Guía de lectura: Las escritoras en los tiempos del Boom Latinoamericano

  Las escritoras sepultadas por el destello masculino del Boom Latinoamericano. Por: Natalia Andrade Fajardo Para muchas de nuestras lectoras el término “Boom Latinoamericano” no será desconocido, sin embargo, el mismo está lejos de tener una explicación simple. Hay muchos elementos literarios, artísticos, económicos y políticos que entran en juego en esta definición. A pesar de lo anterior, es posible establecer unas líneas, que más o menos, brindan una guía para comprender qué fue el Boom Latinoamericano. El Boom, término retomado del inglés, fue un fenómeno literario, pero sobre todo, editorial de obras escritas por autores latinoamericanos. No hay fechas exactas, pero históricamente, este fenómeno se ubicó entre los años sesenta y setenta del siglo pasado con innumerables consecuencias en las décadas posteriores. El Boom latinoamericano fue, en palabras sencillas, la apertura de obras, sobre todo narrativas -novela, cuento y crónica- escritas por autores latinoamericanos al mercado europeo y mundial. Las repercusiones de este fenómeno son muy amplias: por primera vez y de manera masiva, obras latinoamericanas fueron traducidas a diferentes idiomas, vendidas en prácticamente el mundo entero y sus autores reconocidos a nivel global. Al interior del continente también hubo un auge en el campo literario, puesto que el reconocimiento a los autores del Boom abrió paso a una profesionalización más amplia de la labor del escritor. Pensar en el Boom Latinoamericano nos lleva a evocar una lista de autores prácticamente canonizados en nuestra época; hablo en masculino porque la lista no sólo es corta, sino también compuesta en exclusiva por hombres. ¿Esto quiere decir que no hubo mujeres latinoamericanas escribiendo para esa época? ¡Por supuesto que sí hubo! sin embargo, el boom fue un fenómeno patriarcal en su constitución, lo que hizo que todos los focos estuviesen direccionados a los hombres y muy poco al trabajo de las escritoras. A pesar de lo anterior, muchas mujeres cercanas o no a aquel circulo de escritores reconocidos, también escribieron y publicaron para esa misma época. Esta guía busca contribuir a la visibilización de las escritoras mujeres que crearon obras maravillosas en los mismos tiempos del Boom latinoamericano. Aunque muchas participaron directamente de aquel fenómeno por su cercanía a Cortázar, Vargas Llosa, Donoso, García Márquez, Fuentes, Paz, entre otros, sus obras no fueron reconocidas de la misma manera ni por aquellos escritores, ni por el público y el mundo editorial. Nuestra tarea es no dejarlas sepultadas en el olvido. Marvel Moreno Barranquilla, Colombia.  23 de septiembre de 1939 – 5 de junio de 1995 Su obra es corta, pero no por ello mala, todo lo contrario.  En vida publicó En diciembre llegaban las brisas (1987) y varios cuentos en diferentes revistas y periódicos que hoy se encuentran compilados en Cuentos completos (2005).  Posterior a su muerte, y gracias a la presión ejercida por colectivas de escritoras feministas, en el 2020 fue publicada su novela póstuma El tiempo de las amazonas, tras 25 años de reticencia por parte de su ex esposo, el escritor Plinio Apuleyo -íntimo amigo de García Márquez- , por ser una obra que retrata los maltratos que Marvel recibió por parte de este. Aunque nunca se llamó a si misma feminista, su obra sí ha sido considerada como tal. En sus obras, Marvel trabaja con la figura de la mujer, las opresiones y misoginia bajo las cuales vive en el contexto latinoamericano, específicamente en la costa caribe colombiana. También problematiza la estructuración social y la burguesía barranquillera patriarcal, controladora, arribista y católica. Además, confronta los mitos sobre el amor que enajenan a las mujeres y muchas veces las someten, y habla abiertamente del deseo y la sexualidad femenina. Recomendación Emancipa: En diciembre llegaban las brisas (1987) Alba Lucia Ángel Pereira, Colombia. 7 de septiembre de 1939 Fue muy cercana al círculo del Boom pero de igual forma subvalorada por este. Ha publicado sobre todo novelas y cuentos. Su novela más importante es Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón (1975), novela que retrata la violencia en Colombia entre los años 40 y 60, posterior a lo que se conoce como “El Bogotazo”. Si bien fue una de las escritoras olvidadas en el marco de Boom Latinoamericano, su estilo rompe con las tendencias estéticas y literarias de dicho movimiento y, por el contrario, innova y da apertura a nuevas formas de narración; de hecho, es considerada como una de las precursoras del posmodernismo literario en Latinoamérica. Fue olvidada y maltratada por la industria editorial, y en general, por el mundo literario colombiano por ser mujer y ser libre. Su obra ha vuelto a posicionarse gracias al trabajo de escritoras y docentes de literatura quienes se han puesto en la tarea de no dejar olvidar a esta escritora. A grandes rasgos, su obra aborda la historia y la violencia colombiana a través de un ejercicio periodístico, además de trabajar con la espiritualidad y más recientemente, a la mujer desde una mirada feminista. Otras obras: Los girasoles en invierno (1970), Dos veces Alicia (1972), Misiá señora (1982), Las andariegas (1984), Tierra de nadie (2002). Recomendación Emancipa:Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón (1975) Elena Garro Puebla de Zaragoza, México. 11 de diciembre de 1916 – 22 de agosto de 1998. Dramaturga, novelista y poeta. Es considerada como la madre de “realismo mágico” aunque ella rechazaba ese término al considerarlo una etiqueta mercantilista del gremio editorial. Para ella, ese estilo literario era la esencia de la cosmovisión indígena, por ende, no era nuevo para el continente. Su vida se vio opacada bajo la sombra de Octavio Paz, quien fue su esposo. A pesar de ello, una generación de escritoras se abrió camino gracias a su escritura en diversos géneros. Es considerada como un símbolo libertario. Los temas que trabaja en su obra trastocaron a la sociedad mexicana de la época al tratar con la marginalización y represión de la mujer, además de trabajar con lo extraño, lo irreal, ilógico y fantástico, que es cotidiano en Latinoamérica. Es una figura enigmática, no sólo por su literatura, sino por sus posiciones políticas bastanteSeguir leyendo “Guía de lectura: Las escritoras en los tiempos del Boom Latinoamericano”

