Alexa con el cuadro realizado por la artista Magalí Doncel PH: Milena Coral

*Por Noelia Diaz Esquivel

Alexa Torres representa valentía y es la voz de muchas que no se animaron a romper el silencio. En el 2018 denunció al cura Silvestre Olmedo después que el religioso manoseara uno de sus senos. En ese entonces ella se desempeñaba como militante en la parroquia San José de Limpio. El pa’i se había aprovechado de su confianza y ella no pensaba callarlo.

Desde la denuncia el camino fue largo, doloroso e injusto. Recordemos que el año pasado, cuando el caso llegó por primera vez a juicio oral, quedó probado que el hecho de acoso sexual existió. Sin embargo, el Tribunal de Sentencia, integrado por los jueces Leticia de Gásperi, Dina Marchuk y Hugo Segovia Villasanti, en un fallo dividido resolvió absolver al cura. El fallo fue apelado por la querella adhesiva y el Tribunal de Apelaciones de San Lorenzo anuló la absolución y ordenó la realización de un nuevo juicio oral. El tribunal, en sus argumentos, consideró varios temas que sirven para el avance de los derechos de las mujeres. Entre ellos, que los tribunales deben considerar los instrumentos internacionales al fallar casos de violencia contra las mujeres; que deben dejar de recurrir al diccionario cuando cuentan con otros elementos más pertinentes como instrumentos internacionales ratificados por el Estado y que un solo manoseo puede ser considerado acoso.

Se espera que el nuevo juicio oral culmine este viernes 5 de noviembre, cuando el tribunal de sentencia dicte su veredicto respecto a Silvestre Olmedo, acusado de acoso sexual contra Alexa.

Recordemos que el pasado viernes 29 de noviembre, el sacerdote testificó ante el tribunal de sentencia y consultado por una de las juezas sobre cómo fue el acercamiento que tuvo con Alexa, no dudó en mentir ante la justicia y ante su dios, sin vergüenza ni arrepentimiento.

“Niego categóricamente esa situación que ella dice, que le he manoseado. Jamás hice ese acto indebido en mi despacho. Ratifico mi inocencia”, sostuvo el sacerdote.

Según la abogada de la querella, Mirtha Moragas, sin embargo, hubo contradicciones en las declaraciones de Olmedo. “Quedaron muy latentes una serie de contradicciones; por ejemplo, en un momento dijo que negaba categóricamente haberse acercado a Alexa, pero en otro dijo que pudo haber sido un roce o un abrazo y no un manoseo”. Moragas aseguró que quedó plenamente acreditado que hubo un manoseo con las pruebas que se presentaron y que esperan que finalmente el 5 de noviembre haya justicia para Alexa.

Varias organizaciones de mujeres acompañaron a la joven a lo largo de todo este proceso, convencidas que este es el camino para que la sociedad deje de normalizar el acoso.

 

Alexa tuvo la valentía de denunciar el acoso sexual siendo coordinadora de su parroquia y se mantuvo firme durante todo el largo y duro transitar judicial, buscando justicia no solamente para ella sino para todas las mujeres víctimas de violencia patriarcal.

 

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