Horacio Cartes y Mario Abdo – Imagen: Archivo de abc color

*Por Noelia Díaz Esquivel

Mario Abdo Benítez asumió como presidente el 15 de agosto de 2018. Lxs paraguayxs reclamaban un mandatario que no apañe hechos de corrupción, luche contra la impunidad y ordene castigos ejemplares para políticxs imputadxs.

Abdo llegó al poder precedido por los deteriorados últimos años de Gobierno de Horacio Cartes, quien se enfrentó a un estallido social por su intento de forzar la reelección y un Congreso con varixs legisladores imputados por hechos de corrupción.

#LaBuenaYunta conversó con Diana García ‒socióloga, docente y exviceministra de la Juventud‒ sobre los dos años de Gobierno de Mario Abdo. En su primera intervención mencionó que la pandemia, si bien es una situación particular, mostró con mayor fuerza lo que ya estaba presente en Paraguay: corrupción, impunidad, pobreza, ausencia de políticas públicas sanitarias, educativas y un modelo productivo que necesita urgentes transformaciones.

García prosigue colocando los antecedentes de Paraguay a lo largo de estos 30 años de democracia, y menciona que hay patrones que se repiten una y otra vez. Refiere que la hegemonía del Partido Colorado tiene la capacidad de generar crisis y luego resolverlas para mantenerse en el poder. Recuerda lo ocurrido en 1999, con el Marzo Paraguayo, cuando se asesinó a un vicepresidente de la República; también cuando el oviedismo le disputó el poder a la ANR. Este rasgo permanece y marca la historia del Gobierno y el Estado, que se rompe con la alternancia en 2008. Sin embargo, el Partido Colorado mantuvo su predominio a nivel del Congreso y tuvo en permanente jaque a la administración de Fernando Lugo.

“Esa disputa dentro de la ANR lo convierte en actor y escenario principal, esa puja por ejercer el poder que no es otra cosa que capturar el Estado. No hay un proyecto claro debido a que hoy existen facciones internas con un canibalismo pragmático impresionante”,detalla Diana García.

Por otro lado, también como un aporte para el análisis de coyuntura, la socióloga señala que el nombre de Marito ‒en diminutivo‒ no es gratuito y hace referencia a que existió un Mario mayor; eso habla de un pasado, y no cualquier pasado, sino el de una figura clave dentro de la dictadura. Por otro lado, muestra una figura fresca y joven del coloradismo, sin dejar de lado que llega al lado de un Santi.

De acuerdo con el análisis de Diana García, en los dos años de gestión se ve que Marito sufrió un desgaste precoz debido a la pelea interna de su partido. Hay que mencionar que asumió la presidencia de un país con serios problemas económicos debido a la desaceleración y el desempleo, y en ese contexto se inician las inundaciones (2018-2019). Según lxs politólogxs, las autoridades que asumen un nuevo cargo suelen tener un periodo de gracia por parte de la ciudadanía, que en este caso no se dio, ya que a los seis meses en la administración del Estado se inició una campaña de expresión masiva bajo la consigna #DesastreKoMarito, promovida por un sector que lo confrontó y al que se adhirió gran parte de la ciudadanía. “La respuesta fue ‘caiga quien caiga’, una idea de lucha firme contra el crimen. Además, se ve el dibujo de un plan de gobierno, más allá de algunos escritos técnicos que siempre son iguales, como una apuesta a la reactivación económica a través de obras viales; reaparece la idea de una administración que hará obras y rutas. Esa es una reminiscencia al pasado ‘estronista glorioso’. Pero a fines de 2019 se desató la crisis política conocida como el ‘Acta Secreta de Itaipú’ y se inició la amenaza de juicio político desde la banca mayoritaria del propio Partido Colorado, hegemonizada por el cartismo. Vemos que esa crisis ‒que prácticamente lo llevó a la posibilidad del fin anticipado de su mandato‒ se resolvió a pesar de movilizaciones de actores de la vereda de en frente que no supieron constituirse en una opción de poder a partir de ahí”, analiza García.

En este escenario, el Gobierno ya se desgastó y si se sumaron la crisis de la pandemia y las confrontaciones dentro del mismo Partido Colorado. Como resultado de esta situación se dio el pacto con el cartismo. “Personalmente, creo que Marito quiere llegar al 2023, y lo que conocemos como Operación Cicatriz es una tregua dada desde las dirigencias. No sabemos cómo se va a traducir en una nucleación con tradición de producir grietas y facciones. Por otro lado, vemos una fragmentación, una atomización de la oposición que permea la crisis colorada; y si bien emergen nuevos actores, no logran establecerse como fuerza política. Parece que estamos acostumbradxs a la escena repetida del abrazo republicano, pero este viene en modo covid y con mucho distanciamiento, aunque no lo veamos y esté latente una crisis social y económica”, opina Diana García.

PIERDE LA MAYORÍA

La analista considera que lo preocupante en la medida que avanza en posición el cartismo es que se deterioran cada vez más las instituciones, el estado de derecho, los acuerdos y pactos democráticos que nos hicieron transitar los primeros años de la democracia: “Actualmente, no hay inconvenientes para avasallar el estado de derecho y las garantías ciudadanas debido a intereses corporativos y disputas políticas”.

Mientras se perpetúa la dinámica de la disputa colorada, se sigue con una economía inviable basada en un modelo extractivista, en la exportación de soja y carne. Este modelo, si bien rinde en commodities buenos a nivel del mercado internacional, destruye el medioambiente, no genera empleo digno y contribuye a la alta concentración de riquezas. García asegura que “Paraguay necesita avanzar en una transformación de su matriz productiva. Es posible crear propuestas diversificadas, una agricultura familiar con innovación, que genere más empleo y protección social desde la niñez hasta los adultos mayores”.

En estos dos años se observa, se siente, se vive un país donde desafortunadamente toda la política de desarrollo económico está apartada de una agenda que se centra en la disputa de poder al interior del Partido Colorado.

“Creo que este es un Gobierno que se mostró muy débil en muy poco tiempo. Hoy tenemos gobernando a Marito pero ejerciendo el poder a Horacio Cartes”, sentencia Diana García.

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