*Por Noelia Diaz Esquivel
@noediazesqui
Menchi Barriocanal tuvo las agallas y en diciembre de 2022 demandó a Juan Vera Ibarra por violación a su intimidad. Menchi además GANÓ LA CAUSA y nos dejó una feroz jurisprudencia, una lección para todas aquellas personas intolerantes y que cegadas por el odio desinformado no respetan la diversidad de pensamientos y opiniones, no respetan la democracia, ni la libertad de expresión.
El caso instaló una condena sin precedentes en Paraguay, porque la jueza Mesalina Fernández juzgó con perspectiva de género y de derechos, fundamentó con excelencia por qué Vera violó la privacidad de la periodista al publicar, sin su consentimiento, el número de su celular particular y cómo eso significó una turba de intolerantes que arremetieron y causaron daños a Menchi y su familia.
Menchi al final del juicio del que salió airosa, dijo: Gracias chicas, sin ustedes ¡no lo hubiera logrado!
Juan Vera Ibarra fue declarado culpable
Todo esto me llevó a reflexionar sobre la importancia de la organización. Pienso en ese acompañamiento sororo que es tan necesario en estos tiempos de odios fundados en desinformaciones y fanatismos. En ese abrazo y en el “aquí estoy compañera, no estás sola” para demostrar con acciones concretas que el amor y la verdad siempre triunfan, que no es solo un cliché de las épicas batallas entre el bien y el mal.
Manifestación de trabajadoras de prensa contra el acoso sexual y laboral, frente a canal 9 SNT
En todos los espacios, en todos los lugares llevo el mensaje de lo importante de la organización como una poderosísima herramienta para hacer frente a las injusticias, para pelear derechos (las mujeres eso lo sabemos desde siempre). ¡Así también estoy consciente de cuánto cuesta! No es fácil organizarse y sostener la organización en realidades donde sobrevivir el día a día es un acto innato de supervivencia. En donde construir organización representa altos costos para la vida de las mujeres.
Todo esto me lleva a recordar a las que siguen y la impostergable necesidad de juntar fuerzas para sostener y acompañar a las que sobrevivieron a situaciones de acoso sexual, a las persecuciones que las sometieron a despidos y que hoy las obligan a sobrellevar situaciones de acoso judicial. Y todo: por el solo hecho de denunciar injusticias.
Ordenan detención del periodista Carlos Granada, por supuesto acoso sexual a 6 mujeres
Todavía hay batallas que librar, porque a las mujeres nunca nos regalaron nada, mucho menos derechos. Porque todavía 6 trabajadoras del grupo Albavisión esperan que su verdugo, Carlos Granada, sea juzgado. Porque Angie Prieto todavía se defiende de una demanda infundada de injuria, porque su despido injustificado no puede quedar impune. Porque todavía los medios de comunicación no cuentan con protocolos para atender, investigar, sancionar y reparar los daños que sufrieron las víctimas de acoso sexual y violencia laboral.
Angie Prieto, denunció acoso sexual contra sus companeras y la despidieron y demandaron.
Las acciones que ellas llevan adelante requieren valentía, resistencia y representan enormes costos (económicos, laborales y sociales) para sus vidas y la de sus familias. Por eso no basta con reconocer su coraje en redes sociales o a través de mensajes de WhatsApp. Hay que actuar y estar porque sus triunfos serán los nuestros. Porque sus victorias dejarán históricos precedentes en la lucha por la defensa de los derechos humanos, laborales y de la libertad de expresión para las mujeres.
Es casi un acto de supervivencia no dejarlas solas. Es nuestro deber sostenerlas hasta el final.