Foto: Milena Ruiz – @coraltles

*Por Juliana Quintana Pavlicich

¿Cuánto manoseo es acoso?

El 31 de enero de 2017, el Arzobispo envió una carta a los jóvenes con cuatro puntos en los que señala que el hecho fue un “acto indecoroso” y que habían retirado Silvestre de la parroquia. Pero el mensaje fue claro: “Debemos cuidar de no hacer de una piedrita, una montaña”. Con esto, pedía discreción en caso de que volvieran a trascender futuras denuncias de acoso sexual.

Durante esos cuatro años, sus compañeras de la Plataforma de Universitarias Feministas tomaron como emblema de lucha contra la violencia la frase de Valenzuela. “Si cada una constituimos una piedrita, todas juntas hacemos una o varias montañas”, expresó Alexa. “Edmundo Valenzuela, realmente, es uno de los responsables de que comenzáramos a organizarnos”, señala Coralie Arbo, activista feminista miembro de la PUF y estudiante de sociología.

Montse Valladares, también militante de la PUF, recuerda que, en ese entonces, en la Universidad Católica se discutía sobre el caso de acoso a la exalumna Belén Whittingslow por parte de Cristian Kriskovich, miembro del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados. A partir de un seminario de género que tuvieron, las alumnas comenzaron a reconocerse en Belén.

“Muchas empezaron a preguntarse: ‘a ver, que mi profe opine sobre mi cuerpo, ¿está bien o está mal?, que me tire onda y me invite a salir, ¿está bien o está mal? La conversación estaba en la opinión pública, en las clases, en los pasillos, en los grupos de amigas. Por primera vez se estaban dando discusiones súper sencillas dentro del ámbito universitario. Y yo creo que cuando sale toda esta cuestión de no hacer de las piedritas una montaña, todas esas mujeres que en ese momento ya habían discutido ese tema se sintieron sumamente indignadas”, manifiesta Montse.

El 10 de agosto de este año fue la oportunidad de la Justicia paraguaya de marcar un precedente con la condena al sacerdote que acosó sexualmente a Alexa hace 4 años. A partir de ese momento, consignas como “Ni una sola vez”, “Justicia para Alexa” y “Alexa no está sola” inundaron las redes sociales.

En menos de 24 horas, las militantes de la PUF se organizaron para proyectar frases en la fachada de Catedral que dejen clara su postura frente a las determinaciones de la Justicia: “¿Cuánto manoseo es acoso?”, “En este lugar se encubren a acosadores y la Justicia los avala” y “Los curas acosan y abusan, la Iglesia los encubre; Hugo Segovia y Dina Marchuk lo permiten”. El impacto que suscitó el caso de Alexa marcó un hito en la lucha por la igualdad de género en el país.

Un grupo de jóvenes autoconvocadas organizó una caravana en repudio al fallo del Tribunal que absolvió al Olmedo. Una larga fila de autos ocupó el microcentro hasta la Catedral Metropolitana, donde fue el punto marcado por relatos de experiencias de acoso y abuso sexual. Allí estaba proyectada la imagen del ex cura párroco con la frase “acosador confeso”. Al cabo de unas horas, un grupo de activistas católicos con carteles en defensa a la Iglesia comenzaron a cubrir la imagen proyectada.

“Hablar de poner el cuerpo en los lugares donde simbólicamente se construye el poder es fundamental para desarmar la legitimidad que tienen las prácticas patriarcales que están tan naturalizada en la sociedad. Lo que a Alexa le decían en el juzgado también nos lo dijeron a todas en otras oportunidades. Era muy clara la necesidad que teníamos de poner el cuerpo, porque justamente es lo que nos tocan, es donde nos abusan”, apuntó Lis García, militante de la PUF.

Los días siguientes a la intervención en la Catedral, las abogadas de Alexa se convirtieron en el foco de las críticas en redes sociales. La socióloga y miembro de la PUF, Ali Elías considera que existen puntos de consenso con los sectores más fundamentalistas de la Iglesia.

“Sabemos que el abuso sexual no va, el acoso sexual no va, las niñas embarazadas no. Pero la gente más antiderechos tiene su bastión más fuerte de consenso antifeminista en el aborto. Cada vez que alguna alguna movilización, algún un despertar feminista rapidisimo hay que asociarlo al aborto. Se tiene que saber muy rápido que esas son las feministas que quieren abortar. Que no vayan a cuestionarte a vos que el pa’i de tu Iglesia te toca los pechos sin tu consentimiento”, puntualiza.

Montse estuvo en la sala de juicio en dos ocasiones y recuerda con asombro las preguntas que le hicieron a Alexa: ¿por qué no gritaste? ¿Por qué no pediste más ayuda? ¿Qué tenías puesto? ¿Hacía calor ese día que denunciaste que te habían tocado?

“Si hay algo que pude constatar es que hay una falta total de perspectiva de derechos. Ella fue invitada a relatar su historia una y otra vez hasta el cansancio. Con gente que entra y sale, con un tipo que entra con un capuchino, una jueza que toma café, que le habla al oído a otro. Habrá sido, y sigue siendo, una situación dificilísima para ella”,  manifiesta.

Foto: Milena Ruiz – @Coraltles

Ni una sola vez

Una de las conclusiones que sacó Alexa luego del juicio oral es que ganaron el juicio, pero que no se obtuvo justicia. “Me sentí muy ofendida. Yo tenía un poco de esperanza de que salga a favor. Escuchar todo eso fue bastante impactante para mí siendo que nosotras presentamos todas las pruebas. Ellos no tuvieron en cuenta ni los datos, ni  los testimonios ni el audio para para hacer su declaración”, expone Alexa.

Pero esto no fue todo. En la sentencia también se establece que sea ella quien pague al abogado del sacerdote. Para Coralie, de la PUF, el mensaje es claro: no solo no va a haber justicia sino que va a haber un castigo desde las instituciones para todas las mujeres que se atrevan a denunciar casos de acoso.

“Creo que ese mensaje tuvo una respuesta contundente también socialmente porque jamás nos hubiéramos imaginado todo lo que ocurrió hasta ahora. La foto de esa intervención está corriendo un montón y hay gente de diferentes países del continente que están compartiendo”, asegura.

Las abogadas Sonia Von Lepel Acosta y Michi Moragas, que pertenecen al Consultorio Jurídico Feminista,  presentaron la apelación a la sentencia del caso de Alexa el lunes 31 de agosto en el Juzgado de San Lorenzo, donde se llevó a cabo el juicio contra el sacerdote. Solicitan que se anule la sentencia y que se realice un nuevo juicio oral.

“Hay un problema de logicidad en la sentencia, falta de fundamentación y análisis de la conducta de la víctima. Esto es más que suficiente para anular la sentencia y que la cámara de apelación pueda solicitar el reenvío de un nuevo juicio oral y público con los nuevos miembros del tribunal. Esperamos que lo haga dentro del plazo legal y la norma establecida que tiene que expedirse en 45 días. Continuamos firmes como Querella Adhesiva acompañando a Alexa. Seguiremos hasta obtener Justicia”, reforzó Von Lepel.

La violencia es como el agua. Es transparente, está en todas partes y a veces ahoga. Pero piedritas hay miles, y solo esa piedrita hizo falta para que ese miedo encuentre en otras la razón para mover montañas.

Foto: Milena Ruiz – @Coraltles

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