Por Agostina Mancini*

Si  el 15 de febrero alguien me hubiera dicho que los principales monumentos de Europa ya no tendrían turistas, que las casas se convertirían en escuelas, que madres, padres y tutores, en docentes y que las reuniones de trabajo se harían desde el living, no solo no lo hubiera creído sino que podría haber firmado que eso no iba suceder. Un poco como si eso no dependería de la decisión de unos cuantos. Pero me equivoqué. Todo eso sucedió y bastante rápido, debido a la sorprendente llegada de un virus que no entiende de fronteras y puso al mundo entero en cuarentena.  Este mundo ya no es el mismo que aquel mundo del 15 de febrero, que claramente iba demasiado rápido. Los aviones esperan en los aeropuertos vaya a saber qué cosa, los cumpleaños se festejan a través de aplicaciones y los besos se volvieron peligrosos.   Las principales economías se desploman y el dolor de las muertes no se detiene, todos los días personas pierden familiares postergando una despedida que en algún momento cerrará el duelo.

En este nuevo mundo, por fin abrimos aplausos eternos a médicos y científicos, pero todavía no logramos garantizar sus condiciones de trabajo  y de protección. El COVID-19 es un virus pero también representa una crisis mundial sin precedentes y nos expone, sin lugar a la indiferencia a distintas realidades de las cuales más temprano que tarde deberemos hacernos cargo.

 La primera es que de una vez por todas debemos entender que hay factores naturales/biológicos que el humano no puede controlar. Existen fenómenos, como el coronavirus, que necesitan tan solo de 60 días para afectar a la humanidad entera. Se llama globalización y llegó, hace muchos años, para quedarse. Estos fenómenos globales, al igual que aquellos ligados al Cambio Climático por ejemplo, combinan alto impacto con incertidumbre y esto dificulta la planificación de los caminos de salida. Sin embargo, estos fenómenos, a pesar de ser globales, tienen un impacto diferenciado y eso no debe ignorarse. El Covid afecta a toda la humanidad pero la respuesta de cada país ante su llegada será distinta. La región de América Latina y el Caribe, a diferencia de Europa, debe encarar estrategias para superar una pandemia mientras sus otros problemas, económicos, precariedad laboral, femicidios, hambre, comienzan a multiplicarse.

Propongo ahora mencionar algunas de las cuestiones de esta crisis asociadas al medioambiente que dejan en evidencia la disparidad de herramientas que presentan distintos grupos humanos para afrontarla.

Es verdad que la principal medida adoptada prácticamente de manera unánime ante este fenómeno tuvo efectos positivos en la naturaleza. Probablemente sea este uno de los aspectos más  mencionados y el único celebrado por medios de comunicación en diferentes países. Esto significa que la presencia humana, en los términos en que la veníamos planteando, resulta demasiado invasiva para el resto de los seres vivos. No entraremos en detalle en este efecto ahora pero sería difícil plantear una perspectiva ambiental sin mencionarlo.

Existen otros dos ejes relacionados al medioambiente que entran en discusión en la gestión de la crisis del Covid-19 y que tienen mucho que ver con la alarma que vienen haciendo sonar incansablemente ambientalistas alrededor del mundo sobre la escasez de dos de los recursos fundamentales para la vida humana: el agua y el aire.

El coronavirus pone en jaque la gestión de ambos visibilizando lo efectiva que puede resultar una crisis de esta índole en profundizar las desigualdades derivadas del acceso a estos recursos naturales.

I – Acceso al agua

LA Organización Mundial de la Salud establece como una de las recomendaciones básicas para evitar el contagio del coronavirus el lavado frecuente de manos con agua y jabón. Simple no? Siempre y cuando tengas agua y jabón.

En América Latina y el Caribe existen millones de personas que no tienen acceso directo al agua corriente, y otras que si bien pueden disponer de este recurso, lo hacen de forma limitada, es decir, un “lavado higiénico y  frecuente” puede ser  difícil de cumplir. El problema  de la desigualdad en el acceso al agua (como a tantos otros recursos) no es de ayer ni del mes pasado, es un problema que presenta características estructurales en algunas regiones, y no tener agua implica tener que conseguir agua. Las opciones son pocas: comprarla o extraerla de fuentes informales, muchas veces contaminadas como es el caso de las napas subterráneas de gran parte de la provincia de Buenos Aires en Argentina.

@cariu.dibujo

Y aquí es donde la desigualdad del acceso al agua se cruza con otra desigualdad, la de género.  Ya que en muchas regiones de América Latina y El Caribe el agua sigue siendo una cuestión estrechamente ligada al funcionamiento del hogar, por ende la mujer se encuentra directamente asociada a esta gestión. Son las mujeres quienes se desplazan para conseguirla y luego la gestionan dentro de la casa en las tareas de cocina e higiene (atribuyendo gran parte de su día a este tipo de cuestiones).

Nunca pero nunca, demos por sentado que los grupos que tienen sus derechos vulnerados están acostumbrados a ello, y que van a encontrar una manera de resolverlo porque así lo vienen haciendo. Si una de las mejores manera de parar el Coronavirus es lavándose las manos, las personas que que no tienen acceso al agua tienen más probabilidades de morir. Y a ninguno de los miembros de ese grupo, les preocupa menos que a cualquier otra persona que el virus llegue a sus barrios y alcance a algún familiar porque no sólo tienen más probabilidades de contagio sino que además tienen menos acceso a los sistemas de salud.