Guía de poesía y poetas latinoamericanas

Guía de poesía y poetas latinoamericanas Leer más mujeres. Por: Natalia Andrade Fajardo   Al igual que en la mayoría de las artes, a las mujeres se nos excluyó de la poesía, no sólo al negarnos educación, cuartos propios, o tiempo para la escritura, sino también al enunciarnos de manera despectiva como “poetisas”. Por eso, enunciar a estas mujeres como poetas es al mismo tiempo una reivindicación histórica por las muchas mujeres a quienes no les fue reconocida su obra como poesía. Esta guía surge desde una experiencia lectora personal. Sin embargo, todas las escritoras que acá se nombran son grandes poetas, son latinoamericanas y muchas de ellas son feministas. La selección de poemas no pretende ser una muestra representativa de la extensa obra de estas escritoras, pero sí busca que sus versos retumben en los cuerpos de las mujeres que leerán guía que a continuación se presenta. Esta guía no es absoluta, sigue en crecimiento. Carolina Dávila (1982) Escritora y abogada feminista colombiana. Ha publicado los libros Como las Catedrales (Universidad Nacional de Colombia) e Imágenes (In)completas (Universidad Externado de Colombia, 2018). Coeditora del maravilloso fanzine de poesía de mujeres La trenza (Fanzine dedicado a la poesía de mujeres). La Dificultad Nos Emparenta Estas ganas de insistir –vencidos– en prender el fuego después del aguacero En apilar leña y raspar la corteza con las uñas esperando encontrar en el corazón seco el origen del incendio Rosario Castellanos (1925-1974) Escritora y diplomática mexicana. Estudió filosofía y durante muchos años ejerció como docente. Gran defensora de los derechos de la mujer desde una perspectiva feminista. Publicó una gran cantidad de libros tanto novelas, ensayos, teatro y poesía. Su poesía ha sido publicada en Apuntes para una declaración de fe (Secretaria de Educación Pública de México, 1948), Poesía no eres tú (Fondo de Cultura Económica, 1972), entre muchos otros. Misterios gozosos 18 El centro de la llama mi centro. Aquí arder, aquí hablar lo verdadero. Yo no me fui, no he vuelto; yo siempre estuve aquí viviendo sin ayer, sin mañana, ni próximo, ni lejos, este minuto único y eterno. Alejandra Pizarnik (1936-1972) Poeta y traductora argentina. No sólo escribió poesía, en su obra se encuentra prosa, ensayos y traducciones. Publicó más de 10 poemarios en los que se encuentran Árbol de Diana (1962), Los trabajaos y las noches (1965) y Extracción de la piedra de la locura (1968), entre otros. Sus diarios también han sido publicados. Recientemente Lumen publicó toda su obra. 3  sólo la sed  el silencio  ningún encuentro cuídate de mí amor mío cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío  y de la sombra de su sombra 6 ella desnuda en el paraíso de su memoria ella desconoce el feroz destino de sus visiones  ella tiene miedo de no saber nombrar lo que no existe Ida Vitale (1923) Poeta, ensayista, traductora y crítica literaria uruguaya. Ganadora de importantes premios como el Premio Cervantes o el Premio Internacional de Poesía entre otros. Ha publicado una gran cantidad de libros : La luz de esta memoria (1949), Procura de lo imposible (1988), Reducción del infinito (Tusquets, 2002). Fortuna Por años, disfrutar del error y de su enmienda, haber podido hablar, caminar libre, no existir mutilada, no entrar o sí en iglesias, leer, oír la música querida, ser en la noche un ser como en el día. No ser casada en un negocio, medida en cabras, sufrir gobierno de parientes o legal lapidación. No desfilar ya nunca y no admitir palabras que pongan en la sangre limaduras de hierro. Descubrir por ti misma otro ser no previsto en el puente de la mirada. Ser humano y mujer, ni más ni menos.   Julia de Burgos (1914-1953) Poeta puertorriqueña, feminista y partidaria de la independencia de su país. Publico diferentes poemarios, entre ellos Veinte surcos, Canción de la verdad Sencilla y El mar y tú. Yo misma fui mi ruta Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese: un intento de vida; un juego al escondite con mi ser. Pero yo estaba hecha de presentes, y mis pies planos sobre la tierra promisora no resistían caminar hacia atrás, y seguían adelante,  adelante, burlando las cenizas para alcanzar el beso de los senderos nuevos. A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado de los troncos viejos. Pero la rama estaba desprendida para siempre, y a cada nuevo azote la mirada mía se separaba más y más y más de los lejanos horizontes aprendidos: y mi rostro iba tomando la espresión que le venía de adentro, la expresión definida que asomaba un sentimiento de liberación íntima; un sentimiento que surgía del equilibrio sostenido entre mi vida y la verdad del beso de los senderos nuevos. Ya definido mi rumbo en el presente, me sentí brote de todos los suelos de la tierra, de los suelos sin historia, de los suelos sin porvenir, del suelo siempre suelo sin orillas de todos los hombres y de todas las épocas. Y fui toda en mí como fue en mí la vida… Yo quiese ser como los hombres quisieron que yo fuese: un intento de vida; un juego al escondite con mi ser. Pero yo estaba hecha de presentes; cuando ya los heraldos me anunciaban en el regio desfile de los troncos viejos, se me torció el deseo de seguir a los hombres, y el homenaje se quedó esperándome. Magda Portal (1900-1989) Política y poeta feminista peruana. Fundadora del partido APRA. Considerada por algunos como la primera poeta vanguardista de Latinoamérica. Entre sus obras poéticas se encuentra Vidrios de amor (1929), Costa azul (1945) o Constancia del ser (1965). Liberación Un día seré libre, aún más libre que el viento, será claro mi canto de audaz liberación y hasta me habré librado de este remordimiento secreto que me hunde su astilla al corazón. Un día seré libre con los brazos abiertos, con los ojos abiertos y limpios frente al sol, elSeguir leyendo “Guía de poesía y poetas latinoamericanas”

