*Por Noelia Díaz Esquivel

Las niñas estaban siendo abusadas por su propio padre. La mayor de ellas fue la primera víctima y guardó silencio porque era amenazada por el abusador. Pero cuando la violencia sexual se inició con su hermanita, ya no pudo más, tenía que defenderla del infierno. Le contó a su mamá, quien se quedó en shock. No obstante, actuó a pesar del dolor, de la impotencia.

En el programa feminista #LaBuenaYunta, que se emite por www.sinantena.fm, conversamos con la madre, quien habló públicamente por primera vez. Relató que a veces siente que ya no puede con tanto dolor, sus hijas están bajo tratamiento sicológico, aun así los secuelas de la violencia de la que fueron víctimas no cesan. La más chica sufre de incontinencia, la mayor de ataques de pánico que se acentuaron cuando al agresor lo beneficiaron con prisión domiciliaria. Según el médico forense, el hombre no puede ser sometido a tanto estrés. Y yo me pregunto: ¿Y las niñas y la madre?

Por si todo fuera poco, como ambos: el padre abusador y la madre, trabajaban en el mismo lugar, quien termina siendo acosada laboralmente por defender a sus hijas y denunciar al agresor, es ella. La mujer relata que desde que hizo la denuncia es perseguida laboralmente. Ya no puede ingresar por el lugar donde todos lo hacen, le quitaron el acceso al sistema, sus compañeros y compañeras de trabajo no le hablan y su jefa le confesó que tiene órdenes de los superiores de no darle ningún tipo de actividad. Le recortaron las horas extras y hasta la presionan para trasladarla a otra dependencia. Según las autoridades de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) lo más importe es proteger la imagen de la empresa.

Para colmo, cuando el denunciado, es beneficio con la medida alternativa a la prisión, inicia un juicio para disminuir el monto de la asistencia alimentaria para las nenas a Gs. 500.000. Con ese monto no se paga ni dos sesiones de terapia para las víctimas, terriblemente afectadas a causa de los abusos a las que fueron sometidas.

El próximo 14 de diciembre, es la fecha fijada, para la audiencia que determinará si el caso va o no a juicio oral y público.

¡Como madre tengo esperanzas en que se haga justicia y que el verdugo pague! Exijo que las instituciones, las empresas públicas y privadas revisen sus prácticas y que apoyen a las víctimas de violencia machista, recordando que TODOS Y TODAS SOMOS RESPONSABLES. ¡Basta de proteger a abusadores!

 

*La entrevista completa la podes escuchar en www.sinantena.fm, capítulo martes 07/12/21 de #LaBuenaYunta.

Deja un comentario