Mujeres y feminismos interseccionales en las elecciones de Colombia

Observaciones iniciales sobre las representación de las mujeres en el nuevo panorama político colombiano: potencia y horizontes feministas[1]

Por: Carolina Mosquera V.

Este domingo 13 de marzo las colombianas y colombianos eligieron al nuevo Congreso de la República 2022 – 2026 (Cámara de Representantes y Senado), y definieron las candidaturas para las elecciones presidenciales. Los resultados colocan en el centro las agendas feministas y la política de la vida encabezada por lideresas sociales, siendo fundamental la votación histórica obtenida por Francia Márquez Mina. Así mismo, se registra un leve incremento en el número de mujeres que integrarán el Congreso de la República, superando el piso del 20% en el que se encontraban las mujeres en este órgano de poder hasta la actualidad.

La política de la vida encarnada en la candidatura de Francia Márquez Mina: los feminismos antirracistas como fuerza electoral

La gran ganadora de la jornada con 783.160 votos[2] fue la abogada, lideresa afrocolombiana y feminista antirracista Francia Márquez Mina, quien se ubicó con la tercera votación más alta en la en las consultas para determinar las candidaturas a disputar la presidencia, solo por detrás de Gustavo Petro (4’487.551 votos) -su contendor directo- y Federico Gutiérrez (2’160.329 votos).  Con una campaña realizada en compañía de los movimientos sociales, las organizaciones de mujeres y feministas en todo el país, logró movilizar más votos que la mayoría de los candidatos de las demás consultas interpartidistas; como es el caso de exministros, exalcaldes y políticos tradicionales que se ubicaron muy por debajo de la votación de la lideresa ambientalista.

Total de votos en consultas interpartidistas – 13 de marzo de 2022

Fuente: elaboración propia a partir del Boletín 71 de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Incluso, cuando desde el inicio de la campaña las principales encuestadoras del país no la incluían dentro de sus consultas, Francia lideró un cambio político que remueve las estructuras de poder en Colombia, sobre las cuales se ha concebido la política como algo asociado a los privilegios de clase, género y etnicidad. Este logro adquiere un mayor sentido a nivel simbólico para los pueblos afrocolombianos y las mujeres afrodescendientes, puesto que en 2018 Francia se lanzó como candidata a la Cámara por la circunscripción afro con el Consejo Comunitario del Río Yurumanguí, y en ese momento obtuvo cerca de 8.000 votos, mientras en las elecciones de ayer, Francia está cerca de los 800.000 votos, multiplicando casi por 100 los resultados de hace cuatro años.

Las 783.160 personas que votaron por Francia Márquez Mina demuestran que se puede construir política desde la centralidad de la vida, la dignidad y el cuidado, a contracorriente de algunos candidatos cuestionados por vínculos con corrupción, incluida la compra de votos, y que aun así obtuvieron menos votos que ella. El lema de Francia “Soy porque Somos” confiaba en la vincularidad y la construcción colectiva de proyectos políticos, su campaña estuvo impulsada por mujeres afrocolombianas y lideresas sociales a través de lo que llamaron el comadrazgo, y su agenda vuelve sobre temas fundamentales para Colombia como la legalización de las drogas, la centralidad de la agenda ambiental, los derechos de los pueblos étnicos, los derechos de las mujeres y personas LGBT, el cumplimiento del Acuerdo de Paz, entre otros.

De allí que el triunfo de Francia signifique una ruptura frente a proyectos políticos previos cuyo eje ordenador es el extractivismo y un modelo de desarrollo caduco, marcado por la violencia y la desigualdad. Francia contó con el apoyo de movimientos como Estamos Listas, el primer partido político de mujeres en Colombia, y desde el inicio se posicionó como una candidata feminista y antirracista, respaldando firmemente al Movimiento #CausaJustaPorElAborto. También contó con el apoyo del movimiento político más potente en la actualidad, el movimiento de mujeres y feminista conformado por mujeres diversas, que en el Paro Nacional cobró relevancia declarando territorios antipatriarcales, y dando victorias recientes fundamentales como la despenalización del aborto en Colombia hasta la semana 24, así como una de las mayores manifestaciones el pasado 8 de marzo. Esto indica que el feminismo se articuló como fuerza política central en estas elecciones y tiene la capacidad de reunir votos que disputen los escenarios de poder.

