeres. Solo me gustaría invitarles siempre a romper los estereotipos, que no nos sigan moldeando al gusto de una sociedad machista y retrógrada que nos quiere peladas, flacas y anestesiadas, funcionales a este sistema que nos oprime tanto como el capitalismo, el patriarcado. Rompamos la heterónoma, aceptemos nuestros cuerpos hermosos, imperfectos y fecundos como son, porque nosotras no salimos de una revista.

Yo amo mis pelos, me amo como soy y la verdad es que me caigo bastante bien y me encuentro linda tal cual soy, ese es para mí el primer paso a la emancipación que está llena de estas pequeñas batallas, una de ella es recuperar el dominio de nuestro cuerpo como símbolo de lo que nos han arrebatado históricamente y entrar en la disputa contra la concepción hegemónica de belleza, no masculinizándonos ni privándonos de aquello que nos gusta, por el contrario, siendo y definiendo lo que queremos ser y expresar libremente sin aprensiones y sobre todo sin temor al rechazo, el cuestionamiento o al juicio del machismo, porque como dijo Simone “El cuerpo no es una cosa, es una situación: es nuestra comprensión del mundo y nuestro bosquejo de nuestro proyecto”, pero no basta con que ese bosquejo sea solo mío o tuyo, debe ser de todas hasta la batalla final en la que juntas hagamos caer el patriarcado.

 

1 comentario

  • Muchas gracias por tus palabras, tu articulo junto con el de otra chica que encontre en internet sobre como dejo de arrglarse segun los estandares de la sociedad porque su novio la criticaba por perder tanto tiempo en hacer todas las cosas que tenia que hacer para verse presentable,m dieron valor para hablar con mi pareja sobre como me duele y me molesta cuando me mira diferente por tener pelos. Me cuesta mucho depilarme aunque si lo prefiero pero mayormente he vivido mi vida con pelos. Ahora con mi nueva pareja se me complico muchisimo este tema porque le parecen desagradables y yo tenia muy baja autoestima cuando lo conoci y aun aun trabajo en ello. Tenia miedo de defenderme porque tengo miedo de que dejen de quererme si no hago o soy lo que las personas cosideren aceptable o agradable. Poco a poco me voy soltando y diciendo lo que pienso o haciendo lo que siento de manera respetuosa y acertiva. Aun hay veces que las situaciones me agarran de impreviso y al no haber analizado bien lo que me molesta digo las cosas gritando o llorando y peleando con mi pareja pero la comunicacion asertiva y con el plus de autoestima en el que estoy trabajando valen por mil al momento de evitar las peleas con el, sentirme mejor yo y mas mas escuchada y evitar el miedo a que me dejen, ya que cuando me comunico con seguridad y respeto encuentro mas respeto y interes por parte de el que cuando me expreso dolida y llorando y necesitada. Gracias por darme el valor de expresarme a traves de argumentos validos y permitirme sentirme entendida y comoda con mis pensamientos e ideas. Gracias

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