Love is Love

*Por Cecilia González Gerardi Dos que se abrazan entre la lluvia. Los pies de ella entre penumbras. El universo en sus pisadas. Y en su humedad no cabe el mundo.   Brillos de aceite arrastran vetas tornasoladas entre las telas. Dos manos juntas dos manos sueltas. Y el remolino entre los dos.   No es piel que funde. Son solo dos que se entrelazan y se entremezclan. Cecilia es licenciada en letras y poetisa.

Décimas para el amor

  Por Vale Kiblisky Elizalde* Oye ya po despavila Y devuelve lo que’s mío Yo no quiero hacer más lío Así que flaco, media pila Que quedai como un gorila Testarudo y egoísta Y te jurai un artista No te compro ni los sueños Yo soy libre, así sin dueños Aunque te duela la vista Reconozco mis errores Pero no supiste amar Y me quisiste atrapar Con mentiras, las mejores Y aprendí de desamores Entre celos y violencia A pesar de mi imprudencia Que el amor es otra cosa Que se siente, que se goza Sin gritos ni impaciencia Me podi tratar de enferma O de loca feminista Cabra chica o egoísta Y pensai que eso me merma Cuando en el fondo me alegra Y aunque pa ti es un insulto Menos tendrai el indulto Con una ofensa tan baja No seai cara’e raja Tu no lo entiendes y punto Es que no entiendes el tiempo Ni el mundo en el que habitai Ni el respeto, ni el nanai Y te las dai de contento Y aunque solo es un momento No aprendiste a conectar O a ceder, o a escuchar Y mucho menos a querer Ni a tratar a la mujer Yo no te voy a enseñar Porque yo cedí bastante Y te puse a ti primero Lo que creí un compañero Fue un error de principiante Y aunque creí ir pa’lante No me dejaste avanzar Ni crecer, jugar o amar Con tus celos venenosos Hiciste varios destrozos Que recién puedo sanar No se trata de quién es más Esto ya no es competencia Yo trabajo mi paciencia Pero siempre guardo el as Es que aprendí de ti, quizás A mirar con desconfianza Y no pagaré la fianza De un delito que no es propio Y aunque fume todo el opio Te juro que no es venganza Y ni siquiera es justicia Porque yo te deje todo Mejor escaparse del lobo Que buscar falsas caricias O pensar que la delicia Se encuentra en algo material Y olvidarse de lo astral De la tierra o de nosotros Si al final con dos porotos Me libero de este mal *Valentina Kiblisky, chilena radicada en Buenos Aires hace 8 años, medica de la UBA. Ama bailar y andar en bicicleta. Ilustración de La Freedom @libertadfree

amor (t)

*Bastión Moral que es el amor? o mejor, para quien es el amor? una vez leí que el amor es un privilegio privilegio para cuerp_s cis heteronormad_s blanc_s flac_s chet_s ser trans para mi es saber que este cistema no esta programado para que sea sujet_ de afecto es verme en el fetiche de los demas y te desestabilizas. nos desestabilizamos. porque siguen viendo genitales. porque te siguen viendo como una concha. pero una concha sucia. una concha freak. una concha que ndajentendei. una concha que está bien para dar like en un posteo. una concha para gritar que vidas trans importan. por eso no sé, con cuantas personas trans te relacionas? así en serio, a cuant_s maric_s trans travestis boycetas monstris amaste en tu vida? cuando te vas a animar a saber que hay detras o adentro o afuera de estos cuerp_s? y por eso es que el macho sigue muy vivo. muy vivo en los discursos de sororidad. muy vivo en nosotr_s. muy vivo en que puedas contar en una a cuant_s cuerp_s trans amas. o mejor, más facil de dibujarlo hablemos de la representatividad que tenemos en series o peliculas de romance. no pueden amarn_s hasta verse en nosotr_s. hasta digerirnos. hacernos papita. para tragarnos. y quizas por eso amo tanto a l_s mi_s, l_s nuestr_s. para amarme tendrías que dejar de relacionarte con mi cuerp_ tendrías que verme con unos ojos que aun no me pueden ver capaz vas a morir sin nunca haber amado a una persona trans. para mi el amor es macho muerto. BastiónMoral. Artiste. Performer. MUA. Post-belleza. Paraguaye. Cyberwitch.