Conversaciones del yo en la memoria y la trasgresión.

Conversaciones del yo en la memoria y la trasgresión Por: Ana María Bueno Camargo Emma Reyes fue una artista colombiana nacida en 1919. Durante los primeros cinco años de su vida viajó entre Bogotá, Guateque y Fusagasugá al cuidado de una señora y en compañía de su hermana Helena. Luego fue internada en un convento en el cual permaneció por 15 años, fue víctima de violencia física, sexual y psicológica por parte de hombres y mujeres, quienes hacían parte de la misma Iglesia. La pobreza y el abandono fueron espacios en los cuales Emma Reyes creció y asimiló mientras hizo parte de una sociedad en la cual las mujeres no tenían ni voz ni voto. Culturalmente, Colombia tuvo grandes vacíos que no permitieron dar a conocer los trabajos de varios artistas debido a ideologías políticas y, además, por simplemente no ir con la corriente de un país terriblemente conservador, tuvieron que emigrar de estas tierras. En 1940, Emma Reyes viajó a Argentina en donde surgieron sus primeras pinturas que representaban plazas cargadas de una perspectiva con referencias indígenas debido a sus viajes por Latinoamérica, y es allí, en donde gana una beca para estudiar en París. Posteriormente se instaló en México en donde trabajó con Diego Rivera y presentó su primera exposición en la galería donde trabajaba. En 1954 viaja a Roma, lugar en el que transforma su estilo a uno más abstracto y figurativo. Se le consideró como una “mamá” para varios artistas colombianos dado su reconocimiento en Francia. Emma Reyes fallece en Burdeos, Francia, en el año 2003. “Memorias por correspondencia” es una recopilación de cartas que Emma Reyes sostuvo con Germán Arciniegas desde 1969 hasta 1997, ella le dio el consentimiento a Germán de reunirlas para que fuesen publicadas. Esto se llevó a cabo en el año 2012 por la editorial Libros de Asteroide. Las cartas dan cuenta de la vida de la escritora desde sus primeros años de vida y hasta el momento en el que deja el convento, este registro es detallado y el lenguaje que se maneja es fiel a la narración de una niña y de una adolescente contando sus vivencias. Lo interesante de esto es que las cartas fueron escritas cuando Emma Reyes ya tenía más de 50 años. En ese texto hay varios temas que reivindican la voz de una mujer como escritora y como mujer en un espacio del arte en el que las escrituras desde el YO, y contadas desde la infancia, habían sido precarizadas y poco comunes. Uno de los temas que más atrajo mi atención es la estabilidad en la narración, todas estas anécdotas fragmentadas, literalmente, pareciera que hubiesen sido ayer. Se puede deducir que el sentido de la artista no es solamente un atributo de creación, también lo es al momento de observar. La escritora durante su niñez fue analfabeta pero la representación de sus recuerdos por medio de la escritura no solo habla de una gran memoria sino de todo un proceso reflexivo alrededor de su propia vida y de su unión en el lenguaje. Un proceso en el cual no se emiten juicios de valor y no se pretende victimizar su infancia, una que de por sí socialmente ya es reducida a simples números. Estas cartas no solo proponen un diálogo con el receptor, Germán Arciniegas, sino que también muestran una conversación entre aquellos lugares del Yo en donde la voz y el ser como adulta dialogan con la Emma de 6 años que dejaba Bogotá. Este texto se configura como un precedente de la literatura colombiana, del género epistolar y de la escritura de las mujeres; dada la composición discursiva y narrativa que maneja se valida el lugar de la infancia desde la adultez que no sigue un orden narrativo, que no cae en aspectos costumbritas (teniendo en cuenta que se narran relatos de los años 20s y 30s), y que trasgrede los cánones de representación desde su voz como mujer y su voz como mujer que cuenta su historia. Es importante mencionar que la constitución de este libro como objeto físico se dio casi 10 años después de la muerte de la autora y que tuvo como protagonista a Germán quien tuvo el permiso para publicarlo. Las instituciones de poder siguen determinando vidas de mujeres. La ley paterna se muestra como aquel facilitador e intermediario entre una obra y una voz destinadas al olvido y una obra que convertirán en la total identidad de una mujer. Somos testigos del acuerdo sistemático que han sentado estas instituciones en donde la vida de Emma Reyes es delimitada con un marco de validación (de sus cartas) por un hombre y (de su niñez) por la Iglesia. Por medio de esta lectura no solo leemos a Emma Reyes contando su historia, sino que somos testigos de una manifestación literaria de quien construye identidad por medio de la memoria en conversación con su yo del pasado, de quien se desplaza del ser mujer común de la época y se posiciona en los límites, en los bordes del lenguaje y, como escuché en una clase, se reconoce en la frontera al ver en el otro aquello que no es. Creo que lo que más me quedó de la obra fue este maravilloso lenguaje inocente, pero para nada inconsciente de su entorno, al contrario, completamente consciente de su lugar en lo político y en lo estético de quien escribe el ser mujer y el ser latinoamericana. En el siglo pasado fueron muchos los artistas que emigraron a Europa por falta de oportunidades al momento de relacionarse con el arte, las mujeres, como lo muestra la historia, tuvieron muchas más paredes y barreras que derrumbar. Creo que estas decisiones forjaron un carácter político que se ve en los pocos registros que se encuentran de Emma Reyes pero que constituyen un referente de mujer colombiana y artista que llegó a romper con las tradiciones conservadoras y machistas de la época de su infancia, de cuando escribió las cartas, y de cuandoSeguir leyendo “Conversaciones del yo en la memoria y la trasgresión.”

