Revolución feminista en Irán: experiencias de solidaridad transnacional con Abya Yala
Por: Carolina Mosquera Vera y Diana Puerto Michaut
Este 18 de octubre se cumple un mes desde que la población iraní liderada por las mujeres comenzó a manifestarse, a raíz del feminicidio de Jîna ´Mahsa´ Amini, una joven kurda de 22 años que fue víctima de la policía de la moral en Teherán, quienes regulan y controlan los cuerpos de las mujeres, en su forma de vestir, de comportarse y de actuar en público. Como feministas latinoamericanas en la diáspora hemos asistido a algunas manifestaciones en apoyo a la revolución feminista en Irán, a partir de entrevistas reconstruimos algunos mensajes principales de jóvenes activistas iraníes en la concentración del primero de octubre realizada en Viena.
Esta manifestación convocó a cientos de personas que expresaron su sentir a través de cantos, consignas y carteles que daban vida a sus reclamos. La concentración en Austria fue sólo una de las múltiples manifestaciones que tuvieron lugar en todo el mundo. El sello de estas protestas, así como del levantamiento popular en Irán, ha sido dirigido por las mujeres, adolescentes y niñas, quienes han acudido a repertorios de movilización que expresan su mensaje material y simbólicamente a través del cuerpo, en actos como cortarse el cabello o quitarse el hiyab para protestar contra la república islámica.
De allí que la consigna principal haya sido ‘Jin, Jiyan, Azadi’ (que se traduce como “Mujer, Vida, Libertad”). Es importante recordar que esta consigna popular no es nueva, y que tiene sus raíces en la lucha del movimiento independentista kurdo. Fue empleada por primera vez a principios de siglo en Turquía y se convirtió en canto mundial atravesando fronteras, guiada por las voces de las feministas kurdas que reclamaban la “liberación de la vida a través de una revolución de mujeres”[1]. Si bien en las calles de Viena se escuchaba con frecuencia “Zan, Zendegi, Azadi”, es importante tener en cuenta que ésta es una versión romanizada de la consigna en idioma persa. Tener presente el origen kurdo del canto y así como el nombre kurdo de la mujer que inspiró la movilización es importante a los efectos de no borrar a una nación que hasta el día de hoy lucha por su liberación. El colonialismo opera también a través del lenguaje, y como testigas de lo que significa vivir con sus resabios, no queremos contribuir a su reproducción.
Trayectorias, organización y unión
En medio del fervor, los aplausos y el sonido resonante de los altoparlantes pudimos entablar un diálogo con las y los protagonistas. Al indagar por las causas que les llevaban a movilizarse, las personas entrevistadas (incluyendo mujeres y hombres) se refirieron al asesinato de Jîna ´Mahsa´ Amini, sin embargo, lo enmarcaron en un contexto más amplio de pérdida de libertades durante más de cuarenta años de revolución islámica. El gobierno del régimen islámico ha significado la supresión de derechos, en particular contra las mujeres y contra poblaciones especiales como los presos políticos, una aplicación estricta de normas religiosas y una fusión de Estado y religión. Una de las personas entrevistadas señalaba: “Las personas de Irán le estamos diciendo al mundo que ya es suficiente, necesitamos nuestros derechos humanos básicos”. Por su parte, otra señalaba: “Exigimos derechos humanos, la libertad para elegir cómo nos queremos vestir, o cómo queremos vivir”. En palabras de las personas manifestantes, el asesinato de Jîna ´Mahsa´ Amini fue la gota que colmó el vaso tras casi medio siglo de represión y constreñimiento de las libertades, entre las cuales se destaca la libertad de comunicación, que se ve impedida constantemente por medidas como cortes en el acceso a internet.
La plaza central de la capital austríaca presenciaba gritos de emociones organizadas cantando al unísono. No se trataba sólo de la furia o de la impotencia ante la injusticia, sino de la unidad y de la sensación de que el cambio político empieza con la movilización. Al profundizar en los anhelos del futuro, las personas entrevistadas se mostraban esperanzadas al señalar que este estallido social podría ser el inicio de la caída del régimen dictatorial que hoy vive Irán. Una de ellas traía a la memoria antecedentes similares: “Este tipo de protestas hasta ahora no habían sido tan grandes, eran suprimidas rápidamente con violencia, pero esta es tan grande, hay mucha gente y está en todo el mundo, que de ahora en adelante no será igual”, afirmó Tara, joven iraní en Viena. En ese sentido, relataban el futuro deseando un escenario que les permita regresar libremente a su tierra, para poder contribuir a su progreso democrático.
Hablamos de revolución feminista y de lucha de mujeres, pero ver las manifestaciones de la población iraní nos lleva a cuestionarnos ¿Y ellos? ¿Qué papel juegan los varones en esta movilización social? Esta pregunta surge de ver un escenario de protesta que incluía a mujeres y hombres gritando a la par. No eran el centro de atención, no ocupaban un lugar central, sino que acompañaban la movilización liderada por las mujeres y se integraban de forma homogénea.
Cuando indagamos sobre su visión, Taha, joven iraní en Viena señalaba “Estamos parados detrás de las mujeres, esto tiene raíces de la cultura persa…2400 años atrás (mujeres y hombres) tenían derechos iguales”. Nuestras observaciones de lo ocurrido en Viena nos llevan a reflexionar sobre el rol de los varones en las luchas sociales. La revolución está liderada por mujeres, es feminista y eso nadie lo discute. No obstante, teniendo en cuenta el contexto político más amplio y la necesidad de sumar apoyos, tal vez el ejemplo iraní aporte un elemento de solidaridad entre géneros que sirva problematizar algunas posturas que proclaman la exclusión absoluta de los varones dentro de las movilizaciones feministas. A propósito de esta reflexión cobran relevancia los aportes de Ochy Curiel y las compañeras decoloniales que recalcan la importancia de la comunidad, lo que implica pensarnos en relación, ya sea entre mujeres, hombres, expresiones disidentes del género y con la naturaleza.