Me atrevo

*Por Cony Oviedo Me atrevo a denunciar tanta violencia hacía las mujeres, a rabiar por sentir enojo e impotencia cuando soy acosada en la calle con palabras groseras, miradas lascivas. Y todavía soy aún más violentada cuando me defiendo, claro debería de ser sumisa, seguir en silencio según esos mandatos de género que decidí desobedecer. Me atrevo a decirle a un hombre cuando su comportamiento es machista, cuando no me escucha, cuando repite lo mismo que dije y ahí es aceptada la idea, la misma que acababa de plantear yo, una mujer. Cuando habla de querer luchar desde el feminismo pero sigue reproduciendo las mismas prácticas machistas y patriarcales dejando caer implícita o explícitamente su irresponsabilidad afectiva sobre mí, la mujer. Me atrevo a decir basta de violencia, #NiUnaMenos cuando el corazón se me rompe y la rabia sigue en aumento al enterarme de un nuevo caso de feminicidio. Me atrevo a desenmascarar a la sociedad que me culpa por ser acosada, por ser golpeada, por ser violada, por quedar embarazada luego de ser violada, por ser asesinada. Cuando todavía me juzgan por dónde estaba, cómo vestía, qué hora era, que cómo voy a salir sola. Y me canso a veces, otras lloro o grito pero siempre estoy de pie para seguir luchando con la ternura, la alegría feminista necesaria, para seguir caminando con muchas otras mujeres, para que un día el patriarcado y capitalismo que tanto nos dañan caigan juntos. En una sociedad profundamente violenta y desigual hoy nos posiciona en dos caminos: feminismo o barbarie. Sólo el feminismo tiene la propuesta de una sociedad libre de violencias, y es por ello que tanto atacan, porque estamos atentando contra esos privilegios. Nosotras tenemos la certeza de que la revolución será feminista o no será. *Cony Oviedo es militante feminista, comunicadora, educadora popular, intentando ser poetiza.