Una interiorización del yo desde el lenguaje en Los girasoles en invierno

Por: Paula rubiano Albalucía Ángel hizo parte de la época del Boom Latinoamericano. Floreció como lo hace un girasol en invierno, contra la corriente de una lógica. Es evidente que su manera de escribir sería un paradigma para la época, haciendo que muchos autores, para opacar lo que ella hizo, la tomaran como una mujer inofensiva y tierna, tratando de inducirle a las personas que su escritura no era lo suficientemente buena para estar al nivel de estos autores que serían revolución para toda Latinoamérica. “(…) ahí estaba Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes o podía estar Julio Cortázar y yo llegaba como interrumpiendo esa tertulia de sabiduría, esos presocráticos latinoamericanos y yo venía rendida y decían ‘ay por fin llego Albalú’, cántanos una ranchera y yo cantaba y nunca se habló que yo fuese escritora.” (Ángel, 2015). Para todos estos autores, hombres, no les importó saber si ella escribía y de qué manera lo hacía. En el momento en el que se enteró Vargas Llosa, fue tomado como un acontecimiento “enternecedor”. Esto es un acto cuestionante acerca de cómo la mujer y sus creaciones artísticas eran marginalizadas para la época. Lo cierto es que Los girasoles en invierno es un libro que llegó a analizar el lenguaje en todas sus expresiones desde el intelecto humano. Es una obra tan completa que lógicamente muchos autores del Boom no le llegaron a dar la importancia que merecía Ángel, ya que iba adelantada a su tiempo y a lo que ellos estaban escribiendo para ese entonces. Por tal motivo, es tan importante tener en cuenta a esta autora como promotora de una diversificación de las maneras de narrar, de la lucha por  una ruptura de la construcción . En esta novela se combinan diferentes estilos de diálogo y de narración a pesar de ser principalmente un monólogo. Al optar por este recurso de diversificar la forma de su escritura en la novela, más allá de contar una historia, está generando una identidad femenina. Existe una doble identidad entre ella y Alejandra, la protagonista, y algo que cabe resaltar es que es una voz que está en constante reflexión, entre un ir y un venir de diferentes pensamientos. El hecho de que cambie constantemente de ideas es lo que genera una buena verosimilitud en la historia, porque de eso se basa la mente humana. Con Los girasoles en invierno, Ángel tiene la necesidad de posicionar una cultura femenina que se encuentra marginada en la sociedad.Por obvias razones el personaje de José Luis llega a representar ese sistema que establece a la mujer en un lugar de exclusión, pues el machismo es una ideología que ha sido normalizada y se evidencia en muchas de las situaciones que recuerda Alejandra mientras está sentada en La Baleine Bleue. En medio de todo, la intervención de este personaje en la vida de Alejandra va a generar un direccionamiento de la historia por medio de los recuerdos y de cómo estas acciones son primordiales para que el lugar y el mundo en donde se están planteando las historias sea válido, pues hace que este espacio exista sin prejuicios y desde una perspectiva íntima que es la que ayuda a generar el ambiente de tensión mientras espera a José Luis, para que finalmente se cree un punto de giro tan reflexivo que la impulsa a irse del lugar en el que estaba. Así, Ángel logra posicionar y darle un valor muy importante a la mujer. Ella se reconoce como Alejandra; puede que existan temas de ficción, pero eso no significa que en gran parte de la obra ella no “examine” y no lo haga también con su escritura y sus voces para llegar a luchar interiormente con su voz narrativa, con proponerse esa identidad femenina por medio de un lenguaje inclusivo también para las mujeres. “La génesis de su obra se encuentra en el deseo de dar un nuevo orden a lo real que sea la manifestación de una visión singular, de un sentimiento único, de una consciencia individual que se apropie del mundo” (Penagos, Vilma; Pg. 37; 2007). Quisiera finalizar con esta idea de Vilma Penagos, en donde realmente considero que Albalucía Ángel no escribe únicamente Los girasoles en invierno de una hibridación entre una autobiografía y una historia ficcional. La autora escribe esta novela para manifestar su inconformidad con las institucionalizaciones y con cómo las mujeres a lo largo de ese tiempo, y actualmente también, nos vemos afectadas a causa de esas ideologías machistas que están tan marcadas en nuestra sociedad y en nuestra cotidianidad. Ángel quiere transformar esa visión de la marginalización de la mujer en donde es juzgada constantemente y apoya su manera de pensar desde otra institución que es la literatura. La poética que recorre cada palabra de las novelas que ha escrito, y específicamente Los girasoles en invierno, evidencia la mentalidad del día a día de una mujer sin mostrar aspectos que juzguen, al contrario, la autora logra abrirse a las diferentes posibilidades que implica un cambio y cómo esto también se evidencia en su manera de desestructuralizar el lenguaje, llevándolo a formas en las que se acopla para toda una sociedad y todas las diferentes identidades que existen en ella. Bibliografía: Ángel, A (2017) Los girasoles en invierno. Bogotá: Universidad de los Andes. Accorsi, S et al. (2007) Buscando la escritura. Una cuestión de identidad. Cali: Universidad del Valle. Webgrafía: https://www.elespectador.com/noticias/cultura/albalucia-angel-la-pajara-en-vuelo/  

