
Por Rocío Salazar Cancino*
Cuando hice mi especialización de Yoga pre y post natal, oí que debíamos entender que al gestar y parir estaríamos al servicio de la cría, alimentando y nutriendo no solo su hambre de comer, sino también sus necesidades de apego y afecto.
Esas palabras quedaron grabadas en mí y al decidir tener un nuevo bebé decidimos con mi compañero que me dedicaría a estar con ella, a criarla y por supuesto la lactancia era parte muy importante del plan. Nuestro acuerdo fue que necesariamente para poder atender esta cría, yo debía estar también de una forma u otra siendo sostenida en todos los aspectos posibles y así ha sido hasta el momento.
Nuestra lactancia con Gracia comenzó en el minuto uno de su llegada al mundo, y todo partió bien, luego comenzaron los desafíos que sabía podían suceder. Confiaba en mí y en mi capacidad de nutrir a mi cría pero es difícil mantenerse fuerte cuando ves que las cosas comienzan a complicarse, necesitamos recurrir a una asesoría telefónica (por el contexto del Covid-19) de Asesoramiento de lactancia y me hizo sentir que podía y que debía darle espacio a la naturaleza y a sus instintos para que mi bebé pudiera acoplarse a mi pecho sin intervenciones y así fue como nos fuimos acomodando, acoplando, días largos y tibios de estar con mi bebé nutriéndola y amándola, de mi compañero a mi lado y cumpliendo su rol por completo, alimentándome, cuidándome, mi entorno apoyando en cada momento para que pudiéramos seguir mamá&bebé disfrutándonos.
Desde mi experiencia puedo decir que el entorno es clave, pues si no hay apoyo la lactancia no fluye, te insegurizan, es dolorosa, cansadora y se siente más como un deber que placer. A su vez es decisión de cada mujer si realmente quiere mantenerla o no, pues no es la única forma de generar un vínculo con el bebé.
La lactancia no debe doler, debe ser por voluntad propia, debe ser un acto de amor y de entrega deseado y disfrutado cómo cualquier acto que una mujer decida hacer con su cuerpo y energía. Nos han enseñado que debemos aguantar el dolor, que debemos sostenerla aún cuando nuestros pechos sangren por el bien de un bebé, pero es impensable que este nuevo ser esta por sobre las necesidades de una madre. No hay forma de cuidar bien si no estamos bien para cuidar, por esto es que informarse sobre la lactancia es tanto o más importante que prepararse para el parto, tener una red de apoyo que te contenga de todas las formas posibles, especialistas que acompañen tu maternidad y crianza pro lactancia. Tener la información da el poder de tomar las decisiones informada y con un respaldo que te mantendrá segura de que lo que estás haciendo lo haces tanto por el bien de tu bebé como por el tuyo propio.
Estos casi 11 meses han transcurrido llenos de amor, de largas noches de leche tibia y de entrega, tiempos de despojarme y entregarlo todo, tiempos de ser flexible y dejar el control permitiendo que todo fluya, pero también han sido tiempos de recibir, de ser cuidada, protegida y sostenida con dedicación. No sé cuánto tiempo nos queda por delante de Lactancia, pero si sé que mientras lo disfrutemos ambas seguiremos acurrucándonos para conectarnos, dar y recibir, servir y atender con amor. En algún momento mi cuerpo dejará de ser su habitad, evocaré los momentos vividos y recordaré que ha sido una de las etapas en donde más plena y amada me he sentido cuidando de este nuevo ser, dándole lo mejor de mí y nutriéndola con amor infinito.
*Instructora de Yoga Integral con especialización en yoga pre y posnatal @gestar_con_gracia y costurera en @graciaslowstore
Los beneficios de la lactancia materna para el desarrollo emocional de la guagua son muchísimos y también para la madre, sin embargo, lo más importante es el momento mágico que ocurre, hay una sincronización de los latidos del corazón, secreción de diversas hormonas, una de ellas es la oxitocina que genera un estado de felicidad, que reduce el riesgo de depresión posparto. Las técnicas de yoga ayudan a este proceso. Felicitaciones por el artículo.
Patricia Salazar Profesora Ciencias Mg Educación Ambiental.