Si no me puedo equivocar, no es mi revolución

*Por Fachu Aguilar Tengo 29 años, he sido mujer durante toda mi vida. Ni una sola vez me sentí satisfecha de mi respuesta ante una situación abusiva. Reconozco que desaprendo el miedo y muchas horas después, entre la ira y la rabia, aparece con claridad la frase justa, esa que tuve que haberla dicho y no salió. ¿Cómo no la dije en su momento? ¿Por qué no reaccioné? ¿Por qué reaccioné así, si tenía razón? ¿Por qué dije? ¿Por qué callé? No tenía que haber llorado. ¿Por qué no me aguanté? En la espiral de la tormenta estoy en el centro y escucho el retumbar de mi pecho que arde. Siempre estoy queriendo justificar la situación, asumiendo que me equivoqué, que si hubiera hecho otra cosa -tal vez- eso no hubiera sucedido. Tengo 29 años, no recuerdo un solo día que no haya sentido culpa. Por ser mala mamá Por ser una amante apasionada Por ser la pelota jara del megáfono Por conformarme con poco Por pedir demasiado Por hablar tanto Por haber callado justo en el momento en el que tenía que haber gritado con más fuerza. Culpa heteronormada Culpa poliamorosa Pido perdón compulsivamente, utilizo frases que me excusan constantemente. Lloro y me alivia un poquito. Cuando no lloro exploto y somatizo, el cuerpo se cansa y se enferma. Estoy enferma de la culpa. No soy la única. Vos también tenés una relación tóxica con la culpa. Mi mamá me enseñó la culpa. No la culpo. Ella no quiso. No lo sabe. Probablemente también le fue transferida, por herencia, esta forma perversa de vivir y padecer la vida. Tampoco sabe y no siempre le digo que ante la culpa paralizadora, su abrazo es refugio. Miradas inquisidoras Silencios Laberintos El miedo a no ser querida El terror a ser dejaba. Así no se dice Quedate quieta Mitakuña´i pokovi Portate bien Te vas a caer Yo te avisé bien que te eso te iba a pasar No llores No pasó nada MENTIRA Pasó y no solo pasó, sino que se quedó la culpa. Camina a pasos agigantados por la casa y el cuerpo. Algunas veces se transforma en ira, otras en miedo, casi siempre en contractura, frecuentemente en frustración. Me perdono todas las veces que consentí una situación de abuso, me perdono las veces que me sembré odio en el cuerpo, me llamé gorda y me sentí fea. Me perdono todas las veces que no le escupí en la cara a un homofóbico o a un racista. Me perdono las veces que respondí a preguntas inquisidoras y me expuse con mi respuesta. Me perdono todas las veces que quise estamparle un golpazo a un acosador callejero pero me quedé con el golpe entre las manos y me lo di a mí misma, en silencio, por tonta, ingenua, cobarde, cagona. Me perdono todas las veces que permití que mis afectos me manipulen en nombre del amor. Siempre que ignoré mi intuición, tuve que aprender las lecciones más duras. Por eso también me perdono. Todavía no me perdono la frustración de ser una feminista emocionalmente sobre-explotada. Por eso me enfermo y me angustio. Reconocerlo me ayuda y me reconforta. Todavía no me sana. Pero no me culpo por ansiosa. Estoy cansada de sobrevivir, de repetir sin descanso un discurso pedagógico respetuoso y cosechar ingratitud y silencio. Harta de luchar en todos los frentes con pasión desmesurada y sentirme sola rodeada de soledades ajenas, que me ven pero me evaden. Me permito ser pequeñita en mi fortaleza. Espanto la culpa con hierbitas y mimos que le doy a mi cuerpo y a mis ideas. Me recuerdo que me amo y que me acepto. Incluso en los días en los que no me tolero ni me soporto. En la locura ataco a mi cabello con la sutil ilusión que en cada corte vendrá un tiempo nuevo, un pequeño instante infame de libertad, alguna certeza, una brisa, una sonrisa, un beso. Al borde de la calvicie y con las canas aflorando en toda la redondez de mi cabeza. Blanquecinas bombas de tiempo, imperceptibles, brillantes al sol. Me cuentan que soy sabia, que tomar conciencia que la culpa me gobierna es el primer paso para liberarme de ella. Ante tanta violencia el desafío es hacerse cargo de que con los retazos del pasado somos quienes decidimos ser en cada circunstancia. Y que sí, que las cosas serían diferentes si las condiciones objetivas estuvieran dadas. Pero resulta que no, que estamos acá y el territorio del victimismo fatalista es confortable y se alimenta de una necedad que no nos deja crecer. Cada una de estas palabras está llena de culpa por eso las nombro y me perdono. Porque si no me puedo equivocar, no es mi revolución. *Fachu Aguilar es poetisa, feminista, comunicadora, agitadora de la vida.

Nacer de nuevo

Por Danae Prado C. Nacer de nuevo. Mecerse entre lavanda y romero. Aprender a caminar destinos misteriosos. Balbucear palabras nuevas para decretar mejores amaneceres. Mirarse adentro, abrir las fronteras de la piel de par en par auscultando sonidos, sentidos y emociones, redescubriéndose, reconquistandose. Figurar territorios vírgenes en la geografía de la cuerpa y la alma fracturada. Nacer de nuevo, pasear desnudar en la Alameda y bailar de gozo en la punta del cerro, escribir letras intimas en el espacio público, soplar un diente de leon virtual para mandar el secreto al mundo y confiar en el nacimiento y confiar en el surgimiento y confiar.