Libro recomendado: Quien quiere ser madre. Silvia Nanclares

Por Alejandra Iriarte No sabemos bien si empezó un nuevo año o si estamos en el loop del 2020. Estos días circularon varios memes sobre esto. Dejo uno: El 1 de enero brindamos por un año mejor, no era mucho pedir a comparación de lo bajo que nos dejó la vara el año pasado. Pero a días de empezado el año los casos de coronavirus subieron en todos lados. “Hola de nuevo 2020, vamos a vivir juntes un tiempo más”.  Aceptémoslo. Pero más allá de la pandemia, que nos desorganizó planes y proyectos, la vida continúa. En estas últimas semanas dos hitos, uno colectivo y otro personal, me pusieron en evidencia que el mundo sigue girando y que sigo viviendo a pesar del virus maldito. Hito colectivo: Hace una semana que el aborto voluntario es legal en Argentina. Hito personal: Hace dos semanas que perdí un embarazo de 4 meses. La vida, o eso que conocíamos como vida, se dio vuelta, pero acá estoy, aprovechando esta montaña rusa emocional y vital para repensarlo todo. Fue así que me zambullí (o mejor dicho me sumergí hasta hundirme bien profundo) en este proceso de tratar de entender(me), de tratar de develar el deseo (o no) de la maternidad. Ese que tenemos (o no) y que se esconde tras los mandatos, las expectativas y las proyecciones, nuestras y ajenas. Para eso me dediqué estos días a buscar, indagar, leer, pensar, hablar y hablar, escuchar relatos de otras y, sobre todo, escribir.  En este camino me encontré con el libro “Quién quiere ser madre” de Silvia Nanclares, donde cuenta en primera persona su búsqueda de la maternidad después de los 40, los procesos de fertilización asistida, las historias de otras mujeres, las esperanzas y desesperanzas. Pero sobre todo, con lo que me quedo del libro es con la pregunta inicial (o final) sobre el deseo. Por qué es este interrogante el que me tiene dando vueltas en una calesita existencial. ¿De donde viene el deseo de ser madre? ¿Es un deseo real o nos lo han impuesto a todas las mujeres y personas con útero?  ¿Cómo saber si realmente tengo el deseo? ¿Se puede ser feliz no siendo madre? ¿Se puede ser feliz siéndolo?  ¿Puedo ser feminista y hacerme todas estas preguntas? También me enteré en las últimas páginas del libro que Winona Ryder decidió no ser madre. ¿Por qué no lo sabía? Sabemos que Jennifer Aniston no quiso y por eso, entre otras cosas, amamos a Jennifer mucho más que a Rachel.  Pero tampoco Winona!!  Y también amamos a Winona, ¿quien otra sino es nuestra referente de la rebeldía? No se nada de todo esto, pero siento que solo puedo pensar escribiendo y (¿por qué no?) compartiendo.  Quizás me estoy metiendo en un mundo desconocido, del que después no voy a poder salir, o me voy a arrepentir de haberlo compartido. Pero ahora estoy acá, y ya me convencí de que el silencio no me va a salvar de nada, así que me voy a dejar hundir en esta búsqueda del deseo.  Recomiendo el libro tanto para quienes se están preguntando si quieren ser madres, como para quienes ya saben que no es su plan, o para quienes sí. Creo que necesitamos leer y escuchar a más mujeres que se animen a hablar de sus vidas, de sus deseos y de sus frustraciones,  aún cuando no sean los que se esperan de las feministas. Ahora que en Argentina tenemos la posibilidad de abortar de manera legal sin dar explicaciones de por qué queremos hacerlo; también tenemos que darnos los espacios donde permitirnos contar nuestras experiencias, nuestros miedos, nuestras incertidumbres, nuestras ambivalencias y contradicciones.   