Lideresas sociales indígenas y afrocolombianas: grandes protagonistas de las elecciones

Además de Francia Márquez Mina, al menos otras cuatro lideresas afrocolombianas e indígenas  fueron elegidas para el Congreso de la República en alianzas con la coalición de izquierda Pacto Histórico:

  • La lideresa indígena Aída Quilcué fue elegida senadora de la república por el partido MAIS;
  • La defensora afrocolombiana Cha Dorina Hernández se convierte en la primera mujer palenquera que será Congresista de Colombia.
  • La lideresa y representante indígena Wayúu Marta Peralta, resultó electa como Senadora de la República.
  • La lideresa indígena Wayuu Karmen Ramírez Boscán, quien representará a las colombianas y colombianos en el exterior a través de la curul a la Cámara, circunscripción internacional.

La victoria electoral de lideresas sociales y ambientalistas resulta un hecho reparador y potenciador de su accionar político, particularmente porque Colombia es el país más letal para la defensa de los derechos ambientales en el mundo, y en el que las lideresas que obtuvieron una curul el día de ayer han sido víctimas de agresiones por una dimensión doble, como lo ha revelado Sisma Mujer, en razón de lo que son (mujeres) y lo que hacen (defender derechos sociales y ambientales con marcadores de interseccionalidad como la clase y la pertenencia étnica).

Representación política de las mujeres en el nuevo Congreso de la República: nos adeudan la paridad

Según el observatorio de Artemisas, en un análisis preliminar de los resultados (se deben esperar los resultados definitivos), en estas elecciones se aumentó en seis el número de senadoras respecto al periodo 2018 – 2022, y en la Cámara de Representantes habría 17 nuevas representantes mujeres, respecto a las anteriores elecciones. Por el momento, esto supone un incremento de 24% en Senado (28% si llegan a ser 32) y de 54,8% en la Cámara de Representantes.

 

Representación de la mujeres en el Congreso de la República

Congreso de la República 2018- 2022 2022 – 2026 Variación porcentual
Senado 25 31 (podrían ser 32) + 24,0
Cámara 31 48 + 54,8

Fuente: elaboración propia a partir del balance de la organización Artemisas.

Lo anterior evidencia que, de manera paulatina, pero decidida, las mujeres hemos superado el piso del 20% en el que se encontraba nuestra representación en el Congreso de la República. Hasta el momento y con resultados preliminares las mujeres conformarían el 30,3% del Senado, y el 29,81% de la Cámara, según el conteo de Artemisas. Si bien aún estamos lejos de alcanzar la paridad y seguimos rezagadas frente a países de la región como México y Bolivia, hay avances que están relacionados con la potencia feminista (en términos de Verónica Gago) latinoamericana de los últimos años.

Estos resultados se inscriben en un contexto continental en el que se está escribiendo una Constituyente paritaria en Chile, donde también habrá un gobierno feminista paritario, Argentina despenalizó el aborto hasta la semana 14, Colombia avanzó en la despenalización del aborto hasta la semana 24 y el primer partido político de mujeres Estamos Listas logró en su debut a nivel nacional 108.761 votos, sin recursos y con obstáculos para su campaña. Los resultados de ayer también guardan relación con las campañas de organizaciones como Artemisas por visibilizar a mujeres en política y Sisma Mujer junto a la Red Nacional de Mujeres con la Campaña #VotoPorEllas; la movilización de jóvenes tiktokers y youtubers feministas; y el cubrimiento de medios de comunicación feministas (como Manifiesta Media, Volcánicas y Cuestión Pública).

Es sabido que la elección de mujeres en cargos de poder no conlleva necesariamente a que ellas defiendan nuestros derechos, sin embargo, un paso fundamental para avanzar en democracia es que el 51,2% del país tenga una representación equilibrada en los espacios de toma de decisiones. El segundo paso más allá de la paridad (siempre vista como una deuda democrática y no como un punto de llegada), es avanzar en la elección de mujeres y personas que representen agendas feministas antirracistas, por la justicia ambiental y social. En este marco, el movimiento feminista que ha inundado las calles y se hace presente en todo el continente con expresiones concretas en Colombia, podrá aportar herramientas, propuestas, saberes y posturas que permitan llevar la potencia feminista al Congreso y a la presidencia, pues en las elecciones quedó demostrado que la marea verde y violeta toma fuerza continental, y es una fuerza política de innegable capacidad trasformadora que ya no puede ser ignorada.

[1] Última actualización 14 de marzo. 10: 30 a.m. Carolina Mosquera Vera: cmosquerav@unal.edu.co

[2] Con el 99,17% de las mesas informadas, según el Boletín No. 71 de la Registraduría Nacional del Estado Civil.

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