Se anuncia que Meli Fleitas está viva

*Por Fachu Aguilar Se anuncia que Meli Fleitas está viva. Lejos de las mentiras mediáticas, de las burocracias de la impunidad y la injusticia femicida. Meli Fleitas está viva. Viva en la mirada de las chicas que no se cansan de buscarla, de sus amigas y su manada que pregunta insistentemente ¿Dónde está Meli Fleitas? Se anuncia que Meli Fleitas está viva. En quienes la vieron disfrutar de la música y en quienes la conocimos en esta búsqueda. Se anuncia que Meli Fleitas es rebelde, es mujer y joven, es pobre y está viva, ni princesa, ni sumisa, ni nena buena. Se la vio en el fuego y en la barricada vestida de negro y con las chicas. El cuerpo firme y la mirada guerrera. Haciendo de su cuerpo un territorio de sus propias de decisiones. Siendo quien quiso ser y no quien le impusieron que sea. La muerte no puede con ella, Meli está viva en todas partes, está viva en Ypakarai, en quienes la recuerdan y en quienes la buscaron mientras estuvo desaparecida. Redistribuyendo el miedo la vieron a Meli entre las perras. Se alimenta de la rabia organizada de quienes siguen preguntando sin descanso ¿Dónde estuvo Meli este último año? ¿Qué hiciste vos para que Meli aparezca? Su cuerpo profanado emergió de la tierra porque escuchó el llamado de la manada. La manada la llora y grita. No estamos todas, falta Meliza. Porque a Meliza la mató el patriarcado. A Meliza la asesinó Jaime Fernández Vera y las chicas lo saben y también saben que ellos lo supieron siempre y callaron y permitieron que Jaime huyera. Por eso ellos también la mataron. Son cómplices. Que todes lo sepan. Pero Meli es Feroz como la manada que la busca, la manada que asumió la tarea de la investigación porque del Estado femicida y cómplice nada esperan. Sin embargo no descansa y destapa la olla y denuncia que el Poder Judicial también colecciona armas para matar la voz de las mujeres. Porque como Meli tantas más por ser mujer, están desaparecidas o muertas. Contra todo pronóstico patriarcal y frente a las infamias de la injusticia y la impunidad, Meliza está viva en nuestra rabia y nuestro deseo de justicia. Meliza está acá, nos convoca a encontrar a Jaime y que pague por femicida. Que le vuelva cada masazo y cada grito, que sienta que el cuerpo se le enferma, que le despierta el sudor de la culpa, que no sepa huir de sí mismo y de lo que hizo. Que le paralice el miedo, que le duela, que le duela. Que no entienda ni que le duele y que el rostro le delate que en sus rasgos y en sus muecas todo cuente que en Ypakarai, él mató a una de las nuestras. Que sea tan obvio, que ninguna otra mujer a él se acerque. Que la alerta se active y que se escuché en toda América. Dicen que está en Colombia. Hermanas colombianas ¡aleeeeeertaaaaa! A Jaime lo queremos encontrar y lo vamos a encontrar. Necesitamos que miren su rostro y estén atentas. Pero hoy nos abrazamos y lloramos juntas, dignificamos la rabia y la locura. Nos permitimos ser pequeñitas en nuestras fortalezas. Nos abrazamos del cuerpo de la que está a lado, para que ese abrazo nos proteja, para no ser la próxima, para no perder fuerzas, para saber que la esperanza va a volver y que otro horizonte está cerca. Que vamos a destruirlo todo. Pero también asumimos la tarea histórica de crearlo de vuelta. Hoy lloramos y nuestras lágrimas llora, Meli Fleitas Llora también, Raquel Llora también, Dalma llora, Ruth Jara. Lloramos todas y morimos un poco junto a nuestras muertas y nuestras presas. Nos atrevemos a transitar entre la vida y la muerte y esa es nuestra historia de resistencia. Pero no queremos apenas eso, queremos estar vivas y que la vida sea algo más que sobrevivir a la muerte y tantas violencias. Somos muchas, estamos juntas y hoy estamos acá y entre nosotras arde el fuego de Meli Fleitas. *Fachu Aguilar es comunicadora, poetisa, militante feminista.