Recomendamos: Por que volvías cada verano

No iba a escribir sobre este libro porque me parecía muy fuerte para un contexto de pandemia y aislamiento social. Pero, hace unos días, me encontré con una foto que saqué en la última movilización del 8M, donde había una chica con un cartel que decía “Quiero que los secretos familiares dejen de encubrir abusadores”. En esa misma semana, una amiga me pidió el contacto de una psicóloga porque su sobrina de 20 años confesó que había sufrido abuso por parte de su padre durante la infancia y ahora temía por su hermana menor que seguía viviendo con él. Casi en simultáneo, me entero de otra historia cercana de violación, embarazo y aborto de una niña, también dentro del seno familiar. Entonces pensé, el drama está, la injusticia está, el horror está. Incluso (o más aún) en pandemia. Y hay un montón de pibas que están en esa situación pensando y sintiendo que no hay salida. Belén López Peiró fue una de esas pibas y nos lo cuenta. Nos muestra cómo el miedo y la vergüenza operan en la familia formando una red de protección al abusador. Y cómo, esa red se extiende y llega a la justicia. ¿Por qué no denunciaste antes? ¿Por qué dejaste que te haga eso? ¿Por qué volvías cada verano? Nos hace sentir el terror, asco y abandono de una niña. Y luego, el prejuicio, condena social y destierro familiar de una mujer. Pero, sobre todo, sentimos la fuerza. El coraje de enfrentarse a lo más bajo de este mundo patriarcal, de hablar, de contar y de escribir. De terminar con el secreto y así, hacer su justicia. Me gusta pensar que la chica del cartel leyó este libro y se sintió acompañada. Porque me gusta saber que no estamos solas y que NO NOS CALLAMOS MÁS. *Mey es Comunicadora y feminista. Fan del fútbol con amigues y de la milanesa con fideos.

Recomendamos: Las cosas que perdimos en el fuego

  Por Mey Ciares* Hace rato que tenía ganas de leer este libro, es de esos que aparecen en todas las publicidades de Instagram y la gente comenta que está re bueno.  Me dieron más ganas aún cuando mi amiga Chape, mi referente personal literario, me dijo “es uno de los libros más bonitos que he leído”. Es mendocina y a mi me gusta molestarla pidiéndole que diga “Yerba” o “Lluvia” porque amo la tonada.  Finalmente me lo regalaron para mi cumpleaños y, a pesar de que por orden de llegada estaba último en la pila de pendientes, lo encaré ese mismo día.  Tengo la costumbre de leer la contratapa antes que nada, me gusta encontrar un resumen atractivo, como el trailer de una película, y me desilusiono cuando aparecen críticas escritas de manera tan sofisficada que parece otro idioma.  En la contratapa de Las cosas que perdimos en el fuego leí por primera vez la definición “realismo sucio”que, según google, es un relato que se centra en la vida corriente de las personas, más particularmente en sus miserias. Soy un poco (bastante) morbosa así que fui a la primer página de inmediato.  Son cuentos cortos, la mayoría de las protagonistas son mujeres y comienzan describiendo ese tipo de cotidianidad en la que te sentís identificada de inmediato. La rara de la escuela, la casa abandonada, el trabajo aburrido, el novio idiota que con el que seguís en pareja y no sabés porque, entre otros. Hasta ahí todo bien, después se va al carajo.  De un momento a otro te pega un cachetazo que te descoloca y te lleva a lugares oscuros e increíbles, pero que siguen siendo cercanos. En algunos momentos hasta pare de leer en medio de la historia para bajar a la tierra y decirme “esto no es real, quedate tranquila”.  Es de esos libros adictivos que te hacen perder la noción del tiempo. Terminé de leerlo a las 2 am, no podía dormir.  Prendí la tele a las 4 am, me dormí.  Al otro día, antes de hacer el desayuno me senté a escribir este texto, no quería olvidarme de nada, tenía que compartirlo.   *Mey es Comunicadora y feminista. Fan del fútbol con amigues y de la milanesa con fideos.