Es por esto que este virus nos demuestra que la única manera de afrontar las crisis globales (ésta pero también las que vendrán) es enfrentando al monstruo de manera colectiva, y en ninguna de las instancias de la gestión de la crisis, sobre todo en el diseño de las medidas, hay que perder de vista quienes son los grupos vulnerables.

II.Calidad de aire

El otro gran tema ambiental que ya está siendo asociado indefectiblemente a los efectos que puede tener el Covid-19 en las personas contagiadas es la calidad de aire.  Una investigación de Harvard (que no ha pasado la habitual revisión por pares, como está pasando con muchas debido a la urgencia que exige la coyuntura) confirma que una mala calidad de aire, es decir, haber respirado partículas contaminantes durante años, puede aumentar el número de muertes por el virus, (sobre todo en casos graves). Es decir que si bien la relación no es directa o inmediata, implica que las enfermedades respiratorias provocadas por la mala calidad de aire (que sí están demostradas) aumentan significativamente la vulnerabilidad ante el Coronavirus. No es difícil hacer dicha asociación, se trata de respirar.

Nadie podría negar a esta altura que la contaminación atmosférica provoca muertes prematuras. No es una metáfora, hay muchas personas por año que mueren antes de tiempo por vivir en ciudades o zonas con altos niveles de polución. La contaminación atmosférica no afecta a todos los habitantes de una ciudad de la misma manera, tampoco lo hacen las medidas y políticas encaradas para resolver este tipo de problemáticas. Este fenómeno suele estar ligado a las grandes ciudades porque la polución es en gran parte producida por emisiones de componentes tóxicos provenientes de vehículos urbanos, también por emisiones relacionadas a fábricas y producción industrial ( y es por esto que un lockdown como el  que están implementando gran parte de los países del mundo generó una disminución drástica en la contaminación del aire).

Asimismo, cinco países latinoamericanos aparecen entre los 50 con peores índices en contaminación del aire en el mundo según el Reporte Mundial de Calidad del Aire 2018 de Air Visual y Greenpeace[1]. Perú encabeza la lista en el puesto 21, seguido por Chile en el 26, México en el 33, Brasil en el 44 y Colombia en el 50.

Obviamente la desigualdad también atraviesa esta problemática. Según un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente sobre exposición e impacto a la polución[2], la contaminación es un agravio comparativo indirectamente asociado a la pobreza, es decir en barrios pobres se respira pero, por ende más personas se mueren de manera prematura.  Según este informe, las principales causas de estas segregación por contaminación entre barrios ricos y pobres son el tráfico de vehículos y la cercanía a polígonos industriales.

Como casi siempre, los grupos vulnerables son niños/as, ancianos/as, poblaciones racializadas y mujeres (estos grupos no son excluyentes), estas últimas porque, muchas veces son las responsables de las tareas de cuidado y las que más tiempo pasan en la casa y en cercanías de esta, siempre expuestas a la mala calidad de aire.

No creo que sea momento de sacar conclusiones aún, sin embargo la gestión del Covid-19 nos permite redefinir prioridades. Sería terrible y sumamente triste que como humanidad aceptemos y naturalicemos que algunos/as la tienen complicada y no hay mucho más por hacer. Ocuparse de las cuestiones ambientales es atender las desigualdades y tiene que ser ahora.  No pienso aceptar que acá se salva el que puede y el resto que le rece al  santo que más le guste. De acá salimos entre todos y todas o no sale nadie.

*Agostina es politóloga  especializada en Medio Ambiente.

 


[1]https://www.greenpeace.org/international/press-release/21193/latest-air-pollution-data-ranks-worlds-cities-worst-to-best/?fbclid=IwAR2bLaI-wDETqu5EvQXnuDt0i2Hvo2ZtxCkcoUX7tUqW9qHHeJiVtTFFRTI

[2] https://www.eea.europa.eu/publications/unequal-exposure-and-unequal-impacts/


Fuentes consultadas :

Gestión del agua y saneamiento con una perspectiva de género https://www.sdgfund.org/es/estudio-de-caso/gesti%C3%B3n-del-agua-y-saneamiento-con-una-perspectiva-de-g%C3%A9nero
El acceso al agua en América Latina y el Caribe, una cuestión de género https://www.efeminista.com/agua-mujeres-america-latina-y-caribe/
Millones en América Latina tienen que combatir el coronavirus sin agua potable https://www.dw.com/es/millones-en-am%C3%A9rica-latina-tienen-que-combatir-el-coronavirus-sin-agua-potable/a-52982337
Latest air pollution data ranks world’s cities worst to best https://www.greenpeace.org/international/press-release/21193/latest-air-pollution-data-ranks-worlds-cities-worst-to-best/?fbclid=IwAR2bLaI-wDETqu5EvQXnuDt0i2Hvo2ZtxCkcoUX7tUqW9qHHeJiVtTFFRTI
Unequal exposure and unequal impacts: social vulnerability to air pollution, noise and extreme temperatures in Europe. EEA Report.No 22/2018 https://www.eea.europa.eu/publications/unequal-exposure-and-unequal-impacts/
Ovarian reserve and exposure to environmental pollutants (ORExPo study) https://www.endocrine-abstracts.org/ea/0063/ea0063p311
Contaminación y desigualdad ambiental: porqué los barrios más pobres respiran peor. https://www.revistacircle.com/2019/06/05/contaminacion-y-desigualdad-ambiental/
Contaminación y género: la contaminación (también) nos afecta más a las mujeres https://www.ela.eus/es/medio-ambiente/noticias/contaminacion-y-genero-la-contaminacion-tambien-afecta-mas-a-las-mujeres

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