No tengo un marido, tía – poema de Fátima Aguilar

Es cierto, tía, no tengo un marido Tuve uno, pero no sé dónde lo dejé. Pero vamos, tía, La estética no está a la altura de mi belleza, Ni mi cintura cabe en sus estándares. Mi pelo corto, me encanta. Y si los hombres las prefieren con el pelo largo, Por las dudas, siempre tengo unas tijeras. El tabaco hace mal a la salud, De eso no hay dudas, La carne también Ni hablar de la exposición mediática en las redes sociales. Y otras drogas. Según investigaciones recientes, la stevia no es la fórmula del éxito. Así que tía, cuidado, Con el café descafeinado La leche descremada El edulcorante El aspartamo Y las grasas trans. No todo es lo que parece. Tampoco el amor. Es cierto, no tengo un marido, Pero tengo una cama, Una cama grande que me compré yo solita Donde caben todos mis placeres. Soy dueña de mi territorio y no le pido permiso a nadie. Tengo un vestido blanco, precioso Ya no me queda Y no sueño con que me quede. Aprendí a comprarme ropa más grande, cuando no me alcanza la “fuerza de voluntad” Después de una jornada de trabajadora-madre/Es cierto, no tengo un marido Y mis acciones distan mucho de hacer cosas para tenerlo. Tía, no solo no tengo un marido no quiero tener marido. La rutina, me aburre La dependencia afectiva, me sofoca. No estoy dispuesta a negociar libertades, a cambio de migajas. Los rituales del querer, me angustian. Dormir todos los días con la misma persona, no me atrae. Sí, corresponde aceptar que sí Que a veces me gustaría que termine el día Y que el teléfono suene Compartir una conversa amena unos buenos besos un té de jengibre cuando tengo mocos. Y que el amor no sea un territorio de disputa. Pero vamos, tía. No todo es lo que parece. Porque si por el matrimonio fuera, Después de tantos años, Vos, por lo menos, Tendrías que tener una sonrisa. Texto: Fátima Aguilar Ilustración: Lucy Salgado

Desnuda – Poema de Fátima Aguilar

Poema de Fátima Aguilar* No te stalkeo Ni te dedico canciones Prosa poética, no te escribo Cuando me acaricio, no te invoco De mis mejores conjuros, no te cuento Nunca te dije donde queda mi casa No te mostré mi árbol Puede que hayas visto mis cicatrices, Pero ni te atrevas a pensar que por eso me viste desnuda Jamás te susurré nada al oído Ni una sola pregunta  Ni una sola certeza No sabés de qué color son mis miedos Ni cuánto me aterran los relojes Qué sabés de mis manos? Qué sabés de mis huecos? Qué sabés de los dolores y abusos que penan sobre mi cuerpo? La desnudez no puede reducirse simplemente a la ausencia de ropas Ahora bien,  Si te interesa podemos Hacer música y devorar poesía Hacernos caricias y convocarnos Conjurar y hechizarnos Podría abrirte las puertas de la casa azul y dejar que subas y veas mis raíces en el cielo Puedo susurrarte al oído los colores de mis temores, Sembrarte una pregunta en la mitad de la madrugada Bombardearte una certeza Podría, por supuesto que podría. Entonces mis manos, Mis huecos Y la suavidad de mi territorio Estarán ahí dibujados en la arena Y serán accesibles a tus ojos y tus dudas. Entonces, solo entonces recibirán la belleza que guardan los tajos y heridas que llevo en la piel. Entonces, solo entonces podrás verme desnuda. *Poetisa feminista, educadora popular y comunicadora. Nació en Asunción – Paraguay en 1989, el año en que Stroessner se fue y nos dejó la Dictadura. Cree en la pregunta y palabra como territorios de transformación. Es Coordinadora Político- Pedagógica de la Escuela de Mujeres de Conamuri (Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas) y activa en el Colectivo Feminista Ternura Antipatriarcal. Forma parte del Laboratorio de Creación Literaria, desde el 2014. Publicó cuentos en antologías autogestivas varias. Es autora de Semilla, poemario feminista.

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