La historia de Elisa

*Por Noelia Díaz Esquivel Elisa es una niña de unos 9 años y es de Caaguazú. Su mamá decidió migrar a España en busca de mejorar la calidad de vida de su familia y la dejó a cargo a la abuela. En el proceso de crecer con mamá lejos surgen una serie de situaciones que la ponen muy triste. En el colegio le enseñan que una “buena y normal” familia está formada por papá, mamá e hijes, se festeja el día del padre y de la madre. Elisa es una niña y no sabe cómo lidiar con su dolor. Así, presenta Airym Sarta a la personaje de su libro “Elisa, no estás sola”. La escritora relata que esta narración nació de forma oral, cuando entre el 2007 al 2015 recorrió como narradora de cuentos varias escuelas del interior del país y que la historia de Elisa fue el relato a través del cual las niñas y niños se encontraban con el dolor, se daban permiso a sentirlo, le ponían nombre y lo asumían, a partir de ahí construían juntxs herramientas para sentirse mejor y salir de ese lugar. El cuento muestra cómo a partir de lo que sentía Elisa intervienen las maestras, la abuela, la tía y se forma una red de mujeres que contienen a la niña y le revelan que no está sola. Según Airym la idea principal del trabajo es dejar como mensaje: “Todas las niñas tienen derecho a soñar y somos las mujeres a su alrededor quienes les mostramos la fuerza que tenemos las mujeres para resistir y seguir”. Quien se imaginó visualmente y le puso color a Elisa fue la ilustradora Leticia Alvarenga. Airym relata que le había comentado su idea de pasar el cuento de la oralidad a la escritura, además que le encantaría que el talento de Leti pudiera darle forma a la niña de la historia. Y así ella se unieron y juntas vieron nacer a “Elisa, no estás sola”. El cuento será lanzado la primera semana de agosto, ahora el objetivo es conseguir los fondos para imprimirlo y están levantando pedidos a través de todas las redes sociales. En  Twitter: @lahistoriadeElisa FaceBook: https://www.facebook.com/lahistoriadeelisa Instagram: @lahistoriade_elisa. Para hacer el pedido de un ejemplar basta con comunicarse a través de estas plataformas. Además están trabajando en una versión audiovisual para compartirla a través de YouTube, con traducción del español al guaraní y al inglés. Para ello también buscan donaciones de fondos.

Recomendamos: 38 Estrellas de Josefina Licitra

  Por Mey Ciares* Siempre llevo un libro en la mochila y, depende del interés que me despierte, pasa meses o semanas acompañándome a todos lados. 38 estrellas sólo pasó tres días conmigo, fue una relación corta, intensa e inolvidable.  Lo elegí por la frase de la portada  “La mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia”. No sabía de dónde se escaparon, cuándo, cómo ni porqué; pero toda trasgresión de normas que involucre a un grupo de mujeres, llama mi atención. La pregunta que me hice inmediatamente fue: ¿por qué no sabía?. Un acontecimiento de tremenda valentía y admiración había pasado desapercibido, al menos para mí. Resultó ser la misma pregunta que se hizo la autora del libro y lo que la motivó a escribirlo. No lo sabía, no lo sabíamos, porque eran mujeres. Porque la historia, hasta ahora, no se molestó en darle lugar a sus hazañas. Porque armas, cárcel y fugas eran cosas de hombres. Tejer y coser, en cambio, encajaba a la perfección con el género femenino, por eso en el penal, las estrellas sólo podían realizar tareas de costura. Así, en un acto de rebeldía e ingenio, usaron hilos y metros para calcular dónde hacer el boquete que abriría paso a las cloacas y de ahí, a la libertad. Se burlaron del patriarcado y le dieron donde más le duele, y éste, en venganza, quiso que el tiempo haga su trabajo y las deje en el olvido. Pero no, no vamos a permitir que su lucha se pierda. Recordemos, escribamos, leamos, hablemos. La historia del mundo está conformada por mujeres invisibilizadas, iluminemos el pasado, y démosle el lugar que se merecen para que el futuro brille.   *Mey es Comunicadora y feminista. Fan del fútbol con amigues y de la milanesa con fideos.