Resonancias con América Latina: hacia feminismos que consoliden la solidaridad internacionalista
En los últimos años, los feminismos latinoamericanos han ganado visibilidad a nivel mundial por su capacidad de movilización y de defensa de los derechos humanos de las mujeres. Han sido conocidos por la marea verde que ha recorrido el continente y ha permitido que el derecho al aborto legal, seguro y gratuito tenga hoy un reconocimiento legal en varios países como Argentina, Colombia y algunos estados de México. Así mismo, himnos feministas de gran importancia como el de Las Tesis desde Valparaíso, Chile, hicieron al mundo vibrar a través de performances llevadas a cabo por mujeres de todos los rincones. Esta potencia feminista que ha cobrado gran notoriedad conlleva a su vez una responsabilidad para abrazar causas feministas alrededor del mundo, especialmente aquellas del Sur global.
De manera particular, tanto las mujeres latinoamericanas como las mujeres iraníes libramos en la actualidad una movilización por el derecho a decidir y por la emancipación como mujeres. Las mujeres iraníes han protestado contra el uso obligatorio del hiyab, pero también lo han hecho contra su prohibición en países de occidente como Francia. Las mujeres han posicionado la libertad a decidir sobre el propio cuerpo como la principal libertad para ejercer el resto de derechos. En este sentido, las distintas demandas de los feminismos de Abya Yala como de Irán nos hermanan y permiten establecer causas comunes.
A su vez, otro liderazgo común en las revueltas de Abya Yala como en las de Irán ha sido el protagonismo que han ganado las niñas y adolescentes en la movilización social. En Chile fueron las secundarias las que iniciaron con el lema ‘evadir no pagar otra forma de luchar’ que sostuvo la mayor movilización en los últimos años en este país. En Argentina fue ampliamente conocida la revolución de las pibas como la llamaron las feministas de ese país a la defensa del aborto por parte de las más jóvenes. Y hoy en Irán encontramos cientos de videos de niñas y adolescentes tomándose los colegios y tumbando los símbolos de la represión, protestando con su cabello libre en las calles de distintas ciudades de Irán. En este sentido, los feminismos del Sur global deben ser inclusivos y no adultocéntricos, reconociendo la potencia de las más jóvenes, que hoy soy defensoras de derechos humanos y están a la vanguardia de la defensa de la democracia.
En 2018, cuando en Argentina se reclamaba en las calles la votación por el proyecto de aborto legal, las mujeres kurdas desde Rojava afirmaron en un video “Las mujeres de las YPJ no solamente luchamos militarmente contra el Estado Islámico, sino que nuestra lucha principal es la de construir una nueva sociedad con mujeres libres, por eso queremos solidarizarnos con las mujeres latinoamericanas”. Es tiempo de que las feministas latinoamericanas y la potencia feminista de Abya Yala manifiesten con contundencia la solidaridad internacionalista que permita cuidar y defender la revolución feminista que está teniendo lugar en Irán, con resonancias en todo el mundo[2].
Somos conscientes de que ha habido mensajes de solidaridad por parte de feministas de América Latina, sin embargo, es necesaria una mayor activación política que permita proteger la causa iraní. Al respecto, hacemos eco de los llamados de las mujeres iraníes que han insistido en posicionar desde las redes sociales el contenido relacionado con el estallido social en su país, manteniendo activos los dos hashtags/numerales principales: #MahsaAmini e #IranProtests. También desde América Latina podemos suscribir los diferentes comunicados que abogan por el cese de la represión en Irán, como el que citamos en este hipervínculo de Amnistía Internacional.
De otro lado, iniciativas como la de organizar concentraciones en las embajadas de Irán en diferentes países de América Latina pueden ser una gran demostración de apoyo a esta causa. Así mismo, exigir pronunciamientos a los gobiernos nacionales, especialmente a aquellos que se enuncian como progresistas y feministas, resulta fundamental para enviar un mensaje regional de rechazo a la represión en Irán, que carga sobre sus hombros la muerte de al menos 144 personas, incluyendo a mujeres, infancias y hombres, solamente entre fines de septiembre y principios de octubre de 2022, según fuentes de Amnistía Internacional.
Es momento de abrazar otras luchas de sures globales como parte del activismo feminista, no solo las causas que se ubican en Estados Unidos o en países europeos deben llevarnos a movilizarnos. El pueblo iraní está viviendo un estallido social y una revolución feminista intergeneracional, y es la oportunidad de estrechar lazos para construir juntas una nueva sociedad con mujeres libres, como han dicho las mujeres kurdas. No podemos quedarnos al margen de este proceso histórico, es tiempo de acuerpar a las mujeres iraníes y kurdas, y de gritar juntas desde todos los rincones: Mujeres, Vida y Libertad / Jin, Jiyan, Azadi!

[1] Meral Çiçek. 4 de octubre de 2022. “Jîna ‘Mahsa’ Amini Was Kurdish And That Matters”. Disponible en: https://novaramedia.com/2022/10/04/jina-mahsa-amini-was-kurdish-and-that-matters/
[2] Mujeres en Afganistán protestando en apoyo a las mujeres de Irán, donde destaca un letrero que dice: “Irán se ha levantado, ahora es nuestro turno”. https://twitter.com/FridaGhitis/status/1575541930637033473.