Mujeres que desafiaron el orden en la literatura

*Por Zeudi Ibarra. El S. XIX todavía fue una época muy oscura y lóbrega para la literatura que por suerte y menos mal ya han transcurrido dos centurias de aquel periodo. En ese pasado las mujeres que querían adentrarse al mundo de la ficción para publicar sus obras debían adoptar la identidad masculina, ya que solo de esa manera sus trabajos serían tomados en serio, porque, en aquella época, una mujer con cualidades intelectuales muy eficientes estaban incurriendo una infracción formidable, y, cuando digo formidable me refiero a excesiva y monstruosa. Las mujeres debían ser las señoras encargadas del universo doméstico. Y de la puerta para dentro. La casa debía ser el único trabajo, distracción y ocupación. Allí con los hijos, con los quehaceres de la casa, esperar al marido, la cena servida y el hogar impecable. De hecho que, por esa razón, ninguna se atrevía a exponerse públicamente, porque el mundo académico era exclusivamente trabajo de hombres. Una de las escritoras más famosas que en vida nunca publicó con su nombre verdadero fue Jane Austen, así como las hermanas británicas Charlotte, Emily y Anne Brontë, ellas publicaron sus obras con los nombres de Currer, Ellis y Acton Bell. Aquella praxis continuó con bastante brío y resistencia hasta principios del S. XX y esa historia ya no la podemos cambiar, y no es que solo querían protegerse con los seudónimos sino que, quizás, también estaban pactando eso de residir en otras identidades. Actualmente tenemos un bagaje importante de autoras cuyas plumas se animan a escribir, decir, explorar y hablar sin temor ni prejuicios temas que ya ni siquiera son tabúes. Me comentan muchas amigas que todavía tienen pendiente esa ruptura del compromiso con los escritores masculinos tradicionales, transición que para mí también fue complicada como ex estudiante de la carrera de Letras donde también allí casi la totalidad de los estudios literarios que realizamos fueron de hombres. Sin embargo, fue una grata sorpresa romper con esos cánones literarios ya que muchos años después de haber terminado la carrera decidí dar ese paso gigante de conocer mujeres que escriben ficción y no ficción y me encontré no solo con pares, sino con mujeres que piensan y sienten como yo: Leila Guerriero, Mariana Enriquez, Fernanda Melchor, Josefina Licitra, Patricia Camp y la lista es infinita. Es necesario cambiar la historia, es necesario hacerlas brillar y, si bien, estas chicas no necesitan publicar bajo seudónimos, sí precisamos honrar, apreciar y hasta premiar la literatura femenina contemporánea del hoy. * Zeudi Ibarra de 37 años, es docente de colegio secundario y universitario en el área de Lengua y Literatura. Siempre lee en el bus.

Simplemente Amor Marica

    Abrí un día una página al azar del libro de Gus. Allí había dos líneas y un título. Aquello basto para que me sumergiera en las letras de este libro azul llamado Amor Marica. Esa página azarosa me pego bien adentro, la pensé por días, no me dejó en paz. ¿Puede el libro de un puto, izquierdoso, feminista y libertario volarnos la cabeza de amor? Mi respuesta es sí. Amor, amor, amor aquello con lo que nos peleamos las que nos declaramos en proceso de emancipación y mientras más nos alejamos más nos acercamos a este sentimiento tan movilizador que se nos niega si no rompemos las estructuras. Gus, mi amigo Gus, en sus letras, palabras, versos, estrofas y poemas de Amor Marica nos enseña de ese amor descarnado, sin prejuicios, subterráneo, melancólico y bohemio. Morir de amor leí en esa página y es así. Tantas veces hemos muerto de amor y tantas veces hemos vuelto de esa muerte de ensueño, esa realidad paralela que nos duele. Nos hundimos en ella y gozamos sufrir. No le escapamos porque como héroe o heroína de tragedia ese es nuestro destino una y otra vez. Que cautivantes las palabras de Gustavo Pecoraro. Avanzas por su libro y transitas una energía llena de curvas y acantilados que produce ese vértigo del amor. No sabes si al final vas a saltar al vacío sola o va a tomar tu mano ese superhéroe que vas imaginando… Podría contarles como fue mi final pero aun no decido poner ese punto. Cuesta dejarlo, cuesta soltarlo, cuesta saltar al vacío. Pero si lo hago espero poder llevar conmigo pocas cosas, mi cámara quizás, seguro el clarinete, mi cajita de música con la internacional, una botella de vino y este sencillo y hermoso libro azul para poder, melancólicamente, gritar que voy a morir de amor, así de simple. Gracias amigo por la aventura.    

Letras feministas: Las estructuras elementales de la violencia – Rita Segato

* Es en la tensión y mutua alimentación entre dos ejes: el de los iguales (aliados o competidores) y el de los desiguales (dominadores y dominados) donde, según la autora, puede ser investigada la etiología de la violencia, su usina de producción. Estructura común a todos los sistemas en que las marcas de status inflexionan la expansión moderna del contrato ciudadano, las relaciones de género son, sin embargo, consideradas aquí su escena paradigmática. Tal como las conocemos en lo que la autora llama “la larga historia patriarcal”, son presentadas como la célula elemental de toda violencia. Comprender la esfera de la intimidad es el apoyo que la antropología y el psicoanálisis proporcionan al derecho para auxiliar su tarea de pacificar la sociedad. Sólo mediante una reforma de la intimidad será posible desmontar la escalada de la violencia societaria, desde los niveles microscópicos de las agresiones domésticas a los niveles macroscópicos de las agresiones bélicas. Para ello también es imprescindible la cooperación entre el derecho y la comunicación, pues el primero transforma las relaciones sociales más por su eficacia simbólica que por la eficacia de las sentencias. Los Derechos Humanos establecen metas y objetivos para la sociedad, crean una nueva moralidad y, por el hecho de dar nombre a las quejas y a los deseos colectivos, cumplen un papel pedagógico y transformador. *Traficantes de sueños: proyecto de producción y comunicación política que aspira a aportar contenidos y animar debates útiles para la acción colectiva transformadora. También es un proyecto de economía social, esto es, una entidad sin ánimo de lucro y sin jefes, implicada en el mercado social y en el desarrollo de otra economía. RitaSegato.LasEstructurasElementalesDeLaViolencia

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